“La banca de desarrollo no puede ser un espectador de la transición sostenible. Estamos aquí para financiarla, acelerarla y caminar hombro a hombro con ustedes”, dijo Gabriela García, representante de Nafin, durante el cierre del acto.
Para Nafin, el reto es que ese flujo de inversión no se limite a las grandes compañías tractoras, sino que alcance a sus proveedores. Ulises Ruiz, titular de la Unidad Financiera de Nafin, explicó que la estrategia parte de trabajar simultáneamente con empresas tractoras, proveedores, organismos empresariales e instituciones financieras.
“Para generar escala debemos trabajar con empresas tractoras, proveedores, organismos empresariales e instituciones financieras, porque ahí es donde podemos multiplicar el impacto”, señaló Ruiz.
El diseño del programa coincide con un proyecto del Banco Mundial aprobado para México en julio de 2026. La institución contempla un financiamiento de 200 millones de dólares para el proyecto Building Sustainable Value Chains, con Nafin como prestatario y organismo ejecutor. El objetivo es mejorar la sostenibilidad de pequeñas y medianas empresas y compañías de mediana capitalización y facilitar su integración a cadenas de valor.
El proyecto contempla préstamos vinculados a sostenibilidad para empresas medianas, créditos verdes para pymes a través de intermediarios financieros y garantías parciales para reducir el riesgo de los préstamos verdes otorgados por bancos comerciales. Los créditos vinculados a sostenibilidad deberán establecer metas medibles de reducción de gases de efecto invernadero y eficiencia en el uso de recursos, sujetas a validación independiente.
Para Angelisa Hani Moreno, representante del Banco Mundial, la descarbonización puede convertirse en una herramienta de competitividad. “Estamos convencidos de que la descarbonización es una palanca de competitividad y de acceso a mercados globales”, comentó.