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Los destinos turísticos buscan crecer sin consumir su valor natural

El aumento de 13.6% en el turismo internacional en México obliga a los destinos a equilibrar crecimiento económico, conservación ambiental y bienestar comunitario.
crecimiento vs sostenibilidad
El turismo generó 34,992 millones de dólares en 2025, pero especialistas proponen medir también su impacto en las comunidades, los recursos naturales y la biodiversidad. (Gemini)

México recibió 98.2 millones de visitantes internacionales durante 2025, 13.6% más que un año antes. En ese periodo, el turismo generó ingresos por 34,992 millones de dólares y 47.8 millones de turistas internacionales pernoctaron en el país, de acuerdo con la Secretaría de Turismo. Sin embargo, el crecimiento de la actividad ya no puede medirse únicamente por el número de visitantes, la ocupación hotelera o la inversión que llega a un destino.

Durante el panel “El nuevo valor de los destinos, crecimiento, naturaleza y desarrollo”, realizado en el Foro Economía Verde & Desarrollo Sostenible en Xcaret, especialistas plantearon que el reto consiste en generar beneficios económicos mientras se protege la biodiversidad y se mejora la calidad de vida de las comunidades que reciben a los viajeros.

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“Si queremos que la industria crezca, debemos hacerlo en beneficio de la comunidad y medir cómo contribuimos a ella. Esto incluye capacitación, educación, instalaciones y apoyo a las empresas. También implica gestionar los recursos naturales a largo plazo. No se trata solo de cifras, sino de lo que dejamos a las comunidades”, destacó Stewart Moore, fundador y CEO de EarthCheck.

Por otro lado, Daniel Walsh, fundador y director general de Reforest, planteó que los destinos deben evaluar su desempeño ambiental a partir de una pregunta concreta: si el turismo está dejando el entorno mejor de como lo encontró. Para ello, propuso medir el cambio ecológico neto mediante la comparación entre los ecosistemas restaurados, como bosques o arrecifes, y la superficie alterada para desarrollar infraestructura.

En el ámbito social, consideró necesario consultar directamente a las comunidades sobre los aspectos que quieren mejorar y evitar que las prioridades sean definidas exclusivamente desde las empresas o los gobiernos.

“Si hacemos que un lugar sea excelente para vivir, también será excelente para visitar. El turismo debe considerar a los residentes, el territorio y la comunidad que recibe a los viajeros. Por eso, es importante preguntarles qué quieren mejorar, en lugar de decidir desde fuera cuáles deberían ser sus prioridades”, agregó Walsh.

El directivo también señaló que la restauración ecológica debe dejar de ser una acción aislada de sostenibilidad para convertirse en parte del producto turístico. Según su intervención, 84% de los viajeros busca opciones sostenibles, pero espera que estas prácticas estén integradas en la experiencia y no se limiten a un pago adicional.

Para facilitar la participación de las empresas, especialmente pequeñas y medianas, propuso que los destinos impulsen programas colectivos con proyectos de restauración previamente validados, vinculados con las prioridades ambientales de cada territorio y visibles para los visitantes.

El Programa Sectorial de Turismo 2025-2030 del Gobierno de México, advierte que, en algunos destinos, la demanda de agua de hoteles y desarrollos turísticos compite con las necesidades de las comunidades locales, por lo que presión sobre los recursos puede afectar los servicios básicos y la calidad de vida de los residentes, al tiempo que compromete los atractivos naturales de los que depende la propia actividad turística.

“Si hablamos en serio de sostenibilidad, debe ocupar un lugar central en el plan corporativo y, en el caso de un destino, en su estrategia económica. No es una opción de marketing ni una actividad aislada. Debe ser un valor fundamental que oriente las decisiones de inversión y desarrollo”, añadió Moore.

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Los panelistas señalaron que la responsabilidad debe distribuirse entre gobiernos, empresas, asociaciones turísticas, residentes y visitantes. La gestión del agua, los residuos, la energía y la conservación requiere coordinación entre distintos actores, así como objetivos comunes y mecanismos que permitan evaluar los resultados.

De acuerdo con el informe Viajes y Sustentabilidad 2025 de Booking.com, el 98% de los viajeros mexicanos quiere tomar decisiones más sostenibles al viajar y 79% desea que el dinero que gasta beneficie directamente a las comunidades locales. La plataforma también reportó que México contaba con más de 420 alojamientos con certificaciones de sostenibilidad de terceros, una muestra de cómo estas prácticas comienzan a incorporarse a la oferta turística.

“Para que la restauración ambiental forme parte de la experiencia, no debe quedarse como una actividad complementaria. Los viajeros quieren encontrar destinos y empresas que ya incorporen estas acciones. Si una estancia contribuye a recuperar los ecosistemas que las personas visitan, la restauración puede convertirse en parte del producto turístico”, dijo Walsh.

Los especialistas también plantearon que la sostenibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva cuando los destinos la integran a su estrategia de desarrollo y comunican sus resultados de manera verificable. Esto implica vincular los proyectos turísticos con las prioridades de conservación, establecer indicadores de desempeño y reconocer a las empresas que generan beneficios ambientales y sociales, en lugar de limitarse a promover una imagen de responsabilidad.

“Cada decisión que tomamos y cada proyecto en el que invertimos deberían responder una pregunta: ¿estamos haciendo más fuerte al destino? La respuesta debe considerar a la comunidad y al medio ambiente, además de los resultados económicos. Si evaluamos nuestros proyectos con esa perspectiva, podremos orientar mejor las decisiones de los próximos años”, agregó Óscar Márquez, gerente senior de Kearney.

Los panelistas coincidieron en que la conservación de los ecosistemas, el acceso de las comunidades a los recursos y la distribución local de los beneficios económicos deberán formar parte de la evaluación de los proyectos. Bajo este enfoque, el valor de un destino no dependerá solamente de cuántos visitantes recibe, sino de las condiciones en las que logra mantener su atractivo y mejorar el bienestar de quienes lo habitan.

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