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Estos son los electrodomésticos que más contaminación electromagnética generan

Secadores de cabello, aspiradoras y hornos de microondas generan los campos magnéticos más elevados a corta distancia, pero la evidencia científica dice que su uso cotidiano continúa dentro de los límites de seguridad.
Microondas y secadoras: qué electrodomésticos generan más contaminación electromagnética y qué tan seguros son
Muchas personas se sorprenden al descubrir la variedad de niveles de campo magnético que se encuentran cerca de diversos electrodomésticos del hogar. (SolStock/Getty Images)

Los secadores de cabello, las aspiradoras, los hornos de microondas y las rasuradoras eléctricas figuran entre los electrodomésticos que pueden generar los campos magnéticos más elevados cuando se utilizan a pocos centímetros del cuerpo. Sin embargo, la evidencia científica disponible indica que esa intensidad disminuye de forma drástica conforme aumenta la distancia y que, en condiciones normales de uso, la exposición de la población se mantiene muy por debajo de los límites internacionales de seguridad.

Los campos magnéticos de frecuencia extremadamente baja, medidos en microteslas (µT), están presentes siempre que circula corriente eléctrica, pues según la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que estos campos son distintos de la radiación ionizante, como los rayos X, ya que no tienen la energía suficiente para romper enlaces químicos o dañar directamente el ADN.

No obstante, su exposición ha sido objeto de investigación por los posibles efectos de los campos electromagnéticos de baja frecuencia ha impulsado revisiones científicas, actualizaciones regulatorias y nuevas recomendaciones para fabricantes y autoridades sanitarias con el fin de mantener un monitoreo constante sobre estos dispositivos.

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Qué electrodomésticos emiten contaminación electromagnética

De acuerdo con la OMS, basada en mediciones de la Oficina Federal Alemana de Protección Radiológica, un secador de cabello puede producir entre 6 y 2,000 µT a una distancia de tres centímetros; una rasuradora eléctrica, entre 15 y 1,500 µT; una aspiradora, de 200 a 800 µT, y un horno de microondas, entre 73 y 200 µT. Sin embargo, a 30 centímetros esos valores disminuyen: entre 0.01 y 7 µT en el caso del secador, entre 2 y 20 µT para la aspiradora y entre 4 y 8 µT para el microondas.

La propia OMS subraya que la intensidad de estos campos no depende necesariamente del tamaño o de la potencia del aparato, sino de su diseño, pues incluso dos modelos similares pueden emitir niveles muy distintos de campo magnético, por lo que no es posible generalizar el comportamiento de todos los equipos de una misma categoría.

Las directrices de la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP) establecen un nivel de referencia para la población general de 200 µT a 50 Hz y de 83 µT a 60 Hz para campos magnéticos de frecuencia de red. La comisión sostiene que estos límites incorporan amplios márgenes de seguridad para prevenir efectos adversos comprobados sobre la salud derivados de exposiciones agudas como alteración de los procesos biológicos, afectaciones en el sistema nervioso y pérdida del sueño.

No obstante, la agencia de Naciones Unidas (ONU) reconoce que persisten investigaciones sobre exposiciones prolongadas y de largo plazo, especialmente en torno a la posible relación entre campos magnéticos de frecuencia extremadamente baja y algunos tipos de cáncer infantil observada en ciertos estudios epidemiológicos. Esa evidencia fue considerada limitada y no ha permitido establecer una relación causal.

Frente a esa incertidumbre, organismos internacionales han optado por fortalecer los sistemas de evaluación científica en lugar de modificar de forma sustancial los límites de exposición. La ICNIRP revisa periódicamente sus recomendaciones conforme aparecen nuevos estudios, mientras que la OMS mantiene un programa permanente de revisión de la literatura científica y promueve que los países adopten normas sustentadas en la mejor evidencia disponible.

Las medidas también alcanzan a la industria y a las empresas, pues actualmente los fabricantes deben cumplir estándares internacionales de compatibilidad electromagnética y seguridad eléctrica antes de comercializar sus productos, además de diseñar equipos que reduzcan las emisiones innecesarias de campos magnéticos sin afectar su desempeño.

En paralelo, la OMS recomienda prácticas sencillas, como mantener cierta distancia de los aparatos cuando sea posible y evitar exposiciones prolongadas e innecesarias muy cerca de motores eléctricos de alta potencia como estar a más 30 centímetros de estos aparatos ya que disminuyen hasta 100 veces los niveles de referencia para la población general, lo que explica por qué el uso cotidiano de estos equipos continúa considerándose seguro dentro de las condiciones para las que fueron diseñados.

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En México, la regulación de estos equipos se centra principalmente en su seguridad eléctrica y en el control de las emisiones electromagnéticas que puedan generar interferencias con otros dispositivos.

Los electrodomésticos comercializados en el país deben cumplir con Normas Oficiales Mexicanas (NOM) como la NOM-001-SCFI-2018 / NOM-003-SCFI-2014 y con estándares de compatibilidad electromagnética, además de someterse a procesos de evaluación de la conformidad antes de su venta. Asimismo, existen normas mexicanas alineadas con estándares internacionales que establecen requisitos para limitar las perturbaciones electromagnéticas emitidas por aparatos electrodomésticos, herramientas eléctricas y equipos similares, con el objetivo de garantizar su funcionamiento seguro y reducir posibles interferencias con otros sistemas electrónicos.

Aunque actualmente México no cuenta con una Norma Oficial Mexicana que establezca límites específicos de exposición de la población a los campos magnéticos generados por electrodomésticos de uso doméstico, las autoridades toman como referencia las recomendaciones internacionales emitidas por la OMS y la ICNIRP.

Esto significa que, además de exigir el cumplimiento de estándares de seguridad para los productos, el país basa la evaluación del riesgo sanitario en la evidencia científica internacional, la cual sostiene que el uso cotidiano de estos aparatos, conforme a las instrucciones del fabricante y manteniendo una distancia razonable, no representa un riesgo para la salud.

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