Ante este escenario, investigadores de KWR Water Research Institute y Wageningen University & Research han estudiado sistemas capaces de almacenar agua de lluvia debajo de canchas de césped artificial y utilizarla posteriormente para enfriar sus superficies mediante evaporación. En pruebas realizadas en Ámsterdam, la solución alcanzó tasas de evaporación de hasta cuatro milímetros diarios durante el verano y contribuyó a reducir la temperatura de las superficies deportivas.
Una cancha que también funciona como reserva de agua
Uno de los casos más representativos se encuentra en Rotterdam, junto al estadio del Sparta Rotterdam, club de la Eredivisie. Ahí se desarrolló el proyecto Urban Waterbuffer, que incorporó infraestructura hidráulica debajo de un Cruyff Court, una cancha deportiva de césped artificial.
El sistema recibe agua de lluvia proveniente de calles, techos y otras superficies pavimentadas. Antes de llegar al subsuelo, el agua pasa por un proceso de pretratamiento que utiliza vegetación, arena y filtros naturales. Posteriormente, es infiltrada a unos 20 metros de profundidad, donde queda almacenada en un acuífero para su recuperación.
La infraestructura puede captar alrededor de 30 milímetros de lluvia procedentes de una superficie cercana a cuatro hectáreas. Esto representa unos 1,200 metros cúbicos de agua, equivalentes a aproximadamente 120 pipas de capacidad estándar.
El beneficio se produce en dos momentos. Durante las lluvias intensas, el sistema disminuye el volumen de agua que llega al drenaje y, con ello, contribuye a reducir el riesgo de inundaciones. Durante los periodos secos, el agua almacenada puede recuperarse para el riego de la cancha del Sparta Rotterdam y el mantenimiento de las áreas verdes cercanas.
“Se crea un sistema completamente circular, en el que los residentes pueden mantener los pies secos y el agua de lluvia se recicla”, señala un reporte de KWR Water Research Institute, organismo que participó en el desarrollo y monitoreo del proyecto.
La experiencia de Rotterdam también muestra que este tipo de infraestructura requiere más que una solución tecnológica. El Urban Waterbuffer fue desarrollado mediante un consorcio en el que participaron autoridades municipales, organismos de gestión del agua, empresas y centros de investigación. Compañías como FieldFactors y Codema aportaron tecnologías relacionadas con el tratamiento y almacenamiento del recurso.
El modelo plantea así un cambio en la manera de diseñar la infraestructura urbana: las superficies deportivas dejan de funcionar únicamente como espacios de recreación y pueden convertirse en componentes de sistemas para gestionar el agua de las ciudades.