Tijuana Innovadora mide la contaminación del Río Tijuana para impulsar su recuperación
Con voluntarios y especialistas, la Iniciativa Río Tijuana busca construir una línea base sobre la contaminación para orientar decisiones y fortalecer la participación ciudadana.
El sistema hídrico actual funciona como un embudo donde las fallas en infraestructuras estratégicas provocan derrames de aguas residuales hacia el cuerpo de agua costero de Tijuana y San Diego.(GUILLERMO ARIAS/AFP)
Durante más de un siglo, la cuenca del Río Tijuana ha recibido descargas de aguas residuales sin tratar, desechos industriales y basura urbana que terminan en el Océano Pacífico. De acuerdo con American Rivers, los flujos transfronterizos transportan diariamente entre 35 y 50 millones de galones de agua contaminada, afectando la salud de las personas, la biodiversidad y la infraestructura de ambos lados de la frontera.
Tijuana también sufre de una crisis hídrica por su dependencia del Río Colorado, que aporta cerca del 98% del agua que consume la ciudad, y por una infraestructura de drenaje deteriorada. Esta combinación eleva los costos de abastecimiento y provoca el desperdicio de alrededor de 2,500 litros por segundo de agua que podrían tratarse y reutilizarse.
Ante este escenario, Tijuana Innovadora impulsa una estrategia que combina ciencia ciudadana, monitoreo ambiental y participación comunitaria para generar información sobre la calidad del agua. A través de la Iniciativa Río Tijuana, la organización busca construir una base de datos que contribuya a la recuperación del ecosistema fronterizo y fortalezca la toma de decisiones sustentadas en evidencia.
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La iniciativa es un programa de monitoreo para los niveles de contaminación del cauce mediante campañas realizadas por voluntarios y estudiantes previamente capacitados para tomar muestras durante la primera jornada de recopilación que se realizará a mediados de agosto. La meta es construir una línea base que permita dimensionar el problema, identificar los principales focos de contaminación y aportar evidencia técnica para la toma de decisiones.
El proyecto forma parte de una agenda ciudadana binacional orientada a fortalecer la supervisión de la infraestructura hidráulica estratégica para reducir el flujo de aguas contaminadas hacia Estados Unidos. Para ello, reúne a organizaciones civiles, universidades, autoridades y especialistas de ambos lados de la frontera con el fin de intercambiar información, evaluar la calidad del agua y elaborar recomendaciones para mejorar la gestión del recurso.
Esta colaboración se desarrolla bajo un modelo de hidrodiplomacia ciudadana, que adapta los principios de la diplomacia a la administración de una cuenca compartida. A través de un grupo binacional integrado por 24 representantes de México y Estados Unidos, el programa impulsa el monitoreo del río con el apoyo de estudiantes capacitados como "Centinelas del Río", cuyos registros son validados por instituciones académicas.
Su labor consiste en monitorear 10 puntos estratégicos del río Tijuana, donde miden ocho parámetros de calidad del agua para evaluar los niveles de contaminación. Las muestras son analizadas en los laboratorios de ingeniería bioquímica del Tecnológico de Tijuana, con el objetivo de generar información con respaldo científico que permita sustentar los reportes sobre la contaminación del río.
La problemática del Río Tijuana es un desafío complejo y multifacético que involucra aspectos geográficos, de infraestructura, de gobernanza y de seguridad hídrica.(GUILLERMO ARIAS/AFP)
La información recopilada se concentrará también en la plataforma Tijuana River Index, donde se presenta mediante indicadores de fácil interpretación. Además, los resultados se exponen en mesas de trabajo y reportes dirigidos a autoridades, especialistas y organizaciones sociales de ambos países con el propósito de consolidar un mecanismo permanente, transparente y autosostenible para la gobernanza del agua en la región.
"Si nosotros logramos implementar esta agenda, vamos a empezar a generar información social que está y continúa para poder sacar a la luz, uno, los volúmenes de agua y dos, los niveles de calidad que están obteniéndose. Y eso se puede utilizar para poder hacer planes de mejora de este problema", explica Eduardo Sánchez, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Hidráulica en Baja California.
De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), las descargas de aguas residuales han provocado de forma recurrente el cierre de playas en el condado de San Diego y afectaciones al cuerpo de agua costero del río Tijuana, un ecosistema de alto valor ecológico.
El Río Tijuana opera como un drenaje a cielo abierto, contamina playas y el Pacífico, y representa un riesgo ambiental y de salud pública.(Rafael Mejía)
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Para Sánchez, esta situación es consecuencia de varios factores acumulados durante décadas. Entre ellos, el deterioro de la infraestructura de drenaje, la insuficiente capacidad de saneamiento y la descarga de aguas residuales sin tratamiento, condiciones que han acelerado el deterioro del río y de los ecosistemas asociados.
A esto se suma el estrés hídrico que enfrenta el noroeste del país. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha advertido que la escasez de precipitaciones, el crecimiento urbano y la presión sobre las fuentes de abastecimiento han reducido la disponibilidad del recurso. En Baja California, donde gran parte del suministro depende del Río Colorado, la prolongada sequía en esa cuenca incrementa la vulnerabilidad de la región.
Los Centinelas del Río monitorean 10 puntos del río Tijuana, analizan ocho parámetros de calidad del agua y generan datos con respaldo científico sobre la contaminación.(GUILLERMO ARIAS/AFP)
Cuidar el agua desde lo social
La estrategia también incorpora las Casas de las Ideas, espacios comunitarios ubicados en colonias de alta marginación donde se desarrollan actividades educativas, culturales y ambientales. A través de estos centros, la organización busca fortalecer la cohesión social e involucrar a las comunidades en el cuidado del agua y del entorno.
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La premisa es que la recuperación del río requiere ciudadanos informados que comprendan la dimensión del problema y participen activamente en la construcción de soluciones, por lo que la educación ambiental se plantea como un componente clave para impulsar cambios sostenidos en el largo plazo.
Hernando Durán, director de Tijuana Verde, considera que atender la problemática del río puede convertirse en un detonador de desarrollo urbano sostenible mediante la recuperación de espacios públicos, la creación de infraestructura verde y una mayor integración entre la ciudad y su sistema hídrico.
A través de la Casa de las Ideas, la organización busca fortalecer la cohesión social e involucrar a las comunidades en el cuidado del agua y del entorno.(Rafael Mejía)
"Tendríamos una posibilidad de crear incluso cuerpos de agua donde no hay. Un laguito para que los niños vayan a remar lanchitas, por ejemplo. Pues podríamos generar incluso microecosistemas gracias al tener pequeños cuerpos de agua con este tipo de proyectos", agrega Durán.
Sánchez destaca en que la información generada por la ciudadanía puede convertirse en una herramienta para impulsar el reúso del agua y una gestión más eficiente del recurso. En su opinión, estos proyectos podrían favorecer la recuperación de pequeños cuerpos de agua, el desarrollo de infraestructura verde y el uso de agua residual tratada por parte de la industria, reduciendo así la presión sobre las fuentes de agua potable.