Publicidad

El cambio climático reduce 29% la producción de cempasúchil para Día de Muertos

Las variaciones climáticas obligan a los agricultores a ajustar las siembras y el manejo de sus cultivos, mientras las autoridades impulsan asistencia técnica y apoyos ante contingencias.
Agricultor cosechando la flor de cempasúchil
La cosecha nacional disminuyó en 6,065 toneladas en un año. La adaptación de las fechas de siembra y la investigación agrícola buscan reducir los efectos del clima. (ENRIQUE CASTRO/AFP)

La producción de cempasúchil en México cayó 29.4% en 2025, al pasar de 20,659 toneladas en 2024 a 14,594 toneladas, una reducción de 6,065 toneladas en un año. Uno de los factores ha sido una mayor presión climática sobre las actividades agrícolas, con temperaturas más altas, lluvias irregulares y periodos de sequía que modifican las condiciones en las que se desarrolla uno de los cultivos más representativos de las celebraciones del Día de Muertos.

La disminución representa un desafío para los productores, particularmente en entidades como Puebla, que posiciona en 2025 como el principal productor nacional, con 9,651 toneladas; Hidalgo con 1,200 toneladas; San Luis Potosí, 996 toneladas; Oaxaca, 995 toneladas, y Guerrero, con un registro de 800 toneladas, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

Publicidad

“La producción de cempasúchil no solo preserva una tradición profunda en la memoria colectiva, sino que también genera desarrollo y oportunidades económicas para las familias del campo”, menciona en un reporte la Sader.

Los principales riesgos a la producción

El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) advierte que el calor puede alterar el desarrollo de las plantas y modificar sus periodos de floración. Esto representa un problema para los agricultores, debido a que necesitan obtener flores en condiciones comerciales durante las semanas previas al Día de Muertos, cuando se concentra la mayor demanda.

El calendario agrícola también enfrenta dificultades por los cambios en los patrones de lluvia, ya que las precipitaciones intensas pueden afectar el desarrollo de las plantas y complicar las labores en el campo, mientras que los periodos prolongados sin agua incrementan la necesidad de riego. A ello se suma la canícula, caracterizada por una disminución temporal de las lluvias y temperaturas elevadas, que puede coincidir con etapas importantes del desarrollo del cultivo.

Las heladas representan otro factor de riesgo, especialmente en las primeras etapas de crecimiento. En abril de 2025, el Gobierno de Puebla reportó afectaciones por bajas temperaturas en 1,187 hectáreas de producción agropecuaria distribuidas en 32 municipios. Aunque el balance no desglosa los daños específicos al cempasúchil, evidencia la exposición de las actividades agrícolas de una de las principales entidades productoras ante fenómenos meteorológicos extremos.

La combinación de estos fenómenos obliga a los agricultores a modificar sus calendarios de producción y una de las alternativas que propone el CIMMYT es ajustar las fechas de siembra para evitar que las etapas más sensibles de las plantas coincidan con periodos de calor intenso o escasez de lluvia, con el objetivo de buscar reducir las pérdidas y conseguir que la floración coincida con las fechas de comercialización.

Por otro lado, la CIMMYT resalta que al modificar los tiempos de cultivo, los productores pueden incorporar prácticas de manejo que favorezcan la conservación de la humedad del suelo y un uso más eficiente del agua. El cempasúchil tiene requerimientos hídricos menores que otros cultivos y puede utilizarse como abono verde dentro de sistemas agrícolas diversificados.

Publicidad

“Estas características ofrecen alternativas para mejorar el manejo de las parcelas, aunque no eliminan los riesgos asociados con las temperaturas extremas y la irregularidad de las precipitaciones”, agrega el organismo.

Las soluciones que se impulsan para su cuidado

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) trabaja en la generación y conservación de variedades mexicanas de cempasúchil que puedan reproducirse y aprovecharse en las zonas productoras. El desarrollo de materiales vegetales adaptados a las condiciones regionales puede contribuir a mejorar la productividad y preservar las variedades utilizadas por los agricultores.

Desde el Gobierno federal, una de las respuestas ha sido en mejorar el acceso de los productores a información meteorológica para anticipar posibles contingencias. La Sader menciona que impulsa las Mesas Técnicas Agroclimáticas, espacios de colaboración entre agricultores, investigadores, técnicos y autoridades para analizar las condiciones del clima y elaborar recomendaciones sobre el manejo de los cultivos. Al cierre de junio de 2025 se realizaron 10 sesiones en nueve entidades, entre ellas Puebla, Oaxaca, Michoacán, Tlaxcala y Estado de México.

La dependencia también ha publicado boletines agroclimáticos para distintas regiones agrícolas, con información sobre pronósticos y recomendaciones para la toma de decisiones en el campo. Estas herramientas buscan que los agricultores puedan ajustar sus actividades a las condiciones previstas, desde la preparación de los terrenos hasta la programación de las siembras, y reducir su exposición a eventos meteorológicos adversos.

Publicidad

Tags

Día de Muertos sostenibilidad Cambio climático

Publicidad