Publicidad

Hoteles BF impulsa un turismo regenerativo con metas al 2030

La hotelera plantea que el futuro del sector depende de respetar los límites de los ecosistemas y convertir el impacto positivo en una ventaja de negocio.
Hoteles BF y sostenibilidad
Con metas a 2030, Ileana López, directora de impacto de Hoteles BF dijo que la empresa busca demostrar que la sostenibilidad puede generar valor, competitividad y lealtad entre los viajeros. (Cortesía)

En un sector que se caracteriza por el crecimiento acelerado y la presión sobre los territorios, Hoteles BF optó por ir a contracorriente. En la última década, la cadena hotelera mexicana ha construido una estrategia para probar que la rentabilidad del negocio puede coexistir con un impacto ambiental y social positivo.

La transformación comenzó cuando Beatriz Tinajero, directora general de esta empresa familiar, tomó las riendas. “Lo primero fue darle la vuelta a los resultados y, en 2017, cuando ya empezamos a tener resultados financieros positivos, dije: ‘Ya podemos incorporar de manera más profesional el impacto’”, cuenta. El proceso llevó a la compañía a replantear su relación con el entorno, las comunidades y su cadena de valor, pero también implicó resistencias internas. No soltó la conversación, dio resultados y así se fue abriendo espacio.

Publicidad

Sin saber por dónde empezar, se acercó a organizaciones que buscan generar impacto, como Ashoka y Sistema B. Ahí comprendió que no iba a ser un cambio inmediato. “Me di cuenta de que la ambición que teníamos era muy alta, pero los recursos que le estábamos destinando no correspondían a esa ambición”, reconoce. Lo primero que hizo para cerrar la brecha fue crear la dirección de Impacto, encabezada desde mayo de 2023 por Ileana López. Su diagnóstico fue claro, había que alinear a todas las áreas bajo una misma estrategia y generar la data que permitiera medir y mejorar su impacto.

Fue todo un reto, pues mientras los indicadores ambientales (consumo de agua, energía o manejo de residuos) son más tangibles, los cambios culturales y sociales resultan más complejos de cuantificar. Aun así, la empresa ha ido avanzando incluso más allá de lo que los estándares piden. De hecho, trabaja en los datos referentes al retorno social de la inversión, con la meta de incorporarlos en los próximos años.

La firma consolidó métricas, procesos y obtuvo la certificación como Empresa B, que evalúa el desempeño social, ambiental y de gobernanza. En México, existen poco más de 150 compañías certificadas, pero Hoteles BF es la única cadena hotelera.

Ese paso permitió centrar su estrategia de impacto, que se articula en tres objetivos. El primero es convertirse en una empresa net positive hacia 2030, es decir, generar más beneficios ambientales que los impactos que produce. “Vivimos en un modelo que ya no es sostenible, que no reconoció los límites de la naturaleza y eso nos está llevando a una situación muy complicada”, señala Tinajero. Los datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señalan que el turismo es responsable del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de ser uno de los principales causantes de la pérdida de biodiversidad y generación de residuos en regiones de alta demanda, como las playas.

El segundo objetivo es contribuir al desarrollo integral de cinco millones de personas al cierre de la década, a través de colaboradores, proveedores, comunidades y sus familias, e incluye la incorporación de pequeños productores y artesanos a la cadena de suministro. Además, la empresa quiere influir en sus socios comerciales para que adopten prácticas más incluyentes y responsables.

Y el tercer eje, más amplio, es impulsar la transición hacia un modelo empresarial sostenible en los destinos donde opera. Ese enfoque es visible en Cozumel, donde Tinajero preside la asociación de hoteles. Desde ahí impulsa Cozumel Vivo, que comenzó como festival y que hoy es un movimiento que incluye limpiezas de playa, eliminación de plásticos de un solo uso, impulso a huertos orgánicos y trabajo con autoridades y empresas locales, y que logró detener la construcción de un cuarto muelle para cruceros en Cozumel.

Publicidad

Tinajero fue una de las voces empresariales que se manifestaron en contra del proyecto, al considerar que el ecosistema de Cozumel, en particular, su arrecife, no tenía capacidad de absorber más visitantes sin un deterioro irreversible. “No podemos seguir aumentando el volumen cuando no tenemos la infraestructura para manejar el actual. Son límites del propio ecosistema”, dice.

El posicionamiento generó tensiones en el sector, pero, con el tiempo, se sumaron aliados. Incluso, abrió conversaciones con actores que habían estado fuera del radar de la sustentabilidad local, como los cruceros. “Les hicimos ver que, al final, ellos también viven de un arrecife sano y de un mar sano. Las empresas del sector no viven del turismo, viven de la naturaleza, esa es la que atrae el turismo”, dice Tinajero.

En un país donde el turismo representa cerca del 8.5% del PIB, pero con muchos destinos saturados y deteriorados, la experiencia de Cozumel plantea hasta dónde debe crecer un destino. La respuesta que propone Hoteles BF no es frenar la actividad económica, sino redefinirla. Ahí nace el concepto de turismo regenerativo.

“El turismo, por definición, ha sido una industria extractiva en los últimos 200 años. Pensar en turismo regenerativo es cómo podemos resarcir el daño. Esto implica desarrollar capacidades en las personas, restaurar ecosistemas y generar experiencias para los huéspedes que tengan un impacto positivo”, explica López.

Tinajero sostiene que el impacto construye valor de marca y lealtad, por lo que su estrategia integra cada vez más las inversiones de impacto a la operación, de modo que el cliente perciba y quiera pagar por ese valor agregado. Así, el impacto positivo se convierte en un buen negocio.

Publicidad

Tags

Hoteles sostenibilidad

Publicidad