Durante la conversación, Andrea Hurtado, directora general de Políticas para la Acción Climática de la Semarnat, explicó que la NDC 3.0 de México introduce cambios estructurales que buscan responder a ese reto. “Lo que buscamos fue presentarla como una hoja de ruta integral de acción climática para el país”, señaló. A diferencia de versiones anteriores, el nuevo instrumento incorpora tres componentes adicionales: pérdidas y daños, medios de implementación y temas transversales como derechos humanos y transición justa.
Uno de los cambios más relevantes es el paso de metas relativas a metas absolutas de reducción de emisiones. “Eso nos permite traducirnos a metas en presupuestos de carbono sectoriales específicos y trazar rutas sectoriales de descarbonización”, explicó la funcionaria. Este enfoque busca dar mayor claridad sobre cuánto debe reducir cada sector y en qué plazos, en línea con el objetivo de alcanzar emisiones netas cero hacia mediados de siglo.
En 2024, México emitió alrededor de 784 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente y la meta es reducirlas a menos de 700 millones para 2035.
Desde la perspectiva internacional, Heidi Huusko, líder de Medio Ambiente y Clima del Pacto Global de Naciones Unidas, comentó que las NDC envían señales claras al mercado, pero su éxito depende de la ejecución. “Ahora se trata de implementación, y ahí es donde se vuelve difícil”, advirtió. La experta recordó que, incluso sumando los compromisos actuales, el mundo no está en ruta para cumplir el objetivo de 1.5 grados.
En este escenario, el sector privado adquiere un papel central. “Estos esfuerzos van más allá de los gobiernos y es ahí donde el sector privado juega un rol clave”, afirmó Huusko. Para la especialista, las empresas no solo deben fijar metas de reducción de emisiones, sino desarrollar planes de transición que alineen todas sus áreas, desde finanzas hasta compras.
El reto implica integrar la sostenibilidad en la estrategia de negocio. “No vas a descarbonizar para luego volver a carbonizar; no es una forma financieramente viable de operar”, dijo Huusko. En ese sentido, la adopción de objetivos basados en ciencia y la transparencia en los avances se vuelven herramientas clave para generar confianza y evitar prácticas como el greenwashing.
Mariana Fernández, gerente senior de Sustentabilidad y Relación con Inversionistas de Rotoplas, describió cómo este nuevo entorno regulatorio y de mercado está transformando la operación de las compañías.