“La producción de cempasúchil no solo preserva una tradición profunda en la memoria colectiva, sino que también genera desarrollo y oportunidades económicas para las familias del campo”, menciona en un reporte la Sader.
Los principales riesgos a la producción
El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) advierte que el calor puede alterar el desarrollo de las plantas y modificar sus periodos de floración. Esto representa un problema para los agricultores, debido a que necesitan obtener flores en condiciones comerciales durante las semanas previas al Día de Muertos, cuando se concentra la mayor demanda.
El calendario agrícola también enfrenta dificultades por los cambios en los patrones de lluvia, ya que las precipitaciones intensas pueden afectar el desarrollo de las plantas y complicar las labores en el campo, mientras que los periodos prolongados sin agua incrementan la necesidad de riego. A ello se suma la canícula, caracterizada por una disminución temporal de las lluvias y temperaturas elevadas, que puede coincidir con etapas importantes del desarrollo del cultivo.
Las heladas representan otro factor de riesgo, especialmente en las primeras etapas de crecimiento. En abril de 2025, el Gobierno de Puebla reportó afectaciones por bajas temperaturas en 1,187 hectáreas de producción agropecuaria distribuidas en 32 municipios. Aunque el balance no desglosa los daños específicos al cempasúchil, evidencia la exposición de las actividades agrícolas de una de las principales entidades productoras ante fenómenos meteorológicos extremos.
La combinación de estos fenómenos obliga a los agricultores a modificar sus calendarios de producción y una de las alternativas que propone el CIMMYT es ajustar las fechas de siembra para evitar que las etapas más sensibles de las plantas coincidan con periodos de calor intenso o escasez de lluvia, con el objetivo de buscar reducir las pérdidas y conseguir que la floración coincida con las fechas de comercialización.
Por otro lado, la CIMMYT resalta que al modificar los tiempos de cultivo, los productores pueden incorporar prácticas de manejo que favorezcan la conservación de la humedad del suelo y un uso más eficiente del agua. El cempasúchil tiene requerimientos hídricos menores que otros cultivos y puede utilizarse como abono verde dentro de sistemas agrícolas diversificados.