Sin saber por dónde empezar, se acercó a organizaciones que buscan generar impacto, como Ashoka y Sistema B. Ahí comprendió que no iba a ser un cambio inmediato. “Me di cuenta de que la ambición que teníamos era muy alta, pero los recursos que le estábamos destinando no correspondían a esa ambición”, reconoce. Lo primero que hizo para cerrar la brecha fue crear la dirección de Impacto, encabezada desde mayo de 2023 por Ileana López. Su diagnóstico fue claro, había que alinear a todas las áreas bajo una misma estrategia y generar la data que permitiera medir y mejorar su impacto.
Fue todo un reto, pues mientras los indicadores ambientales (consumo de agua, energía o manejo de residuos) son más tangibles, los cambios culturales y sociales resultan más complejos de cuantificar. Aun así, la empresa ha ido avanzando incluso más allá de lo que los estándares piden. De hecho, trabaja en los datos referentes al retorno social de la inversión, con la meta de incorporarlos en los próximos años.
La firma consolidó métricas, procesos y obtuvo la certificación como Empresa B, que evalúa el desempeño social, ambiental y de gobernanza. En México, existen poco más de 150 compañías certificadas, pero Hoteles BF es la única cadena hotelera.
Ese paso permitió centrar su estrategia de impacto, que se articula en tres objetivos. El primero es convertirse en una empresa net positive hacia 2030, es decir, generar más beneficios ambientales que los impactos que produce. “Vivimos en un modelo que ya no es sostenible, que no reconoció los límites de la naturaleza y eso nos está llevando a una situación muy complicada”, señala Tinajero. Los datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señalan que el turismo es responsable del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de ser uno de los principales causantes de la pérdida de biodiversidad y generación de residuos en regiones de alta demanda, como las playas.
El segundo objetivo es contribuir al desarrollo integral de cinco millones de personas al cierre de la década, a través de colaboradores, proveedores, comunidades y sus familias, e incluye la incorporación de pequeños productores y artesanos a la cadena de suministro. Además, la empresa quiere influir en sus socios comerciales para que adopten prácticas más incluyentes y responsables.
Y el tercer eje, más amplio, es impulsar la transición hacia un modelo empresarial sostenible en los destinos donde opera. Ese enfoque es visible en Cozumel, donde Tinajero preside la asociación de hoteles. Desde ahí impulsa Cozumel Vivo, que comenzó como festival y que hoy es un movimiento que incluye limpiezas de playa, eliminación de plásticos de un solo uso, impulso a huertos orgánicos y trabajo con autoridades y empresas locales, y que logró detener la construcción de un cuarto muelle para cruceros en Cozumel.