Publicidad

La crisis hídrica impulsa un modelo sin inversión inicial para asegurar agua

Los Water Purchase Agreements (WPA) permiten a las empresas acceder a agua tratada sin inversión inicial, mediante contratos de largo plazo donde el proveedor financia, opera y asume el riesgo del sistema.
financiamiento y agua
El modelo de Water Purchase Agreements permiten a las empresas a abrirse paso como una herramienta para garantizar suministro, reducir costos y mejorar la gestión hídrica. (Sean Gallup/Getty Images)

La disminución de la disponibilidad de agua en varias regiones del país, las restricciones de suministro, la dependencia de pipas y la creciente presión regulatoria están obligando a las organizaciones a replantear la forma en que gestionan el agua y ahí es donde entran los Water Purchase Agreements (WPA), una figura inspirada en los Power Purchase Agreements (PPA) que transformaron el financiamiento de proyectos de energía renovable durante la última década.

El principio es relativamente simple. Una empresa especializada financia, diseña, instala y opera infraestructura para captar, tratar, reciclar o potabilizar agua. La empresa que requiere el servicio no realiza inversión inicial y, en cambio, firma un contrato de largo plazo para comprar el agua producida por el sistema. De forma similar a lo que ocurre con la energía solar bajo esquemas PPA, el proveedor recupera su inversión mediante el cobro por metro cúbico suministrado.

Publicidad

“Nosotros invertimos el 100% de los recursos necesarios para hacer los estudios, instalar los equipos y darles la operación y mantenimiento. Al celebrar contratos de venta de agua a 10 años, la empresa no invierte ni un centavo”, explica David Arelle, director general de Aqua Capital, empresa que impulsa este modelo en México.

La propuesta surge en un momento en que el agua se ha convertido en un factor de continuidad operativa para la industria. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), cerca de dos terceras partes del territorio nacional registran algún grado de presión hídrica en distintos periodos del año, mientras que diversas cuencas y acuíferos presentan condiciones de sobreexplotación. A ello se suma la creciente vigilancia gubernamental sobre el uso del recurso. El nuevo Plan Nacional Hídrico contempla una revisión de concesiones, medidas para combatir el acaparamiento de agua y una mayor fiscalización sobre los grandes usuarios.

Además de evitar la inversión que se requiere para la infraestructura, según el directivo, los clientes pueden reducir los costos de suministro.

El modelo también transfiere el riesgo técnico al proveedor. A diferencia de una empresa que adquiere directamente una planta de tratamiento y asume la responsabilidad de operarla, en un WPA el desarrollador mantiene la obligación de garantizar la calidad del agua y el funcionamiento de la infraestructura. “Nosotros corremos el riesgo. Nosotros invertimos y el cliente, el único que va a pagar, son los metros cúbicos de agua que consuma y que cumplan con la norma requerida”, sostiene Arelle.

Para Mauricio Rojas, especialista en agua y energía de la consultora Revolution, los WPA no son una figura completamente nueva. Aunque la denominación puede variar, existen esquemas similares conocidos internacionalmente como Water as a Service, en el que las empresas no invierten en la infraestructura ni en su mantenimiento.

Según Rojas, este tipo de proyectos suele financiarse mediante esquemas de project finance, donde una combinación de capital privado y deuda permite desarrollar la infraestructura necesaria.

Para el especialista, los WPA representan una alternativa especialmente valiosa para resolver problemas estructurales relacionados con el tratamiento de agua.

Publicidad

“La principal causa es la falta de infraestructura que existe”, comenta Rojas y explica que las pérdidas de agua en sistemas de distribución y transporte obligan a producir volúmenes considerablemente mayores para satisfacer la demanda final.

A pesar de sus ventajas potenciales, la expansión de los WPA enfrenta obstáculos importantes. Uno de ellos es el financiamiento. Mientras los PPA para energía renovable cuentan hoy con fondos especializados y productos financieros desarrollados por la banca, el mercado de agua todavía se encuentra en una etapa temprana.

La falta de antecedentes y casos de éxito genera cautela entre inversionistas e instituciones financieras. Arelle reconoce que uno de los principales retos ha sido convencer a quienes aportan capital para asumir riesgos asociados al agua.

El entorno regulatorio también representa un desafío. Aunque la nueva política hídrica podría incentivar a las empresas a buscar soluciones más eficientes, los especialistas coinciden en que la obtención de permisos sigue siendo un proceso complejo. Rojas advierte que el interés de inversionistas y desarrolladores existe, pero que los tiempos administrativos pueden convertirse en una barrera.

Publicidad

Publicidad