Las bolsas de plástico son uno de los símbolos más visibles de la contaminación por residuos. Aunque su vida útil suele limitarse a unos 15 minutos, su permanencia en el ambiente puede extenderse hasta los 50 años. Otros productos de un solo uso, como popotes, cubiertos, vasos, envolturas y empaques, pueden tardar hasta 500 años en degradarse. Con el tiempo, estos materiales se fragmentan en microplásticos de menos de cinco milímetros que contaminan los ecosistemas terrestres y marinos.
En el marco del Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, la problemática cobra especial importancia en México, donde cada año se generan 3.6 millones de toneladas de residuos de bolsas, equivalentes al 8.7% del total de los residuos sólidos del país, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). A nivel mundial se consumen alrededor de 500,000 millones de bolsas al año, muchas de las cuales terminan contaminando el ambiente debido a una gestión deficiente de los residuos y a patrones de consumo basados en productos desechables.