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La Semarnat y la ONU trazan ruta para que la descarbonización impulse el desarrollo de México

Los organismos internacionales y autoridades destacan que reducir emisiones también puede generar empleos, mejorar la competitividad y disminuir costos operativos.
Personas trabajando en aerogeneradores
La actualización de los compromisos climáticos de México busca articular políticas de movilidad, comercio de emisiones y financiamiento para avanzar hacia una economía baja en carbono. (Gloogle Flow)

La descarbonización de la economía mexicana representa un reto de coordinación, financiamiento y transformación tecnológica, pero también una oportunidad para generar inversión, empleo, competitividad y bienestar social, coincidieron especialistas, funcionarios y representantes de organismos internacionales durante el foro de la Semana de México por el Clima.

En un entorno internacional marcado por conflictos geopolíticos, volatilidad de los mercados, restricciones de financiamiento y cambios en las cadenas de suministro, obliga a los países a replantear sus estrategias frente al cambio climático. En este escenario, México busca utilizar la transición hacia una economía baja en emisiones no solo para cumplir sus compromisos climáticos, sino también para impulsar su desarrollo económico.

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Diana Guzmán, directora de Políticas de Mitigación del Cambio Climático de la la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), explicó que la actualización de la Contribución Determinada a Nivel Nacional, conocida como NDC 3.0, implica un cambio en la manera en que México plantea su desarrollo hacia 2030 y los años posteriores con el objetivo es articular esta hoja de ruta con instrumentos como el Programa Especial de Cambio Climático, el sistema de comercio de emisiones y la estrategia nacional de movilidad eléctrica.

“Al final de cuentas, todo lo que ocurre sucede en el territorio. Por eso es muy importante la articulación entre el gobierno federal, los gobiernos estatales y municipales, y que las políticas permeen en todos los niveles. La NDC no es de la Semarnat, es de todo el país. Por lo tanto, el compromiso lo tenemos todos”, explicó Guzmán.

Principales incentivos del gobierno

En materia de movilidad eléctrica, la representante de Semarnat explicó que se trabaja con gobiernos estatales en el diseño de planes y modelos de negocio para facilitar la transición energética del transporte público y resaltó que la Semarnat trabaja con la Secretaría de Economía en normas para vehículos de menor escala que operan en zonas periféricas, mientras que en el transporte privado el desafío es generar mayor conciencia sobre las emisiones que un automóvil de combustión puede generar durante los 10 años o más de su vida útil.

Guzmán indicó que otro componente de esta transformación es el desarrollo de un mercado doméstico de carbono, que se avanza en proyectos de compensación vinculados con movilidad eléctrica, reforestación, tratamiento de agua y rellenos sanitarios, con el objetivo de alimentar el Sistema de Comercio de Emisiones (SCE).

“Estamos trabajando en poner en marcha un mercado de carbono doméstico a nivel nacional, donde uno de los principales compradores de estos bonos podría ser el propio Sistema de Comercio de Emisiones. De esta manera, podríamos generar un esquema de compra y venta dentro del mercado interno”, añadió Guzmán.

Las iniciativas de la ONU en México

Silvia Morimoto, representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, dijo que la descarbonización debe dejar de verse únicamente como una agenda ambiental y entenderse también como una estrategia de desarrollo económico y social. La transición puede contribuir a reducir la pobreza y las desigualdades, además de generar empleos.

Entre los proyectos apoyados por el PNUD en México mencionó la sustitución de refrigeradores obsoletos en carnicerías del Mercado Panamericana, en la Ciudad de México, que permitió reducir emisiones contaminantes, disminuir el consumo de electricidad y mejorar las condiciones de conservación de los alimentos.

"No solamente logramos reducir de las carnicerías del mercado panamericano 70% de las emisiones contaminantes de gases de efecto invernadero, también ayudamos a proteger la capa de ozono, pero también tuvieron beneficios económicos como reducción en la luz eléctrica. El más importante para mí fue el de salud", explicó.

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Morimoto también destacó iniciativas desarrolladas en comunidades del sureste del país, donde paneles solares han permitido mejorar la cadena de frío para la pesca artesanal que contribuyen a conservar durante más tiempo los productos y pueden elevar los ingresos de las familias.

En paralelo, Morimoto dijo que el PNUD trabaja con la Secretaría de Hacienda (SHCP), Semarnat y KPMG en mecanismos para movilizar inversión privada hacia las metas de la NDC 3.0, mientras que la Ley de Economía Circular abre un marco para impulsar proyectos sustentables con una visión multisectorial y territorial.

"Desde el PNUD creemos que las lecciones más importantes que hemos aprendido es que la descarbonización no es solamente un problema de la agenda ambiental, es realmente una agenda de desarrollo. Y la pregunta no es solamente cómo reducimos emisiones, sino cómo hacemos creando oportunidades para las personas", agregó Morimoto.

Por su parte, Ignacio Simón, Project Development & Management de PNUD, apuntó que la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles y las tensiones geopolíticas elevan los costos de operación y dificultan las decisiones de inversión. Frente a ello, planteó que la descarbonización puede reducir la exposición a estas variaciones y disminuir los costos operativos.

Simón añadió que junto a la Semarnat, la SHCP y Banobras el proyecto Net Zero & Nature Positive, que busca identificar las rutas técnica y políticamente viables para que el país alcance emisiones netas cero en 2050. La iniciativa cuenta con 13 millones de dólares del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y tiene un potencial de apalancamiento de hasta 150 millones de dólares para detonar inversiones.

Incentivar la inversión en movilidad

Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), coincidió en que la principal barrera para electrificar el transporte no es únicamente tecnológica, sino financiera e institucional.

Baranda dijo que aunque los vehículos eléctricos pueden reducir los costos durante su vida útil, requieren una mayor inversión inicial y deben integrarse en sistemas donde conviven modelos estructurados, como Metrobús y Trolebús, con esquemas informales. Para avanzar, dijo el directivo, debe existir una mayor coordinación entre Semarnat, las autoridades de movilidad y los gobiernos estatales, además de impulsar la electrificación de la carga de última milla y del transporte de personal de las empresas.

“Estamos trabajando justamente con el PNUMA en un proyecto que se llama Access, enfocado en un sector del transporte que también es muy importante: el de carga. Estamos buscando que el reparto de la llamada última milla se realice con vehículos más ligeros, principalmente eléctricos y, en algunos casos, incluso con bicicletas de carga”, resaltó.

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Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales Organización de las Naciones Unidas Cambio climático

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