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El cabello y los microorganismos, entre las soluciones para limpiar el derrame de petróleo

El reciente derrame petrolero incentivo el uso de cabello y microorganismos como alternativas sostenibles para limpiar más de 150 kilómetros de costas en Veracruz y Tabasco.
mié 29 abril 2026 02:52 PM
limpieza en veracruz
Entre las alternativas que han ganado atención destaca el uso de cabello humano y animal como material absorbente. Otra de las soluciones que ha cobrado relevancia es la biorremediación mediante microorganismos. (VICTORIA RAZO/AFP)

El derrame de petróleo registrado en febrero en el Golfo de México, que ya impacta más de 150 kilómetros de costas en Veracruz y Tabasco, activó la urgencia por encontrar soluciones más eficaces y sostenibles para contener y remediar este tipo de desastres. Más allá de las técnicas tradicionales como barreras flotantes, dispersantes químicos o quema controlada, organizaciones civiles, académicos y autoridades exploran alternativas que reduzcan el daño ambiental a largo plazo y aceleren la recuperación de los ecosistemas afectados.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), los derrames de petróleo generan efectos persistentes en suelos y cuerpos de agua, ya que los hidrocarburos pueden permanecer en el ambiente durante largos periodos si no son tratados de manera integral.

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Entre las alternativas que han ganado atención destaca el uso de cabello humano y animal como material absorbente. La técnica ha sido promovida por organizaciones como Matter of Trust, que desde hace años impulsa la recolección de cabello para fabricar barreras capaces de retener petróleo en superficies acuáticas. La organización certifica a las peluquerías y barberías a través de su programa ‘Club Salones Cero Residuos’ en México y América Latina.

En distintos países, esta solución ha sido aplicada con apoyo de voluntarios y comunidades locales. Salones de belleza, veterinarias y granjas participan en la recolección del material, que posteriormente es transformado en tapetes o cilindros absorbentes. Este enfoque no solo contribuye a la limpieza, sino que también fomenta la participación social en la respuesta ambiental.

En México, colectivos y organizaciones han comenzado a replicar estas iniciativas tras el derrame. La posibilidad de involucrar a la ciudadanía en la recolección de cabello ha generado redes de colaboración en las zonas afectadas, aunque organizaciones como Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) advierten que su uso requiere procesos adecuados de manejo y disposición para evitar impactos secundarios.

“Un litro de hidrocarburo es capaz de contaminar hasta 150,000 litros de agua, afectando el intercambio de oxígeno, comprometiendo la respiración y la reproducción de los peces y llevando a la muerte de muchos organismos acuáticos. Esta tecnología de fieltrado de pelo, validada por la NASA y utilizada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, es eficaz en la descontaminación”, indica en un reporte la organización.

Según datos de Matter of Trust, el cabello puede retener varias veces su peso en petróleo, lo que lo convierte en un recurso útil en escenarios de emergencia, menciona que también tiene propiedades naturales que le permiten absorber hidrocarburos con eficiencia, pues cada kilo de pelo puede remover hasta ocho kilos de hidrocarburos y cinco gramos de metales pesados, además de otros contaminantes como heces fecales de animales y humanos, los contaminantes químicos persistentes o eternos (PFAS, por sus siglas en inglés) y compuestos de carbón o petróleo. El Petropelo se destaca como uno de los mejores absorbentes del mercado, apoyando a empresas y comunidades en la respuesta a eventos de contaminación. Además, su disponibilidad y bajo costo facilitan su adopción en contextos donde los recursos son limitados.

Otra de las soluciones que ha cobrado relevancia es la biorremediación mediante microorganismos. Este método utiliza bacterias y hongos capaces de descomponer los compuestos tóxicos del petróleo, transformándolos en sustancias menos dañinas para el entorno natural.

La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) ha documentado que ciertas bacterias marinas pueden metabolizar hidrocarburos de forma natural, acelerando la degradación del petróleo en el agua. Este proceso ocurre de manera espontánea, pero puede ser potenciado mediante intervenciones controladas.

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Tras el desastre de Deepwater Horizon en 2010, investigaciones respaldadas por la United States Environmental Protection Agency mostraron cómo comunidades microbianas contribuyeron significativamente a la reducción de contaminantes en el Golfo de México. Estos hallazgos impulsaron nuevas líneas de investigación en biorremediación.

En América Latina, instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han desarrollado estudios sobre microorganismos nativos capaces de adaptarse a condiciones locales. El uso de estas cepas puede mejorar la eficiencia del proceso y reducir riesgos asociados a la introducción de especies externas.

A pesar de los avances, los expertos de la UNAM coinciden en que ninguna solución es suficiente por sí sola. La atención al derrame en Veracruz y Tabasco requiere una estrategia integral que combine métodos tradicionales con innovaciones basadas en la naturaleza, donde la prevención y la capacidad de respuesta siguen siendo factores determinantes.

Christian Morales, director general de Sibia, señala que la biorremediación con microorganismos es una alternativa viable, aunque aún enfrenta retos de desarrollo e inversión.

“Sí es viable utilizar microorganismos para atender derrames de petróleo, aunque se requiere inversión y desarrollo. Existen bacterias capaces de degradar hidrocarburos y transformarlos en compuestos menos dañinos. Incluso es posible desarrollar productos enzimáticos derivados de estos organismos. El reto está en escalar estas soluciones, adaptarlas a cada entorno y garantizar que el proceso no genere impactos secundarios en los ecosistemas marinos”, agrega.

Para Morales, el potencial de estas tecnologías radica en su capacidad de integrarse a estrategias más amplias de atención ambiental. Considera que apostar por soluciones basadas en la naturaleza no solo permite enfrentar emergencias como el derrame en Veracruz y Tabasco, sino también abrir la puerta a modelos de remediación más sostenibles en el largo plazo, siempre que exista colaboración entre industria, gobierno y comunidad científica.

Con información de Rafael Mejía

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Petróleo Contaminación ambiental Veracruz

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