Sequía generalizada
En julio, los niveles de humedad del suelo "fueron claramente inferiores a los de julio de 2022, el último verano marcado por una grave sequía" en Europa occidental, añadió Copernicus.
Así, España sufrió el mes de "julio más seco desde el inicio de la serie histórica, en 1961", confirma la Aemet.
La mitad de Inglaterra y la totalidad de Gales también se han visto afectadas. Se prevé que otras regiones inglesas sean declaradas en estado de sequía el lunes.
Inglaterra registró siete semanas consecutivas con menos de 10 mm de lluvia, y algunas zonas del este y el sureste recibieron menos de 1 mm, según la Agencia de Medio Ambiente.
Según la Met Office, el mes de julio fue el más seco jamás registrado en Inglaterra.
Incendios devastadores
Estas condiciones han "favorecido una actividad excepcional de los incendios forestales (...) tanto en términos de superficie quemada como de emisiones" de carbono, explica Copernicus.
El incendio en la provincia española de Ávila, que quemaron alrededor de 50,000 hectáreas a finales de julio, se considera el más grande de la historia reciente del país.
Al mismo tiempo, otro incendio arrasó cerca de 42,000 hectáreas y provocó la evacuación de más de 220,000 personas en el turístico departamento de Gironda, en el suroeste de Francia.
Ríos secos y calentamiento del agua
Como consecuencia directa del calor y la sequía acumulados, los caudales fluviales han sido "excepcionalmente bajos".
La gran mayoría del Rin y del Támesis, aproximadamente dos tercios del Danubio y largos tramos del Ródano y del Po registraron caudales de una escasez sin precedentes en promedio para un mes de julio en 34 años de mediciones, según datos de Copernicus.
Las aguas del Vístula alcanzaron el lunes en Varsovia el nivel más bajo de su historia.
Además, en toda Europa, las aguas del Mediterráneo occidental y del océano Atlántico registraron temperaturas inusualmente elevadas en julio, asociadas a episodios de olas de calor marinas.
La temperatura media mundial en la superficie de los mares alcanzó los 20.96 °C, alertó Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), y subrayó que "el principal motor de este calentamiento -como sabemos- son los gases de efecto invernadero" emitidos por la humanidad.