Laura Tamayo, presidenta de la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), señala que el bienestar de las familias debe formar parte de la estrategia de las empresas, tanto por su impacto en la salud de los colaboradores como en la productividad a largo plazo y destacó la necesidad de distribuir de manera más equitativa las responsabilidades de cuidado, mediante políticas de flexibilidad laboral y licencias de paternidad que faciliten la participación de los hombres en la crianza.
“Para que haya empresas fuertes, necesitamos familias fuertes. Y para que las familias sean fuertes, nosotros como empresas debemos de entender las necesidades de nuestros empleados y empleadas desde esa perspectiva”, afirma Tamayo.
La representante del CCE subrayó que la agenda de cuidados no puede considerarse un asunto exclusivamente privado, pues atenderla también implica que las organizaciones asuman un papel activo en la construcción de entornos laborales más sostenibles.
La importancia de la política pública
Jorge Mario Martínez, director de la sede subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en México, sostiene que la agenda de cuidados debe incorporarse al centro de la política económica y productiva, pues la sobrecarga de estas tareas limita la participación de las mujeres en el mercado laboral formal.
Martínez considera que invertir en centros de atención infantil, comedores y servicios comunitarios fortalece la productividad, reduce la rotación laboral y amplía los ingresos fiscales. Para financiar estas soluciones, propone incentivos fiscales y esquemas de colaboración entre empresas y gobierno, diseñados mediante el diálogo con trabajadores y empleadores según las necesidades de cada región y sector.
“Es importante transmitir la idea de que las políticas de cuidados también son políticas productivas. Si bien tienen una dimensión social, no deben entenderse únicamente desde una perspectiva asistencialista, pues inciden directamente en la productividad de las empresas”, dijo Martínez.
En ese sentido, organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han descubierto que el ausentismo laboral, frecuentemente ligado a la falta de servicios de cuidado confiables, le puede costar a las empresas hasta un 15% de la nómina, además de incrementar la rotación de personal.
Laura Ripani, directora País del BID, resalta que para fortalecer la agenda de cuidados desde una perspectiva económica y de calidad del servicio han trabajado en el desarrollo de estándares de calidad para el cuidado infantil, evaluando 426 aulas en 250 centros públicos mediante el programa Luciérnaga, sirviendo como base para la puesta en marcha de los Centros de Cuidado Infantil (CESI) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).