México se encuentra en la posición número 11 de países que más emisiones de dióxido de carbono equivalente (Co2e) emiten a nivel global, al representar el 1.33% del total.
Otro indicador relevante es la gestión de residuos. México genera diariamente cerca de 140,000 toneladas de residuos sólidos urbanos, equivalentes a poco más de un kilogramo por habitante al día, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
La magnitud del desafío no radica únicamente en la cantidad de residuos generados, sino en su disposición final. Datos del Observatorio Mexicano de Emisiones muestran que en 2022 operaban 2,250 sitios de disposición final en el país, pero únicamente 30 correspondían a rellenos sanitarios plenamente clasificados bajo esa categoría, mientras que la mayoría funcionaba como sitios controlados o no controlados.
La separación, reutilización y reciclaje continúan siendo asignaturas pendientes. Históricamente, menos de 10% de los residuos sólidos urbanos se reciclan en el país, mientras que la mayor parte termina en rellenos sanitarios, tiraderos o sitios de disposición final.
Este modelo genera impactos ambientales directos, incluyendo emisiones de metano, contaminación de suelos y cuerpos de agua, así como pérdida de materiales que podrían reincorporarse a cadenas productivas bajo esquemas de economía circular. Organismos internacionales han insistido en que una gestión más eficiente de residuos representa una de las medidas más accesibles para reducir emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir la presión sobre los recursos naturales.
En materia energética, el panorama muestra avances, aunque a un ritmo inferior al requerido para cumplir las metas climáticas de largo plazo. En abril de 2026, las fuentes de energías limpias aportaron 21.9% del total de electricidad generada en el país, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) . Esta proporción se encuentra por debajo de la meta de 35% para 2024 establecida en 2015 a través de la Ley de Transición Energética y la Ley General de Cambio Climático.
Pese a ello, México mantiene el compromiso de reducir 22% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 a través de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDA). Alcanzar ese objetivo requerirá acelerar acciones en sectores como energía, transporte, residuos, industria, agricultura y uso de suelo.
El Día Mundial del Medio Ambiente encuentra así a México en un momento de definiciones. Los indicadores muestran avances en algunas áreas, pero también evidencian la magnitud de los retos pendientes. Temperaturas récord, estrés hídrico, contaminación atmosférica, crecimiento en la generación de residuos y una transición energética aún incompleta forman parte de una misma ecuación. La capacidad para responder a estos desafíos determinará la competitividad económica, la seguridad hídrica y energética y la calidad de vida de las próximas generaciones.