Uno de los ejes del encuentro será el análisis de las oportunidades que genera la integración de criterios ESG en la estrategia corporativa. Más allá del cumplimiento normativo, la sostenibilidad requiere resultados medibles y verificables, por lo que la transparencia se ha convertido en un elemento indispensable para fortalecer la rendición de cuentas y avanzar en el cumplimiento de los objetivos ambientales, sociales y de gobernanza.
"La presentación de informes corporativos sobre sostenibilidad permite a las empresas medir, comprender y comunicar su desempeño económico, ambiental, social y de gobernanza, y posteriormente establecer objetivos y gestionar el cambio de manera más eficaz. Una organización que informa de forma transparente está mejor preparada para gestionar riesgos y generar valor a largo plazo", señala la Global Reporting Initiative (GRI).
La agenda también pondrá sobre la mesa el papel que puede desempeñar el sector privado en la restauración y regeneración de ecosistemas. Más allá de reducir o compensar sus impactos ambientales, el debate se centrará en cómo las empresas pueden contribuir de manera activa a la recuperación del capital natural mediante estrategias que generen beneficios medibles para la biodiversidad, los recursos naturales y las comunidades.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) sostiene que restaurar los ecosistemas significa recuperar aquellos que han sido degradados o destruidos y conservar los que permanecen intactos, pues estima que entre 2025 y 2030 la restauración de 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y acuáticos degradados podría generar hasta nueve billones de dólares en servicios ecosistémicos, es decir, en los beneficios directos e indirectos que la naturaleza aporta a las personas y a la economía.
El cumplimiento de estos objetivos también dependerá de la capacidad de las empresas para aprovechar la tecnología de forma responsable. En particular, la Inteligencia Artificial (IA) se perfila como una herramienta clave para fortalecer las estrategias ESG al facilitar el análisis de datos, la medición de impactos y una mejor toma de decisiones. Sin embargo, su rápida expansión también incrementa el consumo de energía, agua y materiales críticos, además de plantear desafíos relacionados con la ética, la transparencia, la privacidad y los sesgos algorítmicos, por lo que su desarrollo exige una gobernanza sólida y criterios claros para garantizar un uso responsable.
Un estudio de Allianz Trade, la división de seguro de crédito comercial del grupo asegurador alemán Allianz, estima que los centros de datos vinculados con la IA emitieron 286 millones de toneladas de dióxido de carbono CO2 durante 2025, una cifra 57% superior a las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), debido al aumento en la demanda de capacidad de procesamiento para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial.