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Mundial 2026 generará 34,000 toneladas de residuos en México

La CDMX y otras sedes pondrán a prueba su infraestructura de reciclaje y economía circular ante el incremento de desechos del torneo.
vie 12 junio 2026 05:55 AM
Basura y Mundial
En el Mundial en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, se generarán poco menos de 34,000 toneladas adicionales de residuos. (MICHAEL STEELE/Getty Images)

El Mundial 2026 representa una oportunidad histórica y económica para la Ciudad de México, pero también abre una gran interrogante ambiental: ¿qué pasará con las miles de toneladas de residuos que dejarán los millones de asistentes? Con cerca de dos millones de visitantes esperados en las sedes mundialistas, se estima que el torneo genere alrededor de 34,000 toneladas adicionales de desechos en el país, principalmente plásticos de un solo uso, envases de alimentos y basura producida en espacios públicos.

El desafío llega en un contexto en el que la gestión de residuos ya es uno de los principales retos urbanos de la capital. De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), La Ciudad de México genera alrededor de 12,000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, una de las cifras más altas del país. Del total, cerca del 60% corresponde a materiales orgánicos, mientras que el 40% restante se compone de residuos reciclables y no reciclables.

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En la Ciudad de México, la gestión de esos residuos forma parte de la estrategia denominada ‘Mundial Verde’, presentada por el gobierno capitalino como uno de los ejes ambientales del evento. El programa contempla acciones para fortalecer la economía circular, promover la separación de residuos y aumentar el aprovechamiento de materiales reciclables y orgánicos.

Estrategia de gestión

La Sedema prevé instalar infraestructura para la separación de residuos en zonas de alta afluencia, además de campañas de educación ambiental dirigidas a visitantes y habitantes. El objetivo es reducir la cantidad de materiales que llegan a disposición final y canalizar aquellos con potencial de aprovechamiento hacia procesos de reciclaje o compostaje.

La Asociación Mexicana de Bioplásticos (AMBío) instalará islas de reciclaje en el Fan Fest del Zócalo y en los 18 festivales futboleros que se realizarán en distintas alcaldías. Estos espacios contarán con contenedores diferenciados para residuos orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables, así como personal capacitado para orientar a los asistentes.

“Cuando nosotros ponemos a nuestro agente separador en sitio, logramos un gran aprovechamiento de este tipo de residuos y que se convierten ahora sí que en materias primas”, afirmó Gisela Galicia, presidenta de la AMBío .

La estrategia busca que los residuos orgánicos y los plásticos compostables tengan una ruta específica de aprovechamiento. Una vez recolectados, serán enviados a la planta de compostaje de Bordo Poniente, una de las más grandes de América Latina, donde son transformados en composta utilizada para la recuperación de suelos de conservación de la capital.

Los materiales reciclables seguirán una ruta distinta. El PET será enviado a empresas especializadas para su reciclaje y reincorporación a nuevos envases o productos, mientras que las latas de aluminio serán canalizadas a cadenas de recuperación de metales. Otros plásticos podrán transformarse en láminas, mobiliario urbano o productos de larga vida útil.

Además, AMBío prevé dar seguimiento a la trazabilidad de los materiales recuperados para conocer su destino final. La organización también contempla proyectos de valorización para algunos residuos, como la transformación de tapas plásticas en macetas que posteriormente podrían utilizarse en espacios públicos de la ciudad.

“Lo que vamos a estar comunicando cada semana son los residuos que se están capturando y dónde se están viendo. Para que sepan la trazabilidad de cada uno de ellos”, explicó Galicia.

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Los residuos que no puedan reciclarse también tendrán un destino específico. De acuerdo con la asociación, estos materiales serán enviados a procesos de valorización energética para reducir la cantidad que llega a disposición final y recuperar parte de su contenido energético.

Visibilizar la problemática

Montserrat Ramírez, directora de operaciones de ECOCE , señala que la oportunidad más importante no está únicamente en la gestión de los residuos generados durante el torneo, sino en aprovechar la visibilidad del evento para fortalecer hábitos de separación entre la población y consolidar una cultura de economía circular.

Ramírez recalca que muchos de los residuos inorgánicos se pueden reciclar, los orgánicos se pueden compostar y los no reciclables pueden tener una valorización, ya que lo importante es que cada categoría tenga una correcta gestión para que se pueda aprovechar y minimizar los impactos.

“Cuando un envase se deposita correctamente en los sistemas de recuperación, no termina como desecho, ya que puede reincorporarse a procesos productivos para convertirse nuevamente en materia prima y dar origen a nuevos productos. En el caso del PET, por ejemplo, existen capacidades instaladas en México que permiten transformarlo en nuevas botellas o en otros artículos de valor agregado, evitando que estos materiales lleguen a rellenos sanitarios o permanezcan en el ambiente”, agrega Ramírez.

ECOCE considera que la infraestructura existente en las tres sedes mundialistas (México, Estados Unidos y Canadá) es suficiente para absorber el incremento de residuos previsto. Debido a que el aumento representará menos de 4% respecto a la generación habitual de estas ciudades, no se espera una presión extraordinaria sobre los sistemas de recolección y transferencia.

Más allá de las cifras, el legado ambiental del Mundial dependerá de la participación de los asistentes. La correcta separación de residuos en estadios, Fan Fest y espacios públicos será determinante para que materiales reciclables y orgánicos mantengan su valor y puedan reincorporarse a nuevos ciclos productivos.

“Los grandes eventos representan una oportunidad para demostrar que la gestión de residuos puede ir más allá de la recolección. Si existe infraestructura adecuada, participación ciudadana y mercados para los materiales recuperados, los residuos pueden convertirse en recursos que regresen a la economía, reduzcan la extracción de materias primas y fortalezcan la cultura del reciclaje”, destaca la directora de Operaciones de ECOCE.

Para organizaciones, autoridades y empresas involucradas, el éxito del torneo no solo se medirá en asistencia o derrama económica, sino también en la capacidad de demostrar que un evento de escala global puede convertirse en una plataforma para impulsar una gestión más eficiente de los residuos en la Ciudad de México.

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