"Una embarcación que golpea inadvertidamente a una ballena no la ha 'capturado' (taken), porque el rumbo de la embarcación no se fijó contra la ballena", dice el documento.
"Talar un árbol no constituye un 'take' (captura/muerte) de los murciélagos que anidan en él, a menos que el árbol se corte con el propósito de matarlos o capturarlos", añade.
El documento fue firmado por Brian Nesvik, director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre, que depende del Departamento del Interior.
El departamento confirmó a la AFP que el documento era auténtico.
"El memorando refleja con precisión la orientación del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos para la aplicación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción tras la norma final que deroga la definición reglamentaria de 'daño' ", indicó el departamento.
Los grupos de conservación ambiental reaccionaron con consternación, argumentando que la mayoría de las amenazas a las especies en peligro o amenazadas no provienen de la caza directa, sino de actividades autorizadas a nivel federal.
"Estos cambios trastocan el equilibrio de la Ley de Especies en Peligro de Extinción entre la actividad económica y las protecciones necesarias, empujando a las especies al borde de la extinción", dijo en un comunicado Beth Lowell, vicepresidenta de Oceana.
Esta organización sin fines de lucro señaló que la ballena franca del Atlántico Norte sería una de las principales especies amenazadas por los cambios.
Solo quedan alrededor de 380 ejemplares, y la principal causa de su desaparición es que quedan enredadas en artes de pesca, o por de colisiones con el tráfico marítimo.