Contar con métricas que midan el impacto ambiental de las empresas es fundamental: lo que no se mide no se puede gestionar. Hoy, inversionistas, reguladores y consumidores exigen indicadores transparentes y comparables que permitan fijar metas claras y dar seguimiento a compromisos como el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Estas herramientas permiten a las compañías alinear sus estrategias y avanzar de forma verificable en los acuerdos climáticos asumidos. Una de las más sobresalientes es la iniciativa Science Based Targets (SBTi), que desde 2015 facilita que las empresas establezcan objetivos de reducción de emisiones con base científica, en línea con el estándar corporativo Net-Zero.
La norma Net-Zero, formalizada en 2021 como el primer estándar corporativo global para alcanzar emisiones netas cero, exige metas basadas en la ciencia tanto a corto como a largo plazo. Las primeras abarcan reducciones inmediatas en un horizonte de cinco a 10 años; las segundas definen el nivel total de descarbonización requerido hacia 2050 o antes.