Los retos y el impacto de las bolsas compostables
Ignacio Parada, director general de Bioelements, reconoce que México mantiene brechas en infraestructura para la separación, recolección y tratamiento de residuos. Sin embargo, considera que la transición hacia materiales alternativos debe avanzar en paralelo con el desarrollo de esa infraestructura. A su juicio, las operaciones de gran escala, como la de DiDi Shop, pueden contribuir a impulsar la demanda y facilitar la adopción de nuevas soluciones.
“En Bioelements creemos que el desafío no es solo desarrollar un mejor material. También es conseguir que, después de usarse, ese material llegue al lugar correcto. La innovación funciona cuando se conecta con la realidad de la gestión de residuos. No queremos prometer que una bolsa desaparece mágicamente en cualquier lugar. Queremos ofrecer alternativas al plástico tradicional con un desempeño que podamos demostrar”, agrega Parada.
El directivo señala que Bioelements ha reportado reducciones de hasta 60% en la huella de carbono de sus productos. No obstante, precisa que estos beneficios deben evaluarse mediante un análisis del ciclo de vida completo, que considere desde la obtención de las materias primas hasta la fabricación, el transporte y la disposición final, para comparar los resultados con los de una bolsa convencional equivalente.
“A mí me interesa que este tipo de proyectos se mida por el cambio que generan, no solo por el volumen que alcanzan. Porque el gran objetivo no es reemplazar una bolsa en una operación puntual; es demostrar que podemos transformar industrias enteras con soluciones que funcionan y que se pueden medir”, recalca.”, agrega Parada.
Para medir los resultados de la alianza, el directivo identifica cinco indicadores: el número de bolsas convencionales sustituidas y la cantidad de material reemplazado; la trazabilidad de las materias primas; la proporción de empaques que ingresa a sistemas adecuados de recuperación y tratamiento; la huella de carbono frente a un producto equivalente, y la validación técnica independiente de las propiedades del material.
La recuperación y el tratamiento de las bolsas representan uno de los principales desafíos del programa. Aunque las pruebas de laboratorio permiten evaluar la compostabilidad del material bajo condiciones específicas, esto no garantiza que todos los empaques reciban ese tratamiento después de su uso. Por ello, la disponibilidad de sistemas de compostaje y la correcta separación de los residuos serán factores relevantes para determinar el impacto efectivo de la iniciativa.
En el caso de DiDi Shop, la compañía prevé consolidar el programa durante 2027 y utilizar sus resultados operativos para evaluar una posible expansión a más comercios. La iniciativa forma parte de su estrategia global para alcanzar la neutralidad de carbono en toda su cadena de valor en 2045.
Como parte de sus acciones para reducir el impacto de las entregas, DiDi reporta que sus repartidores en Hispanoamérica utilizan alrededor de 20,000 bicicletas eléctricas y 10,000 motocicletas eléctricas.
Para Parada, el objetivo es que este tipo de proyectos se evalúe por los cambios ambientales que consigue y no únicamente por el volumen de empaques distribuidos. La escalabilidad de la solución dependerá de su viabilidad económica, su desempeño técnico y la capacidad de demostrar que la sustitución de materiales se traduce en una reducción efectiva de los impactos ambientales.