La operación contó con la participación de Global Green Bond Initiative, (GGBI) de Team Europe y del EU Sustainable Finance Advisory Hub, en el marco de la estrategia Global Gateway de la Unión Europea. La asistencia técnica fue implementada por la Cooperación Técnica Alemana (GIZ), con asistencia técnica adicional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que permitió fortalecer el Marco de Bonos Sostenibles de FIRA con criterios específicos para identificar inversiones relacionadas con la biodiversidad.
Marcos Martínez, presidente del Consejo de Administración del Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV), explicó que calificó la emisión como un hito para el financiamiento sostenible y destacó que se trata del primer bono de biodiversidad en México y el quinto a nivel mundial. Además, resaltó la trayectoria de FIRA, que desde 2012 suma 194 emisiones por más de 116,000 millones de pesos.
"Hoy México se incorpora a este reducido grupo de mercados que están desarrollando soluciones para atender uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: ¿cómo movilizar capital para proteger los recursos naturales?", agregó Martínez.
Principales objetivos del bono
Alan Elizondo Flores, director general de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), destacó que en los últimos 100 años se ha multiplicado la producción mucho más rápidamente que la superficie cultivada y dijo que la innovación permitió alimentar a una población creciente y evitó que la amplia expansión de la producción se tradujera en una expansión proporcional de la frontera agrícola.
“La biodiversidad es parte del capital natural que sostiene nuestra capacidad de producir alimentos. Con este bono buscamos que el financiamiento contribuya también a preservar ese capital y a mantener la productividad del campo mexicano”, señaló Elizondo.
El directivo de FIRA indicó que una de las estrategias que contribuirán a este propósito es Sustenta+, un programa de FIRA que facilita la adopción de tecnologías y prácticas agrícolas sostenibles mediante incentivos financieros, acceso a bioinsumos y garantías de crédito, con un esquema que contempla reducciones de al menos 15% o 30% en la aplicación de fertilizantes nitrogenados químicos, según la modalidad, junto con apoyos para disminuir los costos y riesgos de la transición productiva.
“Queremos demostrar que producir más eficientemente y cuidar los recursos naturales pueden ser objetivos compatibles y complementarios. La innovación consiste en que los productores encuentren incentivos económicos para adoptar mejores prácticas y que sus resultados ambientales puedan medirse y verificarse”, resaltó Elizondo.