“En México, el 63.5% de las personas encuestadas afirma conocer el impacto ambiental del desperdicio de alimentos. Sin embargo, este conocimiento no se traduce en una percepción de urgencia: solo el 42.4% considera que se trata de un problema que requiere atención inmediata. Además, un 38.2% declara estar poco o nada informado, lo que indica que la conciencia ambiental aún no está suficientemente arraigada ni compartida socialmente”, explica Uri Colorado, líder global de Ciudades del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Ante este panorama, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reporta que menos del 10% de los residuos se recicla. Esta baja tasa refleja fallas en la separación, la infraestructura y la cultura ambiental, y abre espacio para tecnologías capaces de intervenir en toda la cadena de valor. En particular, la IA permite analizar grandes volúmenes de datos para identificar patrones de consumo y desperdicio en tiempo real, lo que facilita decisiones más precisas en compras, logística y tratamiento de residuos, con impactos directos en la reducción de costos y emisiones.
Uno de los sectores donde la IA ha mostrado mayor avance es el alimentario. Empresas como Winnow han desarrollado sistemas de visión por computadora que registran y clasifican los alimentos que se desperdician en cocinas industriales. En la misma línea, Orbisk ofrece soluciones que automatizan la medición del desperdicio en tiempo real, permitiendo a restaurantes y hoteles tomar decisiones basadas en datos.
De acuerdo con Orbisk, el uso de inteligencia artificial para monitorear residuos alimentarios proporciona información detallada y continua sobre lo que se desecha en cocinas profesionales. Entre sus clientes, la empresa ha documentado ahorros de hasta 70,000 euros anuales en la compra de insumos, así como una reducción de 10 toneladas de residuos orgánicos, equivalente a 45 toneladas de dióxido de carbono (CO2).
“Esto facilita la identificación de patrones y la implementación de acciones concretas para reducir pérdidas, mejorar la eficiencia y disminuir el impacto ambiental asociado al desperdicio de alimentos”, añade la compañía.
El comercio minorista también ha comenzado a adoptar estas herramientas. Un ejemplo es Wasteless, que utiliza IA para ajustar los precios de productos perecederos según su fecha de caducidad, incentivando su venta antes de que se conviertan en desecho.