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Banorte, TRAXION y Herdez miden su impacto y riesgos sobre la naturaleza

El marco TNFD busca que las empresas identifiquen sus dependencias, impactos, riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza y los incorporen a sus decisiones.
TNFD y naturaleza
Entre los indicadores que generan las métricas de la TNFD se encuentran cuánto suelo, agua dulce u océano ocupa o afecta una empresa, cuánta agua consume en zonas de estrés hídrico, además de qué contaminantes y residuos genera. (simonkr/Getty Images)

El sistema de divulgación corporativa del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD, por sus siglas en inglés) busca incorporar el costo de la pérdida de biodiversidad en los precios, ya que para una empresa de alimentos, la degradación del suelo puede reducir la productividad y encarecer las materias primas; para una cervecera o embotelladora, el estrés hídrico puede convertirse en un riesgo operativo; para el turismo, la pérdida de ecosistemas puede disminuir el atractivo de un destino.

En México, el listado oficial del TNFD identifica entre sus adoptantes a Grupo Financiero Banorte, TRAXION, Coca-Cola FEMSA, Grupo Presidente y Grupo Herdez. La categoría de adoptante no significa necesariamente que todas las compañías hayan alcanzado el mismo nivel de divulgación; el propio sistema distingue entre organizaciones que se han comprometido con el marco y aquellas que ya publicaron información alineada.

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El marco del TNFD está estructurado en cuatro pilares: gobernanza, estrategia, gestión de riesgos e impactos, y métricas y objetivos. A partir de ellos plantea 14 divulgaciones recomendadas para que las organizaciones informen cómo identifican y administran sus dependencias, impactos, riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza. La intención, según la metodología del sistema, es que estos factores dejen de tratarse únicamente como asuntos ambientales y comiencen a incorporarse en la estrategia, la gestión de riesgos y las decisiones de inversión.

Para la aplicación del TNFD en las empresas propone tres tipos de métricas para que las empresas puedan medir su relación con la naturaleza. Primero están las métricas globales, que todas las organizaciones deben reportar o explicar por qué no lo hacen; después están las sectoriales, adaptadas a los riesgos de cada industria; y finalmente las adicionales, que permiten profundizar en temas específicos.

Entre los indicadores se encuentran cuánto suelo, agua dulce u océano ocupa o afecta una empresa, cuánta agua consume en zonas de estrés hídrico, qué contaminantes y residuos genera, cuánto plástico utiliza, cómo sus actividades pueden afectar a especies y ecosistemas y, desde el lado financiero, qué proporción de sus activos, ingresos o gastos está expuesta a riesgos relacionados con la naturaleza. También se pide reportar multas o litigios ambientales y cuánto dinero se destina a oportunidades que generen beneficios para la naturaleza.

Daniel Wasserteil, director de Sostenibilidad de TRAXION, explica que uno de los primeros desafíos fue convertir un concepto amplio como la naturaleza en variables que pudieran ser comprendidas desde la perspectiva empresarial, pues el proceso exige conocimientos ambientales, pero también la capacidad de traducirlos a riesgos, impactos, costos y metas que puedan utilizar las distintas áreas.

“Lo más complejo es poder dimensionar y poder entender cómo traduces algo tan general, impactos de la naturaleza sobre la empresa y de la empresa sobre la naturaleza, es básicamente todo”, agrega Wasserteil.

Wasserteil dice que adoptar estos marcos de divulgación responde principalmente a una necesidad de sus inversionistas, ya que la empresa busca atender tanto a quienes ya tienen acciones o deuda como a potenciales inversionistas interesados en sostenibilidad, sobre todo de mercados internacionales, especialmente de Europa, donde estos temas tienen mayor avance en la materia.

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Para darle un extensión a sus proveedores, el directivo de TRAXION resalta que integrar a los proveedores en el análisis de naturaleza sigue siendo uno de los mayores retos, pues el directivo lo califica como “muy, muy difícil”, porque no basta con evaluar las operaciones propias: también se necesita que los proveedores midan sus impactos y compartan sus prácticas; sin embargo el problema es que el TNFD aún es una materia avanzada y se suma a los demás requerimientos de reporteo que enfrentan las empresas, por ello, dice, es necesario “elegir las batallas”.

José Luis Muñoz, Chief Sustainability Officer de Grupo Financiero Banorte, señala que la institución participó desde el inicio en el grupo de trabajo que desarrolló el TNFD, junto con empresas globales de distintos sectores. Para el ejecutivo, uno de los principales retos para aplicar el marco es contar con información suficiente. Por ello, conocer dónde operan sus clientes permite a Banorte utilizar bases de datos y herramientas para identificar sus impactos, dependencias, riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza, y tomar decisiones a partir de esa información.

“Como institución financiera, tenemos la dirección de nuestros clientes, pero en muchos casos esa información es del corporativo o de las oficinas centrales y no necesariamente la ubicación en donde se llevan a cabo las operaciones del cliente. Recopilar esa información es el mayor reto para lograr un análisis completo”, añade Muñoz.

El directivo resalta que su primer reporte abarca la identificación de oportunidades en los sectores minero, agrícola y de infraestructura. Debido a que en estas industrias la ubicación del cliente suele coincidir con el lugar donde realiza sus principales operaciones, Banorte decidió comenzar el análisis en estos sectores para identificar sus impactos y dependencias de los servicios ecosistémicos, así como posibles oportunidades para hacer más eficientes sus operaciones.

Las recomendaciones de la TNFD mencionan que ante los retos iniciales de calidad o disponibilidad de datos, la falta de datos no debe ser motivo de retraso, ya que se anima a las organizaciones a ponerse en marcha de inmediato, comenzando con divulgaciones en las áreas donde les sea posible e incrementando la profundidad y alcance de forma continua con el tiempo.

“Dado que el marco combina divulgaciones cualitativas (orientadas a procesos) y cuantitativas (orientadas a datos), si la disponibilidad de datos es un reto inicial, las organizaciones pueden empezar fortaleciendo y reportando sus procesos de gobernanza y gestión de riesgos”, menciona el reporte de la TNFD.

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