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El Mundial 2026 convierte al futbol en un desafío climático sin precedentes

La justa mundialista podría convertirse en el evento deportivo con mayor huella de carbono por el aumento de selecciones, partidos y vuelos entre las sedes de los tres países.
jue 14 mayo 2026 11:26 AM
futbol y medio ambiente
El Mundial 2026, las proyecciones van de 5 a 9 millones de toneladas de CO2. En comparación, los Juegos de París 2024 generaron "aproximadamente 1.75 millones de toneladas" de CO2. (Foto: Rodrigo Oropeza/Getty Images)

El Mundial de 2026 organizado conjuntamente entre México, Estados Unidos y Canadá, tiene como panel la participación del mayor número de selecciones, con 48 respecto a los 32 de ediciones anteriores, lo que genera cerca de 104 partidos. Los expertos mencionan que este evento es el ejemplo del frenesí de crecimiento de una FIFA que hace oídos sordos a las críticas por el impacto mediambiental del torneo.

Según una investigación en curso de la Universidad de Lausana (UNIL), en Suiza, sobre el impacto medioambiental de los grandes eventos deportivos, el Mundial organizado por México, Estados Unidos y Canadá "debería generar la mayor huella de carbono de la historia del deporte internacional".

Las proyecciones van de cinco a nueve millones de toneladas de CO2. En comparación, los Juegos de París 2024 generaron "aproximadamente 1.75 millones de toneladas" de CO2.

"La huella de carbono de los Juegos Olímpicos ha disminuido en las últimas ediciones; exactamente lo contrario que ocurre con el Mundial masculino de la FIFA", resume para la AFP David Gogishvili, geógrafo de la UNIL.

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El evento internacional que se realizará del 11 de junio al 19 de julio, también está en las antípodas de la edición celebrada hace cuatro años en Catar, donde toda la competición se circunscribió en un diámetro de 50 km.

Entonces, sin embargo, la FIFA fue muy criticada por la construcción de estadios a marchas forzadas, sobredimensionados y climatizados para evitar el calor en ese pequeño país del Golfo.

Esta vez, los 16 estadios que albergarán la competición ya estaban construidos en el momento de la adjudicación, un punto destacado en 2018 por la candidatura "United 2026".

El precio del gigantismo

Solo que de Vancouver a Ciudad de México, pasando por Boston, Miami y Los Ángeles, las distancias entre las ciudades sede superan a veces los 4,000 kilómetros (km).

Esto aumentará la fuente más importante de CO2 en los acontecimientos internacionales: los desplazamientos en avión de las selecciones, oficiales, medios de comunicación y, sobre todo, de los "más de cinco millones de aficionados" que espera la FIFA.

Incluida en la candidatura, la única estimación oficial del impacto de carbono, que es 3.7 millones de toneladas de CO2, un récord, ya se ha quedado corta, puesto que el número de partidos del torneo ha pasado de los 64 en Catar a 104 en Norteamérica.

La FIFA, cuyo presidente Gianni Infantino proclamó durante la COP26 de Glasgow su "determinación" de luchar contra el calentamiento global, se comprometió en 2018 a "medir, reducir y compensar" las emisiones vinculadas a los mundiales.

Pero la organización ha evitado cualquier evaluación o promesa respecto a 2026 desde que fue criticada en junio de 2023 por la Comisión Suiza para la Lealtad (CSL) por haber ensalzado la "neutralidad climática" de la Copa del Mundo 2022 sin poder demostrarlo.

Más allá del debate técnico sobre la cuantificación y las compensaciones de carbono, ampliamente desacreditadas, hay una constatación unánime: la mejor manera de contener el impacto de las megacompeticiones es "limitar" su envergadura, como ha hecho el Comité Olímpico Internacional (COI) con su cupo de 10.500 atletas para los Juegos de verano, recuerda Gogishvili.

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Negación ambiental

Ahora bien, al pasar su torneo estrella de 32 a 48 selecciones, la FIFA hace exactamente lo contrario: su "apetito insaciable de crecimiento" provoca más partidos, más deportistas, más aficionados, más vuelos, más infraestructuras hoteleras, "un ciclo sin fin", asegura el investigador.

Ya en febrero de 2025, las organizaciones New Weather Institute y Scientists for Global Responsibility subrayaron en un informe el coste climático de cualquier encuentro internacional, es decir, "entre 26 y 42 veces más que un partido de élite" a nivel nacional.

"Un partido de una fase final de Copa del Mundo masculina es responsable de entre 44,000 y 72,000 toneladas de CO2 (...), es decir, el equivalente a las emisiones de entre 31,500 y 51,500 automóviles británicos durante un año entero", apuntaron los investigadores.

Y lejos de limitarse a 2026, "parece que la negación ambiental de la FIFA va a continuar", constataba en 2024 Gilles Paché, profesor en la Universidad de Aix-Marsella, en la revista Journal of Management Research.

De hecho, la instancia rectora del fútbol se ha superado al atribuir el Mundial 2030 a países de tres continentes diferentes, con tres partidos en Sudamérica (Argentina, Uruguay y Paraguay) antes de desplazarse a Europa (España y Portugal) y África (Marruecos).

Y la cita de 2034 se organizará en Arabia Saudita, con un clima comparable al de Catar, pero con 40 partidos más, al tiempo que el gigante saudita Aramco, la mayor petrolera del mundo, es desde 2024 uno de los principales patrocinadores de la FIFA.

Con información de AFP

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