“Es cómo evangelizar. No todos los emprendedores están pensando en estos temas”, afirma Serebrisky. “Lo que queremos es destacar la importancia que tienen y que los implementen”.
La lógica de este acompañamiento es que, si incorporan estas políticas desde sus primeras etapas, estarán mejor preparadas para acceder a alianzas estratégicas, clientes corporativos, financiamiento o crédito bancario, que cada vez exigen más estándares ESG, si bien Serebrisky explica que, aunque Dalus Capital busca impulsar empresas con impacto, nunca ha planteado sustituir la disciplina financiera por esos criterios. “Tenemos que generar un retorno financiero atractivo, porque si no lo hacemos, no va a haber inversionistas. Pero, asumiendo que vamos a generar retorno, queremos inversiones que generen este impacto positivo”.
La forma de evaluar las inversiones ha redefinido la composición del portafolio del fondo y la manera en que Serebrisky entiende al inversionista. Desde su perspectiva, financiar una start-up no consiste solo en aportar capital, sino en participar desde el inicio en la construcción de empresas que, conforme escalan, puedan transformar industrias completas.
Para él, el impacto no es un concepto abstracto ni una etiqueta dentro del discurso corporativo. Debe traducirse en la capacidad de resolver un problema y demostrar que su solución puede escalar.
El siguiente reto, más allá de convencer de que las start-ups pueden generar impacto, es lograr que más capital apueste por ellas. Si bien el mercado de inversión de impacto ha ido ganando adeptos, aún es incipiente y hay pocos datos de su tamaño. La Red Aspen de Emprendedores para el Desarrollo (ANDE) estima que el mercado ronda entre 1,390 y 1,720 mdd de activos bajo gestión, lo que representa menos del 1% del total de activos de los fondos de inversión en México.
Aun así, Serebrisky señala que el país ya cuenta con emprendedores más experimentados, fondos especializados y corporativos dispuestos a colaborar; lo que falta, más bien, es que los inversionistas de mayor escala aceleren el paso. “Si quieres tener un impacto mayor como sociedad, como institución o como gobierno, sí deberías empujar un poco más a esa parte”, sostiene.