Publicidad

Querétaro crea un mercado local de carbono que financia la conservación de bosques

Con incentivos fiscales y participación empresarial, el estado impulsa el Sello Querétaro, un esquema que canaliza recursos privados para proteger más de 41,000 hectáreas de bosque en la Sierra Gorda.
vie 13 marzo 2026 05:55 AM
Querétaro y Sello Querétaro
El modelo del Sello Querétaro se articula alrededor del programa Carbono Biodiverso, impulsado por el Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG) en colaboración con la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Querétaro. (Cortesía)

El estado de Querétaro busca posicionar al Sello Querétaro como una política pública subnacional de acción climática que combina incentivos fiscales, mercados locales de carbono y conservación de ecosistemas. El mecanismo conecta a empresas con proyectos de regeneración forestal en la Sierra Gorda y busca canalizar recursos privados hacia la protección de los bosques.

El modelo se articula alrededor del programa Carbono Biodiverso, impulsado por el Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG) en colaboración con la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Querétaro. Su objetivo es regenerar ecosistemas y reducir emisiones de gases de efecto invernadero mediante la protección de bosques en la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda.

Actualmente participan más de 161 propietarios particulares, 10 ejidos y tres comunidades agrarias que resguardan 41,261 hectáreas de bosque bajo este esquema de conservación, el cual integra incentivos económicos, participación empresarial y trabajo comunitario para mantener los ecosistemas forestales de la región.

Publicidad

“Un poquito de ingreso para las familias hace toda la diferencia. Hemos visto cómo las personas participan, se organizan y se sienten orgullosas de su territorio. Ese entusiasmo y ese sentido de comunidad es parte del cambio transformacional que buscamos impulsar. Cuando la gente se reconoce como protagonista del cuidado de su entorno, se crea una base social mucho más sólida para sostener los procesos de conservación”, dice Martha Isabel “Pati” Ruiz, directora general del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

Por su parte, Ricardo Torres, subsecretario del Medio Ambiente de la Secretaría de Desarrollo Sustentable estatal, menciona que el Sello Querétaro funciona como el instrumento financiero que permite canalizar recursos hacia estas iniciativas. A través del impuesto estatal por emisiones de gases de efecto invernadero, las empresas pueden reducir parte de su carga fiscal si compensan su huella de carbono mediante proyectos certificados dentro del estado.

“Con el liderazgo del gobernador Mauricio Kuri se implementó la posibilidad de tener un esquema financiero más innovador. Hasta hoy, en México solo existe en Querétaro, donde a través de un incentivo fiscal basado en un impuesto a las emisiones de carbono las empresas pueden reducir la base gravable al compensar toneladas de carbono”, agrega.

El funcionario señala que el impuesto equivale a 5.6 Unidades de Medida y Actualización (UMAs), es decir, más de 600 pesos por tonelada de dióxido de carbono equivalente emitida, y se aplica a empresas con emisiones directas a la atmósfera. Las compañías pueden disminuir su base gravable al invertir en proyectos de compensación como Carbono Biodiverso, lo que permite dirigir recursos a la conservación forestal.

De acuerdo con autoridades estatales, el modelo comenzó a consolidarse en 2021, cuando se habilitó el mecanismo fiscal para compensar emisiones. Dos años después empezaron a fluir recursos hacia proyectos de regeneración forestal en la Sierra Gorda.

“Empezamos con 40,000 toneladas ese primer año y cada vez más propietarios se han venido sumando. La meta es que este año podamos compensar casi 110,000 toneladas de dióxido de carbono en la Sierra Gorda a partir del mecanismo del Sello Querétaro”, explicó Torres.

El programa también ha logrado atraer la participación del sector privado. Tan solo en 2025, 47 empresas compensaron sus emisiones mediante este esquema, conectando recursos corporativos con proyectos de conservación forestal en la región. Para las organizaciones que impulsan el proyecto, el diferencial del modelo radica en que prioriza beneficios sociales y ambientales en el territorio. Los recursos derivados de la compensación se destinan directamente a propietarios de la tierra que participan en la regeneración y protección de los bosques.

“Carbono Biodiverso es el nombre del certificado, del producto que hemos desarrollado con los bosques y los propietarios de la Sierra Gorda. El Sello Querétaro es la política pública subnacional que le dio la energía financiera para que operara”, explicó la directora general del GESG.

GESG y residuos
Entre los diversos programas que se impulsan gracias al financiamiento de Sello Querétaro son las instalaciones de cámaras biológicas de tecnología SIRDO para el tratamiento de los residuos orgánicos que llegan diariamente a los rellenos, donde utilizarán una bacteria Chinampera rescatada en Xochimilco. (Cortesía)

Publicidad

El esquema también busca impulsar el desarrollo local. Los recursos generados se canalizan a pagos por servicios ambientales y a proyectos comunitarios vinculados con educación ambiental, emprendimientos productivos y manejo sostenible de recursos naturales.

Entre las iniciativas impulsadas se encuentran proyectos de turismo comunitario, redes de hospedaje y talleres artesanales que generan ingresos complementarios para las comunidades. Estas redes económicas agrupan decenas de microempresas locales y benefician a cientos de habitantes de la región.

Para autoridades y organizaciones civiles, el reto ahora es consolidar el modelo y ampliar la superficie forestal incorporada al programa. Actualmente, la demanda de empresas interesadas en compensar emisiones supera la oferta de certificados generados en la Sierra Gorda.

En ese contexto, el gobierno estatal y organizaciones ambientales buscan que el Sello Querétaro se convierta en un referente replicable para otras entidades del país. La expectativa es demostrar cómo los gobiernos subnacionales pueden crear mecanismos propios de financiamiento climático que integren conservación ambiental, mercados de carbono y desarrollo comunitario.

Tejedoras y GESG
Entre las iniciativas impulsadas se encuentran proyectos de turismo comunitario, redes de hospedaje y talleres artesanales que generan ingresos complementarios para las comunidades. (Cortesía)

¿Qué diferencias hay con otros estados?

El Sello Querétaro no opera como un sistema tradicional de bonos o créditos que se comercializan en plataformas internacionales. Se trata de una política pública estatal que conecta directamente a las empresas con propietarios de bosques bajo reglas definidas por el gobierno local y con seguimiento territorial.

A diferencia de los mercados voluntarios tradicionales, donde los créditos suelen provenir de proyectos internacionales o privados, este esquema busca que la compensación de emisiones se realice dentro del propio territorio queretano, generando beneficios ambientales y económicos para comunidades locales.

Otros estados como Jalisco, Yucatán y Chiapas han impulsado programas climáticos o proyectos forestales vinculados con mercados voluntarios, pero sin un sistema estatal de certificación con incentivos fiscales como el queretano. Esto convierte al Sello Querétaro en uno de los primeros esfuerzos subnacionales en México que intenta estructurar un mercado de carbono local con reglas propias y enfoque territorial.

“Después de casi cuatro décadas de trabajo en la Sierra Gorda, lo que queremos es que este modelo se replique. Que otras reservas de la biosfera y otros territorios encuentren en estos mecanismos una forma de financiar la regeneración y la conservación. Eso sería lo más valioso: demostrar que sí se puede construir un círculo virtuoso entre naturaleza, comunidades y economía”, resalta la directora del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

Publicidad

Publicidad