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Nestlé, Bimbo y Kraft Heinz aceleran el adiós a los colorantes artificiales para 2027

La presión regulatoria y consumidores que exigen etiquetas más limpias impulsan una nueva etapa de reformulación e inversión en la industria alimentaria.
alimentos y colorantes
La OMS reiteró en 2023 que los colorantes que usan las empresas para sus productos deben evaluarse con evidencia científica y seguridad continua. (Justin Sullivan/Getty Images)

En los últimos meses, las mayores compañías del sector alimentario anunciaron calendarios concretos para eliminar colorantes artificiales de sus portafolios o sustituirlos por alternativas de origen natural. El más reciente anuncio lo hizo Nestlé, que se puso como meta eliminar estos componentes de todo su catálogo de alimentos y bebidas a nivel mundial para finales de 2026.

El cambio ocurre en un momento en que la regulación comienza a endurecerse en Estados Unidos y Europa, principalmente. Al mismo tiempo, las empresas enfrentan consumidores que revisan con mayor frecuencia las etiquetas de los productos y demandan listas de ingredientes más simples.

Stefan Palzer, director de Tecnología de Nestlé, explicó a Reuters que el proceso implica un amplio trabajo de investigación para garantizar que los sustitutos naturales mantengan las características del producto. "No es simplemente cambiar un ingrediente por otro", señaló el directivo.

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Kraft Heinz, que tiene marcas como Heinz (condimentos), Kraft (quesos y macarrones), Oscar Mayer (embutidos) y Philadelphia, también estableció un calendario. La empresa informó que dejará de lanzar nuevos productos con colorantes artificiales en Estados Unidos y que eliminará esos ingredientes del resto de su portafolio antes de finalizar 2027. Según la compañía, alrededor de 90% de sus ventas netas en ese mercado ya corresponde a productos que no utilizan colorantes sintéticos.

Grupo Bimbo también fijó un calendario para eliminar los colorantes artificiales. De acuerdo con la empresa, eliminará todos los colorantes artificiales de todo su portafolio de productos para finales del 2026. Y para el 2030, la meta es que el 100% de los productos horneados y botanas estén elaborados con recetas simples y naturales.

Parte de la razón de estos cambios son las nuevas regulaciones. En abril de 2025, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) dieron a conocer una estrategia para retirar gradualmente los colorantes sintéticos derivados del petróleo del suministro de alimentos. Entre las medidas se incluyó iniciar el retiro de las autorizaciones para los colorantes Citrus Red No. 2 y Orange B, además de trabajar con la industria para eliminar otros seis colorantes sintéticos antes de finalizar 2026.

La FDA también anunció que aceleraría la autorización de nuevos colorantes naturales para facilitar la transición tecnológica de la industria. En febrero de este año, la FDA modificó además los criterios para que las empresas puedan utilizar en sus etiquetas la declaración "sin colorantes artificiales" cuando los productos empleen únicamente colorantes de origen natural.

El movimiento también responde a cambios en las preferencias de los consumidores. Las empresas han incrementado durante la última década las iniciativas de reformulación para reducir sodio, azúcares añadidos, grasas saturadas y ahora ingredientes percibidos como artificiales.

El interés no implica necesariamente que todos los colorantes sintéticos autorizados representen un riesgo comprobado para la población general. La propia FDA mantiene autorizados varios de estos aditivos tras evaluaciones toxicológicas periódicas. Sin embargo, algunos compuestos han permanecido bajo revisión científica debido a investigaciones que analizan posibles efectos en grupos específicos, particularmente en niños.

En 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una evaluación sobre edulcorantes no azucarados en la que recordó que las decisiones sobre aditivos deben sustentarse en evidencia científica específica para cada ingrediente y en evaluaciones continuas de seguridad.

En el caso de los colorantes, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha reevaluado distintos aditivos durante los últimos años. En revisiones sobre algunos colorantes sintéticos, la autoridad europea concluyó que los niveles de exposición habituales permanecen dentro de los márgenes de seguridad establecidos para la mayoría de la población, aunque mantiene programas de actualización conforme aparecen nuevos estudios científicos.

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Para los fabricantes, la sustitución de colorantes artificiales representa un desafío técnico y económico. Los pigmentos naturales suelen presentar mayor sensibilidad a la luz, al calor o al pH de los alimentos, además de depender de materias primas agrícolas sujetas a variaciones climáticas. Esto obliga a desarrollar nuevas formulaciones, modificar procesos industriales y realizar pruebas de estabilidad antes de lanzar nuevamente los productos al mercado.

Las empresas también enfrentan un reto adicional. El consumidor espera que la reformulación no altere el sabor, la apariencia ni la vida útil del producto. En categorías como bebidas, cereales, golosinas o productos horneados, el color constituye uno de los principales atributos de reconocimiento de marca.

Sin especificar el dato, Nestlé reconoció que el proceso requirió una fuerte inversión en investigación y desarrollo para encontrar alternativas que conservaran las características originales de cada producto. Por su parte, Kraft Heinz planteó una estrategia basada en tres opciones para los productos que aún utilizan colorantes sintéticos, eliminar completamente el ingrediente, sustituirlo por uno natural o rediseñar el aspecto visual cuando no exista un reemplazo equivalente.

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sostenibilidad, esg, negocios y finanzas Reglamentos sobre alimentos y bebidas

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