Publicidad

Europa y América Latina muestran el camino a la CDMX para el manejo de residuos

Las experiencias de estas regiones para la implementación de programas de separación de basura muestran que se han reducido emisiones, costos y presión ambiental.
vie 16 enero 2026 05:55 AM
residuos y mundo
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que los beneficios son sociales, ambientales y económicos, pues cada tonelada de residuos reciclados evita costos de disposición final y genera empleos locales, especialmente en las cadenas de valor del reciclaje. (VictorHuang/Getty Images)

El Gobierno de la Ciudad de México puso en marcha, desde el primer día de 2026, el programa “Transforma tu Ciudad, Cada Residuo en su Lugar”, con el objetivo de fortalecer la separación de basura y reducir su impacto ambiental. Aunque la clasificación de residuos es obligatoria desde 2020, su aplicación fue parcial, lo que evidenció carencias de infraestructura y de cultura ciudadana, en contraste con modelos consolidados de países como Alemania, Austria y Bélgica, así como con lecciones aprendidas en América Latina.

La urgencia del programa se explica por la magnitud del problema. En la capital del país se generan alrededor de 12,700 toneladas diarias de residuos sólidos, de las cuales cerca de 7,000 terminan en rellenos sanitarios. De ese total, 56% corresponde a residuos orgánicos, 21% a reciclables inorgánicos y otro 21% a desechos no aprovechables, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente de la CDMX (Sedema).

“Cada persona en la Ciudad de México produce 1.07 kilogramos de residuos al día. Somos la segunda entidad que más genera en el país, por eso necesitamos iniciar el cambio desde casa”, señaló la jefa de Gobierno, Clara Brugada, durante el arranque del programa a inicios de mes.

Publicidad

El rezago del país también se refleja en las comparaciones internacionales. El Índice Global de Residuos 2025, elaborado por la empresa Sensoneo, que evalúa la eficiencia y sostenibilidad del manejo de desechos en países de la OCDE, ubica a México en el lugar 31. En contraste, Japón, Corea del Sur, Estonia, Alemania, Austria, Finlandia y Bélgica encabezan el ranking. En América Latina, Colombia y Costa Rica destacan como los mejor posicionados.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), uno de los principales retos para los países que inician programas de separación de basura son los cuellos de botella en la infraestructura. Entre ellos sobresalen la falta de rutas de recolección bien definidas, horarios consistentes y la limitada capacidad de las plantas de selección y compostaje para procesar el volumen de residuos que generan las grandes ciudades.

Sin embargo, el desafío no es exclusivo de México. En distintas regiones del mundo, la separación de residuos ha dejado de ser un gesto simbólico para convertirse en una política pública con impactos medibles en el ambiente, la economía y la calidad de vida urbana. Mientras ciudades europeas y latinoamericanas afinan sistemas de recolección diferenciada y corresponsabilidad ciudadana, estos casos sirven como referencia para el camino que busca seguir la CDMX.

Casos consolidados en Europa

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, países como Alemania, Austria y Bélgica reciclan más del 50% de sus residuos municipales gracias a esquemas obligatorios de separación en origen, infraestructura de recolección diferenciada y tarifas que penalizan la generación excesiva de basura.

En Alemania, bajo el marco del Ministerio Federal de Medio Ambiente, el manejo de residuos se rige por un modelo de economía circular que prioriza prevenir, reutilizar y reciclar. El país aplica separación obligatoria, el esquema de “paga según lo que tiras” y la responsabilidad extendida del productor, que obliga a las empresas a financiar la recolección y reciclaje de los envases que colocan en el mercado. El WEF destaca que, con infraestructura avanzada, educación ambiental y coordinación gubernamental, Alemania ya supera 60% de reciclaje y ha reducido al mínimo el uso de vertederos.

Austria sigue una ruta similar. La separación obligatoria en origen está respaldada por normativas nacionales que exigen a hogares y comercios clasificar sus residuos, con sanciones en caso de incumplimiento. A ello se suma una fuerte inversión en reciclaje, compostaje y valorización energética.

En Suecia, la Agencia de Protección Ambiental señala que opera un sistema para aprovechar sus residuos, basado en separación en origen, economía circular y valorización energética de residuos. El programa combina reciclaje, compostaje y valorización energética para que menos del 1% de la basura termine en vertederos.

La separación obligatoria permite recuperar materiales como papel, metales, vidrio y plásticos, mientras que los residuos orgánicos se destinan a biogás para transporte y calefacción. Lo no reciclable se procesa en plantas de incineración con recuperación de energía, que generan electricidad y calor para redes de calefacción urbana.

Experiencias locales también muestran resultados concretos. En ciudades como Milán, Italia, la recolección puerta a puerta de residuos orgánicos permitió superar el 60% de recuperación de materiales y reducir de manera significativa el volumen enviado a rellenos sanitarios, de acuerdo con datos del ayuntamiento y de la Comisión Europea.

Publicidad

América Latina cierra la brecha

En América Latina, aunque los retos estructurales son mayores, algunas ciudades han comenzado a acortar la distancia. Bogotá implementó desde 2018 un esquema de separación en dos fracciones: aprovechables y no aprovechables, el cual reconoce el papel de los recicladores de base.

Según la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos de la capital colombiana, este modelo permitió incrementar la tasa de aprovechamiento y formalizar a miles de trabajadores del reciclaje. La separación en la fuente es obligatoria y se apoya en el Código de Colores: blanco para reciclables, verde para orgánicos y negro para no aprovechables. A ello se suman metas de reciclaje y campañas de educación ciudadana que han reducido la disposición en rellenos sanitarios.

Costa Rica también destaca en la región. Su manejo de residuos está respaldado por la Ley para la Gestión Integral de Residuos, que asigna responsabilidades claras a municipios, empresas y ciudadanos. El país impulsa la responsabilidad empresarial sobre envases y residuos especiales, al tiempo que promueve el compostaje de orgánicos, clave ante la alta proporción de desechos biodegradables.

Los pasos a seguir

El impacto de una gestión adecuada va más allá del reciclaje. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala en su Global Waste Management Outlook 2024 que un sistema basado en separación y valorización puede reducir hasta 20% de las emisiones globales de metano provenientes de vertederos, uno de los gases con mayor impacto en el calentamiento global.

“La separación en la fuente es el punto de partida para cualquier sistema de residuos eficiente y bajo en emisiones”, advierte el informe, que subraya la urgencia de replicar estos modelos en ciudades en desarrollo.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) coincide en que los beneficios también son económicos. Cada tonelada de residuos reciclados evita costos de disposición final y genera empleos locales, especialmente en las cadenas de valor del reciclaje.

“Invertir en separación y reciclaje no es solo una decisión ambiental, también es una estrategia de desarrollo urbano”, señala el organismo en sus análisis sobre economía circular en la región.

Los organismos internacionales coinciden en que el éxito depende de una combinación de reglas claras, incentivos económicos y participación ciudadana constante. En un contexto de crecimiento urbano acelerado y crisis ambiental, ordenar los residuos se perfila como una de las decisiones más tangibles para construir ciudades más sostenibles.

Publicidad

Tags

Contaminación ambiental

Publicidad