Esto cobra relevancia si se consideran los millones de personas excluidas de esquemas tradicionales por no cumplir con los criterios bancarios o el déficit de vivienda que ronda los 8.9 millones de hogares, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi).
La colocación fue coordinada por BBVA México, con la participación conjunta de Actinver, Kapital Bank y Banco Ve por Más como intermediarios colocadores. Por su parte, la empresa menciona que los recursos forman parte de una estrategia para fortalecer las fuentes de fondeo y sostener el crecimiento de una cartera que actualmente supera los 25,000 mdp administrados y que ha permitido financiar a cerca de 25,000 familias a lo largo de su historia.
Este bono incorpora indicadores de desempeño en sostenibilidad (Sustainability Performance Targets o SPTs) que se alinean a objetivos concretos y medibles hacia 2028 y 2030, vinculados a la inclusión financiera y diversidad de género. Además, la empresa sostuvo en conferencia de prensa que también se adhieren a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, particularmente en reducción de desigualdades, crecimiento económico y desarrollo de comunidades sostenibles.
A diferencia de los bonos verdes, destinados a proyectos ambientales específicos, esta emisión está vinculada a indicadores sociales y de gobernanza. El primer objetivo consiste en que al menos el 30% de la cartera originada por la empresa se destine a personas con una calificación inferior a 615 puntos en Buró de Crédito, un segmento que enfrenta dificultades para obtener financiamiento hipotecario en la banca tradicional. Actualmente, este grupo representa entre 22 y 24% de la cartera de la firma.
El segundo indicador se relaciona con la participación de mujeres en posiciones de liderazgo. La compañía se comprometió a que al menos el 40% de los cargos de gerencia, subdirección, dirección y consejo de administración sean ocupados por mujeres. El cumplimiento de ambos KPI será evaluado hacia 2028, periodo establecido dentro de la estructura del bono.
La relevancia de estos compromisos se inserta en un entorno donde la inclusión financiera continúa siendo un reto. Datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera más reciente del INEGI, muestran que 22.5 millones de personas adultas (cerca del 26% de la población entre 18 y 70 años) aún enfrenta barreras para acceder a productos formales de crédito, particularmente trabajadores independientes, personas con ingresos variables y quienes carecen de historial crediticio suficiente.