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Bimbo, GAP y Coca Cola FEMSA adoptan más energía renovable en México

El uso de energía renovable gana terreno entre las empresas mexicanas, pero la capacidad de la red y el acceso a inversión siguen siendo desafíos.
Empresas con energía renovable
Las grandes empresas en México enfrentan procesos complejos para integrar soluciones en múltiples instalaciones y coordinar decisiones entre las áreas de finanzas, operaciones, energía y sostenibilidad. (ultramansk/Getty Images)

En una muestra de 25 compañías en México que dieron a conocer su informe de sostenibilidad 2025, Grupo Bimbo encabeza la lista con 100% de energía renovable, seguido por OMA, con 87.58%, y Coca-Cola FEMSA, con 87%, cifras que muestran que la transición energética comienza a marcar una diferencia cada vez más amplia entre las empresas mexicanas que han incorporado fuentes renovables como parte central de sus operaciones y aquellas que todavía dependen principalmente de la electricidad convencional.

Después de las tres primeras posiciones aparecen FEMSA, con 65.2% de energía renovable, Grupo Comercial Chedraui, con 63%, Alsea, con 55.25%, Walmart de México, con 55%, y Kimberly-Clark de México, con 54.33%. La presencia de empresas de consumo, alimentos, comercio y servicios entre los primeros lugares refleja el peso que tiene el consumo eléctrico constante en las decisiones para modificar la matriz energética.

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“La transición ocurre más rápido cuando estos factores se alinean y el caso ambiental también tiene sentido económico. El cambio en la matriz energética ya no depende exclusivamente de las metas climáticas, sino también de la capacidad de las empresas para reducir riesgos y sostener el crecimiento de sus operaciones”, señala Óscar García Morales, director de Crecimiento de Energía Real.

Morales considera que la energía se ha convertido en una variable de competitividad, continuidad y acceso a mercados, particularmente ante el crecimiento industrial asociado al nearshoring y las presiones sobre la infraestructura eléctrica. Entre 2019 y 2025, señala, la capacidad de transformación creció 4.1% y las líneas de transmisión 3.8%, mientras la demanda industrial se acelera.

“Hoy hay empresas que no están cambiando su matriz por una meta climática, sino porque no consiguen capacidad para crecer o porque las variaciones de voltaje les están costando producción. En las regiones con mayor presión sobre la infraestructura, el autoconsumo comienza así a ganar relevancia no solo como una estrategia de sostenibilidad, sino como una alternativa para reforzar la continuidad operativa”, advierte.

Por su parte, las cinco empresas que ocupan los últimos lugares de la muestra presentan una distancia considerable frente a los líderes. Banco del Bajío registra 16% de energía renovable; Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), 10.06%; Gruma, 8.58%; Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), 2.22%; y Grupo Televisa, 0.14%. Los datos muestran que la incorporación de renovables avanza a diferentes velocidades, dependiendo tanto del sector como de las condiciones para acceder a infraestructura y financiar nuevos proyectos.

Los obstáculos, sin embargo, cambian según el tamaño de las compañías, ya que las grandes empresas enfrentan procesos complejos para integrar soluciones en múltiples instalaciones y coordinar decisiones entre las áreas de finanzas, operaciones, energía y sostenibilidad. Sin embargo, para las pequeñas y medianas empresas, las principales barreras son el acceso a financiamiento, el conocimiento técnico y la capacidad para invertir en proyectos cuyos retornos pueden llegar en el mediano plazo.

“La energía es una decisión estratégica que impacta la competitividad y el crecimiento a largo plazo. La transformación responde a una combinación de costos, exigencias de clientes e inversionistas y compromisos ESG, pero también a la necesidad de fortalecer la resiliencia de las empresas frente a un entorno energético más complejo”, afirma Mónica Vera, Head de Latinoamérica de TMF Group.

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Vera resalta que una de las alternativas más inmediatas para acelerar el cambio es la generación solar en sitio, especialmente en instalaciones con espacio disponible y consumos eléctricos elevados. A esta opción pueden sumarse contratos de suministro renovable, medidas de eficiencia energética y esquemas en los que un tercero financia y opera la infraestructura, lo que permite reducir la necesidad de realizar grandes inversiones iniciales.

Por otro lado, el directivo de Energía Real explica que una regulación puede ser técnicamente correcta, pero si los permisos, interconexiones y procesos tardan demasiado, la inversión se frena. Agrega que más que nuevas reglas, hoy se necesitan velocidad, predictibilidad y consistencia en su implementación, además de una ejecución del nuevo marco regulatorio, pues será uno de los factores que definirá la velocidad con la que las empresas puedan concretar sus proyectos energéticos.

Los especialistas coinciden en que el almacenamiento con baterías también comienza a perfilarse como una pieza relevante para aumentar la flexibilidad de las operaciones. Además de aprovechar mejor la generación renovable, puede ayudar a reducir picos de demanda, desplazar el consumo hacia otras horas y respaldar cargas críticas.

“No creo que haya una tecnología ganadora; el cambio más importante será la integración”, sostiene Morales, quien anticipa una matriz empresarial en la que generación renovable, almacenamiento, eficiencia y herramientas digitales funcionen como un mismo sistema.

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