Sin embargo, su tamaño y limitaciones presupuestarias suelen dificultar la adopción de prácticas ambientales, la incorporación de innovación tecnológica y el cumplimiento de nuevas exigencias regulatorias en materia de sostenibilidad.
Según KPMG México, alrededor del 65% de las Pymes desaparecen en sus primeros cinco años de operación, como resultado de una combinación de factores financieros y falta de profesionalización. La firma ha advertido, además, que las empresas que no integran innovación tecnológica ni se adaptan a las nuevas necesidades del mercado, entre ellas, las vinculadas con la sostenibilidad, reducen significativamente sus probabilidades de permanencia.
En este escenario surge EcoEmprende, una plataforma que coloca a las Pymes en el centro de la conversación ESG. La iniciativa es impulsada por el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico de Monterrey, con el apoyo de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (Sectei). Su propósito es fortalecer las capacidades emprendedoras e innovadoras de este segmento frente a los desafíos del cambio climático y la transición hacia modelos productivos sostenibles.
“Entendemos que estamos en un contexto cambiante donde las competencias y las exigencias evolucionan cada vez más. Detectamos que faltan habilidades emprendedoras y capacidades innovadoras en el personal de las pequeñas y medianas empresas”, señaló Leonardo Glasserman, profesor investigador asociado del Tecnológico de Monterrey.
Los desarrolladores de EcoEmprende explicaron que la plataforma fue diseñada como una herramienta tecnológica autogestionable que ofrece un curso de 10 horas, estructurado en cinco módulos formativos. La metodología se basa en etapas de identificación, investigación e ideación, con contenidos enfocados en emprendimiento sostenible, adaptación al cambio climático y desarrollo de soluciones innovadoras.
La meta inicial fue capacitar al menos a 1,000 personas pertenecientes a Pymes de la capital del país. No obstante, los primeros resultados muestran una respuesta favorable: al cierre de enero, la plataforma había emitido 1,228 certificados digitales, superando el objetivo planteado.
Cada certificado cuenta con un identificador único y se genera una vez que el participante concluye las evaluaciones diagnósticas y finales, así como las actividades correspondientes. Los datos disponibles indican que el 76% de quienes participaron pertenecen a microempresas, el 13% a pequeñas y el 8.6% a medianas; el resto no especificó el tamaño de su organización.
En cuanto a los sectores representados, el comercio minorista concentra el 17.7% de la participación, seguido por servicios profesionales y científicos (13.9%), industrias manufactureras (7.4%) y servicios corporativos y otros (6.9%). Esta diversidad sectorial amplía el alcance potencial del programa en distintas cadenas de valor.