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En el mundo se consumen 500,000 millones de bolsas plásticas al año

En México, las bolsas de plástico generan 3.6 millones de toneladas de residuos al año, equivalentes al 8.7% de los desechos sólidos en México, pese a las prohibiciones vigentes.
bolsas de plastico y medio ambiente
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que el mundo produce más de 430 millones de toneladas de plástico al año y dos terceras partes corresponden bolsas. (Camila Ayala Benabib)

Las bolsas de plástico son uno de los símbolos más visibles de la contaminación por residuos. Aunque su vida útil suele limitarse a unos 15 minutos, su permanencia en el ambiente puede extenderse hasta los 50 años. Otros productos de un solo uso, como popotes, cubiertos, vasos, envolturas y empaques, pueden tardar hasta 500 años en degradarse. Con el tiempo, estos materiales se fragmentan en microplásticos de menos de cinco milímetros que contaminan los ecosistemas terrestres y marinos.

En el marco del Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, la problemática cobra especial importancia en México, donde cada año se generan 3.6 millones de toneladas de residuos de bolsas, equivalentes al 8.7% del total de los residuos sólidos del país, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). A nivel mundial se consumen alrededor de 500,000 millones de bolsas al año, muchas de las cuales terminan contaminando el ambiente debido a una gestión deficiente de los residuos y a patrones de consumo basados en productos desechables.

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La WWF México advierte que las bolsas abandonadas son arrastradas por el viento y los sistemas de drenaje hasta ríos y mares, donde pueden ser ingeridas por tortugas, aves, peces y mamíferos marinos o fragmentarse en microplásticos. Un documento sobre su impacto ambiental señala que apenas alrededor del 1% de las bolsas se recicla y que una bolsa convencional puede tardar cerca de 50 años en degradarse.

En materiales especializados, como algunas bolsas multicapa utilizadas para envasado al vacío, el tiempo de degradación puede acercarse a los 1,000 años. Durante ese proceso generan partículas microscópicas que permanecen durante décadas en el ambiente y representan un riesgo para diversas especies.

La respuesta regulatoria ha avanzado de forma desigual. El Pacto de los Plásticos de México señala que 88% de las entidades federativas cuenta con legislación para prohibir o regular las bolsas de un solo uso; sin embargo, la aplicación de estas disposiciones sigue siendo heterogénea y, en muchos casos, persisten excepciones, sustituciones por otros materiales desechables o una vigilancia limitada.

La WWF México y WRAP advierten que estas medidas no han sido suficientes para disminuir su impacto ambiental. Las bolsas forman parte de los llamados plásticos problemáticos y evitables, junto con popotes y algunos empaques desechables, cuya eliminación o sustitución es técnicamente viable.

"Cuando el uso de una bolsa resulta indispensable, la prioridad debe orientarse hacia productos reutilizables y duraderos. Las opciones compostables únicamente deberían emplearse cuando no exista una alternativa mejor y pueda garantizarse que efectivamente serán compostadas en la práctica y a escala, evitando trasladar el problema hacia otros materiales con un desempeño ambiental incierto", menciona el documento.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que el mundo produce más de 430 millones de toneladas de plástico al año y que cerca de dos terceras partes corresponden a productos de vida corta que rápidamente se convierten en residuos. En México, el Pacto de los Plásticos identifica a las bolsas de un solo uso como uno de los materiales cuya eliminación o sustitución debe acelerarse por su baja utilidad y elevado potencial contaminante.

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De acuerdo con la Guía para abordar plásticos problemáticos y evitables en México, entre 38% y 58% de los residuos plásticos generados en el país no reciben una gestión adecuada, lo que equivale a entre dos y 3.6 millones de toneladas anuales. Como resultado, terminan en rellenos sanitarios saturados, tiraderos a cielo abierto, ríos, barrancas, playas y ecosistemas costeros.

"Las bolsas de plástico de un solo uso fueron clasificadas como plásticos evitables debido a que, en numerosos casos, pueden eliminarse o sustituirse por opciones reutilizables. Aunque existen regulaciones en gran parte del país, su implementación todavía enfrenta retos importantes y, en algunos casos, ha propiciado la sustitución por materiales que también generan impactos ambientales. Por ello, la prioridad debe centrarse en las alternativas reutilizables", indica la Guía.

Por otro lado, el análisis de ciclo de vida elaborado por la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), Inboplast y CADIS señala que el impacto ambiental de una bolsa no depende únicamente del material con el que está fabricada, sino también de factores como su proceso de producción, transporte, número de reutilizaciones y manejo al final de su vida útil. De acuerdo con el estudio, las bolsas de plástico reducen significativamente su huella ambiental cuando se reutilizan múltiples veces y contienen material reciclado.

Entre las alternativas que hoy concentran mayor atención destacan las bolsas reutilizables de larga duración, los modelos elaborados con contenido reciclado, los sistemas de rellenado y venta a granel, así como los esquemas de responsabilidad compartida entre fabricantes, comercios, gobiernos y consumidores.

El objetivo, coinciden la WWF México y WRAP, no es únicamente sustituir un material por otro, sino reducir la generación de residuos desde el origen y avanzar hacia un modelo de economía circular en el que los plásticos permanezcan dentro de cadenas de aprovechamiento y dejen de convertirse en contaminación ambiental.

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