Juan Pablo Rivero, especialista en gestión hídrica y CEO de Hydrus, considera que ante este escenario, uno de los retos más inmediatos es evitar que una parte del agua disponible se pierda antes de llegar a los usuarios, por lo que sugiere que los gobiernos se apoyen de nuevas tecnologías para detectar fugas y hacer más eficiente la distribución, especialmente en ciudades donde las pérdidas representan una presión adicional sobre las fuentes de abastecimiento.
“Nosotros trabajamos con una tecnología del Reino Unido que se llama Oil Tech. Lo que hace es identificar patrones usando inteligencia artificial con la fotografía del área, pues a niveles milimétricos puedes ver el cambio de color que te indica que ahí a 50 metros tienes una fuga”, menciona Rivero.
El directivo señala que las descargas industriales y agrícolas pueden deteriorar los cuerpos de agua que posteriormente deben ser tratados para abastecer a las ciudades. A esto se suma que los organismos encargados de vigilar estos vertidos enfrentan limitaciones de personal y recursos, por lo que plantea utilizar sistemas de monitoreo en tiempo real capaces de detectar incumplimientos y generar alertas para acelerar la respuesta de las autoridades.
En este contexto, también hay oportunidades para captar y aprovechar fuentes alternativas de agua, especialmente a nivel urbano. Rotoplas, por ejemplo, desarrolla sistemas de captación pluvial que permiten recolectar, filtrar y almacenar agua para determinados usos.
Por otro lado, algunas empresas han desarrollado soluciones orientadas a reducir el consumo y mejorar el aprovechamiento del agua. Aquakit, por ejemplo, trabaja con sistemas para reciclar aguas grises que, de acuerdo con información de la compañía, pueden reducir hasta 60% el consumo de agua. Hydrous, en tanto, desarrolla tecnologías para obtener agua a partir de la humedad del aire, así como sistemas de tratamiento mediante membranas cerámicas para remover sólidos y microorganismos de agua potable y aguas residuales industriales.
En el campo, empresas como Seabex y Kilimo utilizan herramientas de inteligencia artificial para ayudar a los agricultores a mejorar la eficiencia del riego y reducir el uso innecesario del recurso.