El reciclaje de PET cuesta 70% más, pero crea una nueva industria circular
PetStar invirtió 280 millones de dólares para transformar residuos en materia prima y acelerar un mercado impulsado por regulación, marcas y consumidores.
PetStar es la empresa mexicana procesadora de residuos de PET más grande a nivel mundial y en donde a diario se procesan 13 millones de botellas al día. (Foto: Dolores Luna)
Las botellas de plástico siguen siendo parte del paisaje en calles y avenidas de México. La imagen más reciente se observó sobre Paseo de la Reforma, donde, tras los festejos por los partidos de la selección mexicana en el Mundial de Futbol, quedaron toneladas de basura, entre ellas miles de envases de PET. La misma escena se repite con frecuencia después de conciertos, eventos masivos e incluso durante las inundaciones que arrastran residuos hacia el drenaje.
Sin embargo, detrás de esos desechos existe una cadena de reciclaje que comienza con los pepenadores y las personas dedicadas a recolectar materiales valorizables. Además de obtener un ingreso por su trabajo, estos recolectores se convierten en el primer eslabón de un proceso que permite reincorporar el PET a la economía circular y reducir el impacto ambiental de los residuos plásticos.
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El sistema actual de consumo sigue basado en una economía lineal: extraer recursos, fabricar productos y desecharlos al final de su vida útil., el trabajo de los recolectores y pepenadores es crucial.
“El reciclaje puede calificarse como una estrategia casi de resistencia en donde los pepenadores son mágicos,porque capturan un valor de cosas y productos que no son diseñados para su reincorporación, sino para convertirse en basura y ellos aún siguen generando valor y sostener a sus familias”, explicó en entrevista Luisa Santiago, directora ejecutiva de la Fundación Ellen MacArthur para América Latina.
Este primer eslabón forma parte de la cadena de reciclaje de PetStar, que opera una red de 24 centros de acopio de botellas de PET distribuidos estratégicamente en la zona centro y norte del país, la península de Yucatán y la región del Pacífico. La empresa también prevé expandir su infraestructura a Coahuila, Michoacán y Sinaloa.
En Toluca opera la planta que procesa 13 millones de botellas al día. PetStar es la planta de reciclaje de PET grado alimenticio más grande del mundo, donde se observa, no solo es un hito de ingeniería, es el epicentro de una batalla económica y social: la transición de un modelo lineal de "extraer-usar-tirar" hacia una economía circular.
Genera 2,200 empleos directos y promueve 49,000 empleos indirectos, vinculados principalmente a la red de recuperadores urbanos y pepenadores, así como a los 100 socios acopiadores (micronegocios) que la empresa atiende y capacita en temas de reciclaje a nivel nacional.
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Así opera la planta PetStar
PetStar es la planta de reciclaje de PET grado alimenticio más grande del mundo, y en donde se observa la transición de un modelo lineal de "extraer-usar-tirar" hacia una economía circular, cuyo objetivo es eliminar los residuos y la contaminación, circular los productos y materiales en su máximo valor, y regenerar la naturaleza, desacoplando el desarrollo económico del consumo de recursos finitos, de acuerdo con la definición de la Fundación Ellen MacArthur.
El funcionamiento de esta planta abarca desde la recolección hasta la creación de resina reciclada para la creación de nuevas botellas de PET. Desde el arranque de la empresa en 2008 se cuenta conuna inversión acumulada de 280 millones de dólares, y la maquinaria que usan es tecnología italiana.
1. Recuperación e ingreso
Modelo de Acopio: el proceso comienza con una "recuperación inclusiva" que involucra a pepenadores y recuperadores urbanos, quienes llevan el material a 24 centros de acopio en México.
Recepción: el material llega a la planta en pacas de 500 kilogramos (cada una contiene aproximadamente 20,000 botellas). Se cortan los alambres de las pacas y el material entra a una banda de alimentación.
Las botellas de PET que llegan de los centros de acopio y se que acomodan en pacas de 500 kilogramos. (Foto: Dolores Luna)
2. Lavado y detección automática
Prelavado (Trommel): las botellas pasan por una máquina llamada trommel, donde se lavan con sosa cáustica y agua caliente a 90 grados. En este paso, el agua se reutiliza hasta nueve veces antes de ser tratada.
Selección por sensores: mediante luz infrarroja y espejos, máquinas automáticas identifican y seleccionan únicamente las botellas de PET transparentes y azul claro. Todo lo que no cumple (botellas verdes, etiquetas termoencogibles o metales) es rechazado y desviado para otros usos no alimenticios.
3. Inspección manual y molienda
Después de la detección automática, el personal realiza una inspección manual rigurosa en bandas de segregación para retirar cualquier envase que haya pasado los sensores pero que presente problemas de reciclabilidad o suciedad extrema.
Molienda masiva: las botellas aprobadas pasan a una "licuadora" o molino que tritura 350,000 botellas por hora, convirtiéndolas en hojuelas.
4. Separación por densidad
Tinas de agua: las hojuelas trituradas (que incluyen el cuerpo de la botella, la tapa y la etiqueta) se arrojan a tinas de agua. El proceso funciona por densidad: el PET (más pesado) se hunde, mientras que las tapas y etiquetas (poliolefinas) flotan.
Corrientes inversas: mediante corrientes de agua, se separan los materiales. Si una etiqueta tiene un adhesivo inadecuado y se hunde, puede contaminar la resina, por lo que el diseño previo del envase es crucial.
5. Productos finales
Resina de grado alimenticio: el PET recuperado se procesa hasta convertirse en pellets de resina reciclada, la cual es segura para el contacto humano y se vende a las embotelladoras para fabricar nuevas botellas de forma infinita.
PET que ya pasó por un proceso químico. (Foto: Dolores Luna)
PET que ya pasó por varios pasos del proceso de reciclaje.(Foto: Dolores Luna)
Cajas negras: las tapas y etiquetas recolectadas se trituran y se transforman en una resina de color oscuro, la cual se utiliza para fabricar las cajas negras de transporte de refrescos, cerrando así el ciclo de todos los componentes del envase.
En la planta se procesan 13 millones de botellas al día (más de 3,500 millones de botellas al año), lo que equivale a unas 122,000 toneladas de plástico anuales.
No, usar la resina reciclada es 70% más costoso que usar resinas vírgenes en los envases de plástico; sin embargo, los accionistas de la empresa apelan al beneficio ambiental, además de que ofrecen a los consumidores un valor adicional, pues actualmente ya se observa una tendencia por elegir a aquellas marcas que cuidan el medio ambiente.
"Es un compromiso y cumplir con la Ley de Economía Circular y que los consumidores prefieran a las marcas comprometidas", explicó Ximena Alexa Martínez Jiménez, gerente de Comunicación de PetStar durante el recorrido en la planta en Toluca.
Se trabaja a través de una alianza estratégica con la Association of Plastic Recyclers (APR) desde donde se implementan guías internacionales de diseño que obligan a las marcas a repensar su empaque desde el origen.
"APR cuenta con un sistema similar a un semáforo que indica si un envase está en rojo, amarillo o verde, según el grado en que cumple con los criterios de reciclabilidad. A partir de ese diagnóstico, las marcas trabajan en los ajustes necesarios para mejorar sus envases", explicó Ximena Martínez Jiménez.
Resina reciclada. (Foto: Dolores Luna)
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Para Luisa Santiago, especialista en economía circular, el hecho de que este modelo resulte más costoso para las empresas demuestra que la transición no puede recaer únicamente en la iniciativa privada; también requiere un sistema financiero y políticas públicas que favorezcan este tipo de modelos.
"Las empresas en el mundo todavía no están listas para esta transición sistémica, aunque existen iniciativas voluntarias. El problema es que las reglas, incentivos y el financiamiento siguen siendo lineales. La Ley General de México es un punto de partida para crear reglas armonizadas y que las prácticas circulares sean la norma y no la excepción".
"La economía circular no se construye solo con reciclaje, sino desde el diseño de modelos de negocio, servicios y productos. Es necesario regular, capacitar trabajadores y crear industrias de transformación y recirculación", explicó en entrevista.
El Gobierno de México sí contempla estímulos fiscales a las empresas que reciclen, de acuerdo a lo que se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 4 de julio de 2025 en donde se detalla que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales será la encargada de establecer los lineamientos para que se puedan otorgar.
"A fin de promover la inversión en actividades económicas sustentables, ecoamigables y socialmente responsables, se considera conveniente otorgar estímulos fiscales a los contribuyentes que desarrollen proyectos de economía circular en los PODECIBI, en términos de la legislación aplicable, que incluyan la producción sustentable de bienes, la eliminación de residuos o contaminación, la reutilización, el reciclaje o la recuperación de materiales, que sean validados previamente por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)...", se lee en el documento .
En México, se publicó en enero de 2026 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la Ley de Economía Circular que busca que las empresas giren hacia este modelo de producción. El objetivo principal es cuidar y conservar el medio ambiente mediante políticas que incrementen la vida útil de los productos y minimicen la generación de residuos. En el tema del reciclaje establece un orden de prioridad donde los materiales deben mantenerse el mayor tiempo posible como producto; el reciclaje se promueve para que los residuos se reincorporen como materia prima secundaria.
Si un productor o el Organismo Coordinador no entrega los informes o documentos previstos en su Gestión Circular registrada, se aplicarán las sanciones previstas en los artículos 171 y 173 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA).
México avanza hacia un modelo de economía circular en el que convergen sociedad, empresas y gobierno con un objetivo común: reducir los residuos y disminuir el impacto ambiental.