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De reducir impactos a restaurar ecosistemas, el nuevo reto empresarial

En el Expansión SUMMIT ESG, L'Oréal, ECOCE y Grupo Por Un País Mejor coincidieron en que la agenda ESG exige regenerar el capital natural con cadenas sostenibles y proyectos con las comunidades.
Expansión SUMMIT ESG y regeneración
En el panel "De la mitigación a la restauración: el papel de las empresas en la regeneración", los panelistas coincidieron en que la regeneración debe dejar de ser un concepto aspiracional para convertirse en un eje estratégico del negocio. (Diego Alvarez Esquivel)

Durante años, la sostenibilidad empresarial estuvo enfocada en reducir emisiones, disminuir residuos y hacer más eficientes los procesos productivos. Sin embargo, el deterioro de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad están llevando a las compañías a replantear su papel. La conversación ya no gira únicamente en torno a mitigar impactos, sino a regenerar el capital natural del que depende la actividad económica.

Ese fue el principal mensaje del panel "De la mitigación a la restauración: el papel de las empresas en la regeneración", realizado durante el Expansión Summit ESG presentado por Banorte, donde representantes de Grupo L'Oréal México, ECOCE y Grupo Por Un País Mejor coincidieron en que la regeneración debe dejar de ser un concepto aspiracional para convertirse en un eje estratégico del negocio, respaldado por innovación, evidencia y alianzas multisectoriales.

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En el caso de L'Oréal, la transformación comienza desde la cadena de suministro. La empresa trabaja con pequeños productores, impulsa prácticas agrícolas regenerativas y desarrolla tecnologías basadas en ciencia verde para disminuir la extracción de recursos naturales sin comprometer la calidad de sus ingredientes. La apuesta también incluye inversiones para restauración de ecosistemas, economía circular e innovación sostenible.

Araceli Becerril, directora de Responsabilidad Corporativa de Grupo L'Oréal en México, afirmó que las empresas ya no pueden conformarse con reducir su impacto ambiental, sino que deben generar un efecto positivo sobre la naturaleza y las comunidades de las que dependen.

"Más allá de tener un impacto neutro, las empresas debemos tener el compromiso de dejar algo positivo. La naturaleza es nuestro activo más valioso y, si queremos tener una visión de largo plazo, debemos transformar la forma en que obtenemos nuestros insumos, innovamos y trabajamos con las comunidades", dijo Becerril.

Mayra Hernández, directora de Asuntos Gubernamentales y Regulatorios de ECOCE, explicó que el cambio implica abandonar la idea de que la economía circular termina con el reciclaje. La regeneración comienza desde el diseño de los productos y envases, considerando desde el inicio cómo serán reutilizados, reciclados o reincorporados a nuevas cadenas de valor. Bajo esta lógica, los residuos dejan de verse como un problema para convertirse en recursos capaces de generar nuevos mercados e infraestructura.

Hernández sostuvo que la economía circular solo alcanzará su potencial cuando los productos sean concebidos para mantener el valor de sus materiales durante todo su ciclo de vida y exista una colaboración permanente entre todos los actores.

"El reciclaje es solo uno de los criterios de la economía circular. El verdadero cambio comienza desde el diseño del producto, pensando cómo facilitar su aprovechamiento durante todo su ciclo de vida. Para lograrlo necesitamos la participación de la industria, la sociedad y políticas públicas adecuadas”, agregó la directiva de ECOCE.

Desde Grupo Por Un País Mejor se desarrollan más de 90 proyectos ambientales en México y otros países, enfocados en restauración de ecosistemas, reforestación y conservación de especies, bajo un principio: los proyectos solo son sostenibles cuando las comunidades participan desde su diseño y se apropian de ellos.

Vicente Monroy, director de Comunicación Social de Grupo Por Un País Mejor, señaló que la permanencia de las iniciativas ambientales depende de que las comunidades se conviertan en las principales impulsoras de los proyectos.

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"Hoy no basta con reciclar ni con cumplir la legislación. Tenemos que involucrar a las comunidades para que hagan propios los proyectos de restauración. Solo así podremos garantizar su continuidad y que la regeneración se convierta en un proceso permanente y no en una acción aislada”, señaló Monroy.

Hay que medir para avanzar

Más allá de la restauración de ecosistemas, uno de los puntos centrales de la conversación fue la necesidad de construir métricas que permitan demostrar si las acciones empresariales realmente están regenerando la naturaleza. A diferencia de la reducción de emisiones, cuyos indicadores ya están consolidados, la recuperación de ecosistemas requiere nuevos parámetros que integren variables ambientales, sociales y económicas.

Por su parte, Becerril consideró que la medición será el elemento que diferencie a las empresas que realmente transforman sus operaciones de aquellas que únicamente incorporan la regeneración a su discurso.

"Cualquiera puede decir que regenera, pero para regenerar tienes que tener hechos y medición. Solo con indicadores concretos, alianzas con la academia, las organizaciones y las comunidades podremos demostrar que esta transformación es real y no solo una tendencia de comunicación", resaltó la directiva de L´Oreal.

La representante de ECOCE añadió que la regeneración también debe incorporar indicadores sociales y un marco regulatorio que permita coordinar los esfuerzos entre empresas, autoridades y consumidores, bajo un esquema de responsabilidad compartida y enfatizó que el reto ya no es exclusivo de la industria, sino de todos los actores involucrados en la economía.

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Responsabilidad compartida

Los participantes coincidieron en que ninguna empresa podrá impulsar por sí sola la regeneración de los ecosistemas. El desafío exige alianzas entre compañías, gobiernos, academia, organizaciones civiles y comunidades para desarrollar proyectos con continuidad y resultados medibles que trasciendan los periodos administrativos y las estrategias corporativas.

Monroy planteó que la regeneración también representa una decisión sobre el legado que dejarán las empresas y la sociedad a las siguientes generaciones y consideró que la verdadera transformación comenzará cuando cada organización pase del discurso a la acción y asuma la regeneración como una responsabilidad permanente.

"Más que una reflexión, yo dejaría una pregunta: ¿cuál es el legado que queremos dejar? Todos tenemos un área de influencia y la responsabilidad de actuar. La restauración y la regeneración solo serán posibles si trabajamos de manera coordinada con las comunidades y pasamos de las palabras a los hechos", puntualizó Monroy.

La discusión dejó una conclusión compartida: el desempeño empresarial ya no podrá evaluarse únicamente por su capacidad para reducir impactos ambientales. La siguiente etapa de la agenda ESG consistirá en demostrar que las compañías pueden restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y devolver valor al entorno del que depende su propio crecimiento.

"La responsabilidad compartida debe convertirse en el eje de la regeneración. La industria tiene que seguir impulsando infraestructura e innovación; la sociedad, adoptar un consumo responsable, y las autoridades generar regulaciones basadas en ciencia que puedan adaptarse a los nuevos desafíos", comentó la directiva de ECOCE.

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