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La naturaleza pierde 73% de sus poblaciones monitoreadas

Especialistas plantean cambiar las reglas del financiamiento, la producción de alimentos y la conservación para revertir la tendencia.
Un tigre caminando en medio de la selva con un arroyo detrás.
La recuperación del tigre es uno de los casos de éxito, su población mundial pasó de aproximadamente 3,200 ejemplares en 2010 a 5,700 en 2025. (Imagen generada por IA / Google Flow)

El Informe Planeta Vivo 2026 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) muestra una disminución promedio de 73% en el tamaño de las poblaciones monitoreadas de vertebrados silvestres entre 1970 y 2022. En América Latina y el Caribe, la reducción alcanza 95%, la mayor entre las regiones analizadas.

El indicador, elaborado con la Sociedad Zoológica de Londres, considera 35,803 tendencias poblacionales de 5,790 especies. El resultado no significa que haya desaparecido 73% de los animales o de las especies del planeta, sino que refleja el cambio promedio en el tamaño de las poblaciones estudiadas. De hecho, alrededor de la mitad se mantienen estables o muestran incrementos.

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Durante la presentación en México, María José Villanueva, directora general de WWF México, planteó que el objetivo del documento no es únicamente dimensionar el deterioro ambiental, sino identificar las condiciones que permitirían revertirlo.

Pérdida de biodiversidad por tipo de población

Declive medio en la abundancia de especies (1970–2022)

Población Total (Global) -73%

Agua dulce -85%

Terrestre -69%

Marina -59%


Villanueva destacó la recuperación de especies como el tigre, cuya población mundial pasó de aproximadamente 3,200 ejemplares en 2010 a 5,700 en 2025. También mencionó los avances en la conservación de la tortuga verde, el atún aleta azul y los elefantes del sur de África, como evidencia de que las intervenciones coordinadas pueden modificar las tendencias.

Sin embargo, advirtió que los esfuerzos de conservación aislados resultan insuficientes mientras continúen las presiones de los sistemas alimentario, energético y financiero. En particular, señaló que los recursos para proteger la naturaleza deben dejar de depender exclusivamente de donaciones.

Pérdida de biodiversidad por regiones

Declive medio en abundancia de poblaciones terrestres y de agua dulce (1970–2022)

América Latina y el Caribe -95%

África -80%

Asia y el Pacífico -49%

América del Norte -28%

Europa y Asia Central -23%

"Van a venir en forma de inversiones de impacto, van a venir en versiones de movilización al sector financiero y necesitamos trabajar en movilizar esos recursos", sostuvo.

El informe identifica una brecha anual de financiamiento para la biodiversidad de 942,000 millones de dólares. La cifra evidencia la distancia entre los recursos disponibles y los necesarios para atender la pérdida de naturaleza.

¿Qué debemos cambiar hoy para recuperar la naturaleza?

Durante el panel que acompañó la presentación, Mariuz Calvet, directora ejecutiva de sostenibilidad de Banco Santander, sostuvo que el cambio debe comenzar en las decisiones ordinarias de financiamiento, no solamente en la creación de productos etiquetados como verdes.

"En un banco, la naturaleza tiene que tener un asiento en el comité de riesgo y en el comité de crédito", dijo Calvet.

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Su planteamiento implica incorporar información sobre las dependencias ambientales de los proyectos y evaluar sus consecuencias a cinco, 10 o 15 años, en lugar de limitar el análisis a los resultados financieros del siguiente trimestre.

Calvet también propuso utilizar las tasas de interés como incentivo. La directiva explicó que existen créditos vinculados al desempeño sostenible en los que las condiciones financieras mejoran si las empresas cumplen metas verificables, por ejemplo, de reducción en el consumo de agua, y se encarecen cuando incumplen.

"Un banco se vuelve cómplice cuando da la misma tasa al que destruye y al que conserva", señaló Calvet.

El financiamiento, sin embargo, es solamente una parte de la transformación. Julia Carabias, bióloga e investigadora de la UNAM, identificó la producción de alimentos como una de las prioridades para México, debido a la presión que ejerce la expansión agrícola sobre los ecosistemas.

A su juicio, el país necesita replantear toda la cadena alimentaria, desde qué produce y cómo utiliza el territorio hasta la distribución y el consumo. También propuso concentrar inicialmente los esfuerzos de conservación en zonas prioritarias por su biodiversidad y riqueza cultural.

Martha Delgado, presidenta de APCO México, identificó también como contradicción económica los beneficios de conservar bosques, agua y biodiversidad alcanzan a toda la sociedad, mientras que buena parte de los costos recaen sobre las comunidades que habitan esos territorios.

Delgado advirtió que, sin mecanismos de compensación suficientes y políticas públicas que trasciendan los cambios de gobierno, será difícil ampliar los proyectos que ya han demostrado resultados.

Desde la perspectiva comunitaria, Eduardo Chankin, naturalista maya y miembro de la Comisión de Educación y Comunicación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, sostuvo que los pueblos indígenas no deben participar únicamente como aliados de proyectos diseñados fuera de sus territorios.

"Nosotros los pueblos originarios somos modelos de coexistencia con la naturaleza que puede guiar el futuro de la conservación global", dijo Chankin.

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Naturaleza Ecosistema Especies en peligro

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