En este contexto, Ericsson está trabajando en el desarrollo de tecnología que permita una transición que sea cada vez más eficiente, así lo dio a conocer Eduardo Castañón, VP Comercial para Latinoamérica Norte y el Caribe de la compañía, durante el Expansión ESG Summit, presentado por Banorte.
En palabras del directivo: “Si es bueno para el medio ambiente, tiene que ser bueno para el negocio”, un principio que rige la gestión de la infraestructura que soporta una carga sin equivalencia en la historia.
Como señaló Castañón, la población mundial asciende a 8,300 millones de personas, mientras que el número de teléfonos móviles activos alcanza los 8,800 millones. A esta cifra se suman más de 22,000 millones de dispositivos conectados, entre los que destacan computadoras, relojes inteligentes, cámaras de seguridad y sensores industriales.
Ante dicho número de equipos en funcionamiento, es necesario concentrar los esfuerzos de eficiencia en las redes de transmisión, con el fin de disminuir el 1.4% de las emisiones globales atribuibles a esta industria.
Por ejemplo, el ejecutivo explicó que la transición de la cuarta generación (4G) a la quinta (5G) muestra avances en el ahorro de energía, ya que los sistemas logran procesar el mismo volumen de carga y descarga de datos con un consumo 30% menor.
Por ende, añadió, el desarrollo de la sexta generación de conectividad (6G) prevé aumentar los márgenes del aprovechamiento de la energía.
A ello se suma que los modelos predictivos hacen posible el análisis de los patrones de tráfico a lo largo del día, desconectar de forma automatizada componentes específicos de la red durante las horas de menor demanda y evitar el gasto innecesario de electricidad.