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México llega al Día del Medio Ambiente con una temperatura media de 27.3 °C, la más alta desde 1953

Abril de 2026 fue el más cálido desde 1953 con una temperatura media nacional de 23.7 °C, mientras el país enfrenta presión sobre agua, aire, residuos y la transición energética.
vie 05 junio 2026 05:55 AM
México y los efectos del cambio climático
El Día Mundial del Medio Ambiente sirve como un recordatorio de dónde se encuentra México ante una realidad que cada vez supera las estimaciones de calor y sequías. (YURI CORTEZ/AFP)

México llega al Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora cada 5 de junio, con proyecciones climáticas que apuntan a un nuevo año de temperaturas récord a nivel global, problemas relacionados con la disponibilidad de agua, la calidad del aire, el manejo de residuos y la transición energética.

Las previsiones climáticas internacionales anticipan que 2026 podría ubicarse entre los años más cálidos registrados desde que existen mediciones sistemáticas. El antecedente inmediato es 2024, cuando la temperatura media global superó temporalmente el umbral de 1.5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, impulsada en parte por el fenómeno de El Niño. Ese límite es considerado una referencia clave por la comunidad científica debido a que rebasarlo de manera sostenida incrementaría la probabilidad de impactos climáticos más severos.

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Durante abril, la temperatura media nacional alcanzó 23.7 grados centígrados, el valor más alto para ese mes desde 1953, de acuerdo con datos del Servicio Meteorológico Nacional. No se trata solo de una estadística meteorológica, el calor aumenta el consumo eléctrico por enfriamiento, eleva el riesgo de deshidratación y golpes de calor y puede agravar la contaminación por ozono en ciudades. También tiene un costo económico, pues por cada aumento de un grado en la temperatura promedio del país el PIB per cápita se podría reducir entre 0.77% y 1.76%.

Las altas temperaturas presionan también los sistemas hídricos y provocan sequías en algunas regiones del país. De hecho, aunque el Monitor de Sequía de México mostró una mejora respecto a los peores meses de 2024‑2025, con alrededor de 7.4% del territorio en sequía moderada a excepcional a inicios de 2026, esa recuperación nacional no es pareja, ya que las lluvias fueron desiguales y estados del norte y noroeste siguieron con presiones sobre acuíferos y presas

Además, la disponibilidad de agua por habitante ha disminuido de manera constante durante las últimas décadas. A mediados del siglo pasado superaba los 10,000 metros cúbicos por persona al año y actualmente se encuentra por debajo de los 3,500 metros cúbicos, según estadísticas de la Comisión Nacional del Agua .

La situación es especialmente sensible para las grandes zonas metropolitanas. El Sistema Cutzamala, una de las principales fuentes de abastecimiento para el Valle de México, atravesó durante 2024 uno de los periodos más críticos de su historia reciente debido a los bajos niveles de almacenamiento, sin embargo las lluvias de 2025 contribuyeron a una recuperación parcial.

A la par del desafío hídrico se encuentra la calidad del aire. Las altas temperaturas favorecen la formación de ozono troposférico, uno de los contaminantes más problemáticos para las zonas urbanas. Durante los meses cálidos se incrementa la probabilidad de contingencias ambientales, particularmente en el Valle de México, donde la combinación de radiación solar intensa, emisiones vehiculares e industriales y condiciones atmosféricas específicas propicia concentraciones elevadas de contaminantes.

Las partículas PM2.5 y PM10 continúan siendo una preocupación sanitaria debido a su capacidad de entrar al sistema respiratorio. La Organización Mundial de la Salud advierte que la exposición prolongada a estos contaminantes aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y diversos padecimientos crónicos.

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México se encuentra en la posición número 11 de países que más emisiones de dióxido de carbono equivalente (Co2e) emiten a nivel global, al representar el 1.33% del total.

Otro indicador relevante es la gestión de residuos. México genera diariamente cerca de 140,000 toneladas de residuos sólidos urbanos, equivalentes a poco más de un kilogramo por habitante al día, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

La magnitud del desafío no radica únicamente en la cantidad de residuos generados, sino en su disposición final. Datos del Observatorio Mexicano de Emisiones muestran que en 2022 operaban 2,250 sitios de disposición final en el país, pero únicamente 30 correspondían a rellenos sanitarios plenamente clasificados bajo esa categoría, mientras que la mayoría funcionaba como sitios controlados o no controlados.

La separación, reutilización y reciclaje continúan siendo asignaturas pendientes. Históricamente, menos de 10% de los residuos sólidos urbanos se reciclan en el país, mientras que la mayor parte termina en rellenos sanitarios, tiraderos o sitios de disposición final.

Este modelo genera impactos ambientales directos, incluyendo emisiones de metano, contaminación de suelos y cuerpos de agua, así como pérdida de materiales que podrían reincorporarse a cadenas productivas bajo esquemas de economía circular. Organismos internacionales han insistido en que una gestión más eficiente de residuos representa una de las medidas más accesibles para reducir emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir la presión sobre los recursos naturales.

En materia energética, el panorama muestra avances, aunque a un ritmo inferior al requerido para cumplir las metas climáticas de largo plazo. En abril de 2026, las fuentes de energías limpias aportaron 21.9% del total de electricidad generada en el país, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) . Esta proporción se encuentra por debajo de la meta de 35% para 2024 establecida en 2015 a través de la Ley de Transición Energética y la Ley General de Cambio Climático.

Pese a ello, México mantiene el compromiso de reducir 22% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 a través de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDA). Alcanzar ese objetivo requerirá acelerar acciones en sectores como energía, transporte, residuos, industria, agricultura y uso de suelo.

El Día Mundial del Medio Ambiente encuentra así a México en un momento de definiciones. Los indicadores muestran avances en algunas áreas, pero también evidencian la magnitud de los retos pendientes. Temperaturas récord, estrés hídrico, contaminación atmosférica, crecimiento en la generación de residuos y una transición energética aún incompleta forman parte de una misma ecuación. La capacidad para responder a estos desafíos determinará la competitividad económica, la seguridad hídrica y energética y la calidad de vida de las próximas generaciones.

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Ola de calor Medio ambiente

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