¿Qué implicaciones tiene para las empresas?
En los últimos años, las empresas mexicanas han comenzado a enfrentar solicitudes más frecuentes para medir sus emisiones directas e indirectas, evaluar riesgos físicos asociados al cambio climático, incorporar criterios de adaptación en sus operaciones y reportar esta información a inversionistas, instituciones financieras y clientes.
Aunque muchas de estas exigencias provienen del mercado y no necesariamente de una regulación nacional, el PECC puede acelerar ese proceso al establecer prioridades para las dependencias federales encargadas de diseñar normas, programas e instrumentos económicos relacionados con la transición climática.
Según el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero, 66.2% de las emisiones del país provienen del sector energético, le siguen la agricultura, ganadería, silvicultura y otros usos del suelo, con 14.8% y los procesos industriales y uso de productos con 9.6%. Reducir esas emisiones requerirá inversiones en eficiencia energética, electrificación de procesos, innovación tecnológica y una mayor adopción de herramientas para medir y gestionar la huella de carbono, además de la implementación de los instrumentos de política pública previstos en el PECC.
Sin embargo, uno de los aspectos que requiere mayor atención es el papel que jugarán las pequeñas y medianas empresas, comenta Herrero, y es que estas empresas representan 99.8% de las unidades económicas del país y generan alrededor de siete de cada diez empleos.
Aunque el programa concentra buena parte de sus esfuerzos en los grandes emisores, las pymes representan prácticamente la totalidad del tejido empresarial mexicano y forman parte de las cadenas de suministro de compañías nacionales y multinacionales que ya enfrentan obligaciones ambientales más estrictas.
"Estamos poniendo el foco con este plan en las grandes empresas, pero nos estamos olvidando de cómo podemos acompañar a las pequeñas empresas para que, con las exigencias del mercado y de las grandes cadenas de valor, también puedan medir sus emisiones y adaptarse a estos requerimientos", dice Herrero.