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La crisis del agua en Guadalajara amenaza la operación de las empresas

La crisis de calidad del agua que afecta a más de 300 colonias de Guadalajara amenaza a restaurantes, hoteles, hospitales e industrias por los costos de tratamiento, almacenamiento y suministro.
Grifo de agua abierto y en el fond una instalación de una fábrica.
En la industria, una alteración en la composición del agua puede afectar equipos y sistemas de enfriamiento. (Foto: Generada con IA / Google Flow)

La crisis por la contaminación del agua en Guadalajara se ha convertido en un riesgo operativo para restaurantes, hoteles, hospitales e industrias, que enfrentan mayores costos por la necesidad de invertir en sistemas de filtración, almacenamiento y suministro alternativo para mantener sus actividades.

La problemática afecta a más de 300 colonias de la zona metropolitana, donde habitantes han denunciado que el agua llega turbia y con olores desagradables. La situación llevó al gobierno de Jalisco a anunciar restricciones al suministro procedente del antiguo sistema de Chapala y la construcción de un nuevo acueducto, cuya ejecución podría tardar alrededor de dos años.

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El problema para los negocios es que una reducción del suministro no necesariamente elimina los riesgos asociados a la calidad del agua. Incluso cuando el servicio se mantiene, las empresas necesitan verificar que cumpla con las condiciones requeridas para cada actividad. De lo contrario, deben recurrir a fuentes adicionales, sistemas de filtración o almacenamiento, inversiones que pueden convertirse en gastos permanentes si la infraestructura pública no recupera su confiabilidad.

Efraín Garza, gerente senior de Desarrollo de Negocios Agua de Veolia en México, explica que la crisis responde a una combinación de factores: infraestructura envejecida, fuentes de abastecimiento con problemas de calidad, presión sobre las plantas potabilizadoras y una red de distribución que requiere modernización.

Según el especialista, las precipitaciones extraordinarias, como las que se vivieron en septiembre, incrementan el arrastre de sólidos y contaminantes hacia los cuerpos de agua, modificando las características del recurso que llega a las instalaciones de tratamiento. Algunas de estas plantas fueron diseñadas para condiciones distintas a las que enfrentan actualmente.

A ello se suman los resultados de monitoreos realizados entre marzo y junio de 2026 en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco en los que se reportó ausencia de cloro residual en gran parte de las muestras, presencia de bacterias y detección de metales como plomo, mercurio y aluminio, además de nitratos y nitritos.


La regulación mexicana establece parámetros específicos para determinar la seguridad del agua bajo la NOM-127-SSA1-2021, que está vigente desde abril de 2023 y que fija límites físicos, químicos y microbiológicos que deben cumplir los sistemas públicos y privados de abastecimiento. Entre ellos se encuentran los relacionados con turbiedad, presencia de sustancias químicas y microorganismos.

Para una empresa, incumplir estos estándares en el agua destinada al consumo humano implica consecuencias operativas, pues por ejemplo un restaurante necesita agua segura para preparar alimentos, lavar utensilios y mantener condiciones de higiene. Los hoteles la requieren para habitaciones, lavandería y servicios de alimentos, mientras que los hospitales dependen de suministros de calidad controlada para limpieza, esterilización y determinados procedimientos médicos.

En la industria, una alteración en la composición del agua puede afectar equipos, sistemas de enfriamiento o la calidad del producto final. En estos casos, las empresas deben evaluar si resulta necesario incorporar etapas adicionales de tratamiento o sustituir temporalmente el suministro.

El impacto económico también comprende el transporte, almacenamiento, análisis de laboratorio, mantenimiento de filtros y posibles interrupciones de actividades. Sin embargo, todavía no existe una estimación pública consolidada que permita cuantificar cuánto está costando esta contingencia al conjunto de las empresas de Guadalajara.

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De acuerdo con los Censos Económicos 2024 del Inegi, la zona metropolitana de Guadalajara tiene alrededor de 225,000 unidades económicas, alrededor de 60% del total de unidades de Jalisco y 4% a nivel nacional.

Sin embargo, más allá de la región, la escasez de agua por estrés hídrico o las afectaciones en el suministro es un riesgo considerado como prioritario o altamente prioritario, de acuerdo con 73% de las empresas consultadas en el estudio Perspectivas de Alta Dirección en México 2026 de KPMG México

Jessica Jiménez, socia de Asesoría en Sostenibilidad de KPMG México, advierte que cuando el problema afecta a toda una región, conseguir agua de fuentes alternativas puede incrementar los costos debido a la necesidad de transportarla desde lugares más alejados, desarrollar nuevas fuentes o modificar las operaciones para recuperar parte del recurso utilizado.

Frente a este escenario, una alternativa consiste en reducir la dependencia de las redes municipales. Garza señala que el primer paso es elaborar un balance hídrico que identifique cuánta agua consume cada proceso y qué características necesita. Esto permite determinar dónde puede utilizarse agua tratada sin comprometer la seguridad ni la calidad de los productos.

“No toda el agua debe tratarse hasta de calidad potable; una torre de enfriamiento, un sistema de lavado, servicios sanitarios o determinados procesos pueden requerir calidades completamente diferentes”, explica el directivo de Veolia.

La empresa reporta experiencias con clientes industriales en las que los sistemas avanzados de tratamiento y reúso han permitido reducir hasta 50% la demanda de agua fresca y reutilizar hasta 90% dentro de una misma planta.

Por lo pronto, Garza plantea que Guadalajara necesita actuar en dos frentes: modernizar la infraestructura de abastecimiento humano y desarrollar sistemas que permitan a la industria utilizar agua regenerada.

Para Jiménez, la lección consiste en incorporar la disponibilidad y calidad del agua en los análisis de riesgos empresariales antes de enfrentar una contingencia. Esto implica evaluar las condiciones de abastecimiento de cada región, identificar procesos vulnerables y definir medidas de mitigación, como captación pluvial, tratamiento, reúso o rediseño de operaciones.

Con información de Rosalía Lara.

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