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Trump elimina límites de contaminación climática en centrales eléctricas

El presidente de EU ha impulsado otra medida que favorece el uso de fuentes de energía contaminantes para cubrir la demanda eléctrica, a costa del medio ambiente.
Trump y medio ambiente
El anuncio se realizó en el marco de la reunión de ministros de Energía del G20 en Houston y representa uno de los mayores retrocesos de la agenda climática implementada durante la administración de Joe Biden. (BLAKE FAGAN/AFP)

La administración de Donald Trump anunció este lunes una nueva reversión de la política climática de Estados Unidos: la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) eliminará las reglas que limitan las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de las centrales eléctricas que operan con carbón y gas natural, una propuesta que se hizo desde junio de 2025.

El anuncio se realizó en el marco de la reunión de ministros de Energía del G20 en Houston y representa uno de los mayores retrocesos de la agenda climática implementada durante la administración de Joe Biden. La EPA también busca impedir que futuros gobiernos puedan establecer regulaciones similares sobre las emisiones de las plantas eléctricas.

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La medida se enfoca principalmente en las normas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) para el sector eléctrico. Las reglas establecidas durante el gobierno de Biden contemplaban que determinadas centrales de carbón y nuevas plantas de gas incorporaran tecnologías para reducir sus emisiones, entre ellas sistemas de captura y almacenamiento de carbono.

De acuerdo con la EPA, la eliminación de estas obligaciones evitará más de 300,000 millones de dólares en costos para la industria y permitirá ampliar la infraestructura de generación eléctrica en un momento en que Estados Unidos enfrenta un fuerte crecimiento de la demanda. La administración Trump vincula este incremento, entre otros factores, con la expansión de centros de datos, inteligencia artificial, manufactura y electrificación.

Lee Zeldin, administrador de la EPA, argumentó que retirar las restricciones permitirá construir nueva capacidad de generación con mayor rapidez. La administración también sostiene que las regulaciones sobre gases de efecto invernadero elevan los costos de la electricidad y dificultan el desarrollo de infraestructura energética.

"El gobierno de Trump llegó para proteger la energía estadounidense y garantizar que ustedes puedan permitirse mantener la luz encendida", declaró Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), en un comunicado.

En abril de 2024, la EPA había establecido estándares para las emisiones de gases de efecto invernadero de centrales eléctricas fósiles nuevas, modificadas y reconstruidas, además de lineamientos para instalaciones existentes.

La EPA sostiene ahora que los gases de efecto invernadero tienen efectos globales y que los posibles daños derivados de sus emisiones son demasiado indirectos para justificar que la agencia los regule bajo la Ley de Aire Limpio. Con esta interpretación, la administración pretende limitar la capacidad de futuros gobiernos para utilizar esta legislación como mecanismo para establecer restricciones climáticas al sector eléctrico.

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El sector eléctrico es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero de Estados Unidos. Este sector es responsable de un 76%, es decir, 37.2 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente (GtCO2eq) de las emisiones globales, e incluye los subsectores de transporte, generación de calor y electricidad, edificaciones, la industria manufacturera y de la construcción, las emisiones fugitivas y la quema de otros combustibles, según datos de la World Resources Institute (WRI).

La decisión también se suma a otras medidas de desregulación emprendidas por la administración Trump. En febrero de 2026, la EPA finalizó la eliminación de modificaciones realizadas en 2024 a los estándares de emisiones de mercurio y otros contaminantes atmosféricos para centrales eléctricas de carbón y petróleo, que relajó estándares de partículas y mercurio, además de eliminar ciertos requerimientos de monitoreo continuo.

La apuesta por los combustibles fósiles, sin embargo, ocurre en un mercado eléctrico en el que el carbón continúa perdiendo participación. La generación eléctrica a carbón cayó 11% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025 y su participación en la generación estadounidense se redujo a alrededor de 17% en 2025, frente a 52% en 1990, según datos de Energy Information Association.

Con la eliminación de los límites federales a las emisiones climáticas de las centrales, Trump busca reducir los costos regulatorios para las empresas eléctricas y favorecer una mayor disponibilidad de generación basada en combustibles fósiles. El cambio, al mismo tiempo, profundiza la distancia entre la política energética de Estados Unidos y los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones del sector eléctrico.

Con información de AFP

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