En ese contexto, la UNAM destaca por su capacidad de investigación científica y su producción académica en áreas vinculadas con el desarrollo sostenible. La universidad también mantiene una fuerte presencia en redes internacionales de investigación y colaboración científica, factores que suelen influir en la capacidad de las instituciones para generar conocimiento aplicable a problemas ambientales y sociales.
Dentro del impacto ambiental, la UNAM destaca en rubros como investigación ambiental, con 86.9 puntos, y educación ambiental, con 82.2; sin embargo, el indicador de sostenibilidad ambiental registra la calificación más baja de este segmento, con 61.5 puntos. En el ámbito social, la institución alcanza un promedio de 87.1 puntos en indicadores como igualdad, intercambio de conocimientos, salud y bienestar, impacto de la educación, así como empleabilidad y oportunidades. En materia de gobernanza, el puntaje se ubica en 74.5 puntos.
La institución, fundada en 1910 y considerada la universidad más grande de América Latina, cuenta con más de 175,000 estudiantes y una amplia red de facultades e institutos dedicados a diversas áreas del conocimiento. El informe detalla que este mismo tamaño y diversidad académica le han permitido a la institución desarrollar programas de investigación relacionados con ciencias ambientales, energías renovables, gestión de recursos naturales y políticas públicas.
En México, la universidad encabeza el ranking de sostenibilidad, seguida por el Tecnológico de Monterrey, que se ubica en la posición global 333 con una puntuación de 75.7 puntos. Otras instituciones mexicanas, como la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), se colocan en los lugares 768 y 819, con puntajes de 59.5 y 57.9, respectivamente, lo que evidencia una brecha en la integración de políticas de sostenibilidad dentro del sistema universitario nacional.
La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) advierte que integrar la sostenibilidad en universidades iberoamericanas enfrenta obstáculos conceptuales, resistencias institucionales y presiones del mercado. Aunque muchas instituciones han firmado compromisos internacionales o adoptado políticas, en la práctica estas suelen quedar en programas aislados o iniciativas simbólicas que no transforman el funcionamiento institucional.
Herik Valles, director ejecutivo de Innovación Académica de la ANUIES, explica que en este organismo se ha trabajado desde hace tiempo en los ODS, y numerosas instituciones aliadas han efectuado proyectos significativos en este ámbito, especialmente en el 75 aniversario de la Asociación. La UNAM, dijo, es un claro ejemplo de esta labor y en educación de calidad, además de que tiene múltiples proyectos relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación.