A partir del 1 de abril, en la Ciudad de México entró en vigor este gravamen que establece una cuota de 58 pesos por cada tonelada de dióxido de carbono (CO2) equivalente, metano, óxido nitroso, dióxido de azufre, PM10, PM2.5 y amoníaco emitida.
El impuesto está dirigido a personas físicas, morales, jurídicas y colectivas que posean fuentes fijas de emisiones, como fábricas y plantas de producción cuyas actividades generen contaminantes atmosféricos en la CDMX. Y el pago deberá hacerse de manera anual.
Juan Pablo de Botton, titular de la Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad de México, explicó en una conferencia con representantes del sector privado que con el impuesto se tiene previsto una recaudación de 60 millones de pesos.
"En la Ciudad de México sabemos que contribuimos con el 4% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país y que puede triplicarse a mitad del siglo si no se impulsa un desarrollo económico bajo en emisiones", señaló en la misma conferencia Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Plan para mitigar las emisiones GEI
En la conferencia, Brugada también anunció que prepara un plan con las empresas para reducir sus emisiones GEI y que el proyecto final se dará a conocer el cinco de junio.
La jefa de Gobierno explicó que se implementarán acciones para desarrollar la movilidad integrada de la ciudad, transporte eléctrico y la promoción del uso de la bicicleta.