Publicidad

La FIFA quiere reducir 50% sus emisiones para 2030, pero el Mundial de 2026 las duplicará

La FIFA promete alcanzar la neutralidad de carbono en 2040, pero cada Mundial suma más sedes, viajes y consumo de energía, elevando su impacto ambiental.
jue 04 junio 2026 05:48 PM
FIFA busca reducir emisiones de co2
SGR y New Weather Institute proyectaron una huella de carbono superior a nueve millones de toneladas de CO2e, una cifra que duplicaría la huella de carbono atribuida a Catar 2022. (Steve Bardens/Getty Images)

El Mundial 2026 que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, reunirá por primera vez en su historia a 48 selecciones y pasará de 64 a 104 partidos. Aunque la FIFA sostiene que la sostenibilidad es uno de los pilares centrales de la organización del evento, organizaciones especializadas en cambio climático advierten que el crecimiento del torneo podría convertirlo en el más contaminante de la historia del futbol.

De acuerdo con datos reportados por la FIFA, Scientists for Global Responsibility (SGR) y Environmental Defense Fund (EDF), el Mundial de Sudáfrica 2010 generó alrededor de 2.75 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e). Brasil 2014 registró cerca de 2.72 millones de toneladas, mientras que Rusia 2018 reportó aproximadamente 2.16 millones de toneladas derivadas de la organización y operación del campeonato.

Publicidad

La edición de Catar 2022 marcó un punto de inflexión en el debate climático del futbol. Los organizadores estimaron una huella de alrededor de 5.25 millones de toneladas de CO2e, cifra superior a la observada en torneos anteriores. Sin embargo, las organizaciones encargadas de la investigación, cuestionaron la metodología empleada para calcular las emisiones y señalaron que el impacto real podría haber sido mayor al reportado oficialmente.

Por ello, SGR y la EDF publicaron las proyecciones para el Mundial de 2026, la cual alcanzaría una huella superior a nueve millones de toneladas de CO2e, una cifra que prácticamente duplicaría la huella de carbono atribuida a Catar 2022. De confirmarse, este volumen de emisiones no solo superaría cualquier registro previo asociado a una Copa del Mundo, sino también la estimación de 3.7 millones de toneladas de CO2e incluida en el documento de candidatura del torneo de 2026.

Estos datos contrastan con la Estrategia de Sostenibilidad para 2026 que dio a conocer de manera pública la FIFA, con el objetivo de minimizar los impactos ambientales asociados con la organización del campeonato mediante una mejor gestión de recursos, reducción de emisiones, impulso a la economía circular y fortalecimiento de sistemas de monitoreo. La institución también forma parte del Marco de Acción Climática para el Deporte de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), iniciativa bajo la cual se comprometió a reducir sus emisiones 50% para 2030 y alcanzar emisiones netas cero a más tardar en 2040.

El principal impacto de la nueva edición, según la New Weather Institute, es el aumento esperado de emisiones, pues el paso de 32 a 48 selecciones implica más partidos, más desplazamientos, mayores requerimientos logísticos y un incremento considerable en el número de aficionados que viajarán entre ciudades sede. Para los investigadores de la organización, estos elementos generan una contradicción entre los objetivos climáticos anunciados por la FIFA y la evolución del modelo de negocio del campeonato.

“La edición de 2026 se desarrollará en 16 ciudades distribuidas a lo largo de América del Norte, desde Vancouver hasta Ciudad de México y desde Seattle hasta Miami. Esta configuración obligará a equipos, patrocinadores, medios de comunicación y millones de aficionados a recorrer largas distancias, principalmente mediante transporte aéreo, considerado una de las actividades con mayor intensidad de emisiones de carbono”, explica el informe de la NWI.

La SGR coincide en que los viajes son el principal problema, pues menciona que entre 80% y 90% de las emisiones asociadas a grandes eventos deportivos internacionales provienen precisamente de los viajes. Esto significa que, incluso si los estadios operan con energía renovable o implementan programas avanzados de reciclaje, el impacto derivado de los desplazamientos podría neutralizar buena parte de los beneficios ambientales generados por otras iniciativas de sostenibilidad.

Publicidad

Compensación de carbono de la FIFA son insuficientes

Otro de los puntos de debate es el papel que jugarán las compensaciones de carbono. La FIFA contempla mecanismos para abordar emisiones que no puedan eliminarse directamente mediante acciones de reducción. Estas estrategias suelen consistir en financiar proyectos ambientales, como reforestación, restauración de ecosistemas o generación de energías renovables, con el objetivo de compensar parte de las emisiones producidas por el evento.

Khaled Diab, analista de Carbon Market Watch , explica que las compensaciones no sustituyen la reducción efectiva de emisiones en origen, ya que señalan que la capacidad de estos proyectos para capturar o evitar carbono puede ser difícil de verificar y que existe el riesgo de sobreestimar sus beneficios. Por ello, cada vez se resalta que las estrategias climáticas deben priorizar la reducción directa antes que la compensación.

"Más allá de una posible subestimación de las emisiones, la calidad de los créditos de carbono utilizados para compensarlas también genera dudas. La creación de un estándar específico para el torneo ha puesto en entredicho su credibilidad e independencia. Además, es poco probable que los proyectos registrados compensen de forma efectiva las emisiones generadas, por lo que la meta de una Copa Mundial 'neutral en carbono' resulta cuestionable", agrega Diab en su reporte.

La experiencia de Catar 2022 alimentó este debate. La FIFA aseguró que el torneo sería carbono neutral, pero esa afirmación fue cuestionada posteriormente por organismos reguladores y por investigadores independientes. Las críticas se centraron en los métodos utilizados para calcular las emisiones y en la efectividad de los créditos de carbono empleados para respaldar las declaraciones de neutralidad climática.

Frente a estos antecedentes, la FIFA ha señalado que continuará desarrollando metodologías de medición más robustas y sistemas de monitoreo que permitan evaluar con mayor precisión el impacto ambiental del torneo de 2026. La organización también ha destacado que la infraestructura existente en América del Norte reducirá la necesidad de construir nuevos estadios, un factor que contribuyó significativamente a las emisiones asociadas a eventos anteriores.

Aun así, organizaciones como SGR consideran que el principal desafío no se encuentra en la infraestructura sino en la expansión constante del campeonato. Desde esta perspectiva, aumentar el número de selecciones, partidos y desplazamientos dificulta alcanzar reducciones significativas de emisiones, incluso cuando se implementan mejoras tecnológicas o energéticas. El debate pone sobre la mesa la relación entre crecimiento, rentabilidad y sostenibilidad en el deporte profesional.

La SGR y la NWI coinciden en que el Mundial de 2026 se perfila como una prueba para las promesas climáticas del futbol internacional. Mientras la FIFA apuesta por demostrar que es posible organizar un torneo más grande con mejores estándares ambientales, investigadores y organizaciones climáticas advierten que la escala del evento podría generar una huella de carbono sin precedentes.

Publicidad

Tags

FIFA Medio ambiente

Publicidad