Los residuos que no puedan reciclarse también tendrán un destino específico. De acuerdo con la asociación, estos materiales serán enviados a procesos de valorización energética para reducir la cantidad que llega a disposición final y recuperar parte de su contenido energético.
Visibilizar la problemática
Montserrat Ramírez, directora de operaciones de ECOCE , señala que la oportunidad más importante no está únicamente en la gestión de los residuos generados durante el torneo, sino en aprovechar la visibilidad del evento para fortalecer hábitos de separación entre la población y consolidar una cultura de economía circular.
Ramírez recalca que muchos de los residuos inorgánicos se pueden reciclar, los orgánicos se pueden compostar y los no reciclables pueden tener una valorización, ya que lo importante es que cada categoría tenga una correcta gestión para que se pueda aprovechar y minimizar los impactos.
“Cuando un envase se deposita correctamente en los sistemas de recuperación, no termina como desecho, ya que puede reincorporarse a procesos productivos para convertirse nuevamente en materia prima y dar origen a nuevos productos. En el caso del PET, por ejemplo, existen capacidades instaladas en México que permiten transformarlo en nuevas botellas o en otros artículos de valor agregado, evitando que estos materiales lleguen a rellenos sanitarios o permanezcan en el ambiente”, agrega Ramírez.
ECOCE considera que la infraestructura existente en las tres sedes mundialistas (México, Estados Unidos y Canadá) es suficiente para absorber el incremento de residuos previsto. Debido a que el aumento representará menos de 4% respecto a la generación habitual de estas ciudades, no se espera una presión extraordinaria sobre los sistemas de recolección y transferencia.
Más allá de las cifras, el legado ambiental del Mundial dependerá de la participación de los asistentes. La correcta separación de residuos en estadios, Fan Fest y espacios públicos será determinante para que materiales reciclables y orgánicos mantengan su valor y puedan reincorporarse a nuevos ciclos productivos.
“Los grandes eventos representan una oportunidad para demostrar que la gestión de residuos puede ir más allá de la recolección. Si existe infraestructura adecuada, participación ciudadana y mercados para los materiales recuperados, los residuos pueden convertirse en recursos que regresen a la economía, reduzcan la extracción de materias primas y fortalezcan la cultura del reciclaje”, destaca la directora de Operaciones de ECOCE.
Para organizaciones, autoridades y empresas involucradas, el éxito del torneo no solo se medirá en asistencia o derrama económica, sino también en la capacidad de demostrar que un evento de escala global puede convertirse en una plataforma para impulsar una gestión más eficiente de los residuos en la Ciudad de México.