Las olas de calor de junio habrían sido casi imposibles sin el cambio climático, de acuerdo con el grupo de científicos World Weather Attribution.
Millas de muertos en Alemania
Los métodos utilizados para estabilizar el exceso de mortalidad por el calor suelen diferir entre países.
En el caso de España, el sistema de vigilancia de la mortalidad del Centro Nacional de Epidemiología utilizado por el Ministerio de Sanidad, atribuyó 610 muertes al calor entre el 22 y el 28 de junio, de las cuales casi dos tercios correspondieron a personas mayores de 85 años.
Alemania registró 5,780 muertes adicionales durante la semana 26 del año en comparación con el promedio de los tres años anteriores, según cálculos basados en las cifras de la Oficina Federal de Estadística (Destatis).
En comparación con las dos semanas anteriores, Destatis contabilizó 7,100 muertes adicionales.
En Francia, se registraron más de 2,000 muertes adicionales esa misma semana en comparación con la anterior, según la Agencia Nacional de Salud Pública.
En Bélgica, el instituto científico público Sciensano registró 750 muertes en exceso solo entre el 27 y el 28 de junio, de un total de 1,747 entre el 18 de junio y el 1 de julio, una cifra récord durante una ola de calor en el siglo XXI.
Un análisis de AFP de los datos del Instituto Neerlandés de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM) muestra casi 600 muertes por encima de lo esperado en los Países Bajos entre el 22 y el 28 de junio, y unas 220 en Suiza durante el mismo período, según las cifras de la Oficina Federal de Estadística.
Varios países de Europa Central y del Este, también afectados por la ola de calor de junio, entre ellos Eslovaquia y Hungría, aún no han publicado datos preliminares.