Publicidad

Telas Lafayette fabrica 20% de su portafolio con hilos reciclados de PET

La empresa colombiana recicla 82% del agua tratada en sus procesos y busca cerrar el ciclo de sus textiles mediante economía circular, en una industria presionada por sus impactos ambientales.
Fabric roll
La industria textil y de la moda representa entre 2% y 8% de las emisiones mundiales de carbono. (Foto: Gyro/Getty Images)

La industria textil es una de las que mayor su impacto ambiental genera debido al consumo intensivo de agua y energía, la generación de residuos y las emisiones de gases de efecto invernadero, por eso Lafayette trabaja en posicionar la sostenibilidad como un eje transversal de su estrategia de negocio.

Naydú Serratos, directora de Comunicaciones Corporativas y Sostenibilidad de Telas Lafayette LATAM, asegura que cerca de 20% de su portafolio ya está elaborado con hilos reciclados provenientes de botellas de PET y que su siguiente paso consiste en incorporar fibras obtenidas de residuos textiles para avanzar hacia un modelo de economía circular.

Publicidad

"La sostenibilidad la entendemos como el balance entre la responsabilidad ambiental, el desempeño laboral y el compromiso social", dice Serratos.

Lafayette fabrica alrededor de 22,000 kilómetros de tela al año en un complejo industrial de más de 80,000 metros cuadrados, donde concentra los procesos de hilatura, tejeduría y acabados. Esa integración le permite controlar la trazabilidad de la materia prima y aplicar medidas ambientales a lo largo de toda la cadena de producción.

Entre esas medidas destaca el tratamiento del 100% del agua residual generada en la planta y la reutilización de 82% de ese volumen dentro de los propios procesos industriales. Además, la empresa opera el mayor techo solar de la industria textil colombiana, integrado por más de 10,000 paneles fotovoltaicos, con los que genera alrededor de 7% de la energía que consume la fábrica.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la industria textil y de la moda representa entre 2% y 8% de las emisiones mundiales de carbono y consume alrededor de 215 billones de litros de agua al año. Al mismo tiempo, menos de 1% de las prendas se reciclan para fabricar nuevos textiles.


Por ello, Lafayette ha concentrado parte de su estrategia de innovación en desarrollar materiales con menor impacto ambiental. Uno de ellos son telas elaboradas completamente con hilos reciclados provenientes de botellas de PET y otro corresponde a textiles biodegradables que, según Serratos, pueden degradarse hasta en 75% en menos de tres años cuando terminan en vertederos.

Sin embargo, la directiva reconoce que el objetivo de largo plazo va más allá del reciclaje de envases plásticos. La empresa trabaja en un proyecto piloto para reincorporar residuos textiles industriales como materia prima para fabricar nuevas telas.

"Lo ideal es que ese producto textil que ya está en el mercado pueda volver al ciclo de vida. Ese es el reto del mundo y todavía no está inventado", comenta Serratos. Actualmente, el proyecto utiliza una mezcla compuesta por 80% de PET reciclado y 20% de residuos textiles, aunque la meta consiste en invertir gradualmente esa proporción hasta llegar a textiles elaborados completamente a partir de fibras recuperadas.

Ese enfoque coincide con las recomendaciones de la Fundación Ellen MacArthur, que plantea que la transición hacia una economía circular requiere diseñar productos que permanezcan en uso durante más tiempo y que, una vez concluida su vida útil, puedan convertirse nuevamente en materia prima.

Publicidad

Además de los materiales, Lafayette ha incorporado herramientas tecnológicas para reducir desperdicios durante la manufactura, como un sistema de inspección con inteligencia artificial que revisa el 100% de la producción para detectar defectos antes de que los textiles lleguen al cliente.

"Tenemos la única máquina en Latinoamérica que inspecciona el 100% de la tela con inteligencia artificial. Los 22,000 kilómetros de tela que producimos pasan por ese sistema, que detecta cualquier deficiencia", dice Serratos.

La compañía también ha sustituido parte de los insumos utilizados en los procesos de teñido y acabado mediante un programa de química limpia, con el objetivo de reducir sustancias de mayor impacto ambiental y facilitar el tratamiento del agua.

"El agua que entra a la fábrica es tratada y cuando sale, sale mejor de lo que entra", afirma Serratos, quien detalla que el uso de poliéster reciclado permite disminuir hasta 85% la huella asociada a esa materia prima, además de reducir el consumo energético frente a la producción de poliéster virgen.

La empresa también cuenta con certificaciones internacionales como Global Recycled Standard (GRS), que verifica la trazabilidad de las materias primas recicladas y contempla criterios ambientales y sociales durante la cadena de suministro.

La directiva reconoce que las acciones dentro de la fábrica no son suficientes para transformar al sector y uno de los principales desafíos consiste en involucrar a proveedores, confeccionistas y consumidores para que la sostenibilidad tenga un efecto real sobre el mercado.

Publicidad

Para ello implementa una política de proveedores que considera criterios de ética empresarial, prácticas laborales, certificaciones y prohibición del trabajo infantil, al tiempo que promueve el intercambio de buenas prácticas con las empresas que integran su cadena de suministro.

Sin embargo, Serratos considera que el mayor obstáculo para acelerar la transición hacia una industria textil más sostenible continúa siendo el mercado.

"Cuando el consumidor se enfrenta a una prenda sostenible y una convencional, visualmente no ve la diferencia, por eso necesitamos comunicar mejor la trazabilidad y combatir el greenwashing", dice Serratos.

Para la directiva, el costo adicional que implica fabricar con materiales reciclados y certificaciones internacionales solo podrá absorberse si los consumidores incorporan criterios ambientales en sus decisiones de compra.

"Creo que el mito de que la industria textil no está haciendo nada no es cierto. Muchas empresas están realizando esfuerzos importantes, pero necesitamos que toda la cadena, incluido el consumidor, acompañe esa transformación", señala Serratos.

Con información de Rafael Mejía.

Tags

Industria textil Sustentabilidad Contaminación ambiental

Publicidad