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Greenpeace exige a Semarnat rechazar megaparque en la Selva Maya

Greenpeace y comunidades pidieron a la Semarnat establecer una moratoria a megaproyectos y autorizaciones de cambio de uso de suelo en Quintana Roo, Yucatán y Campeche.
vie 13 febrero 2026 01:47 PM
Greenpeace y Quintana Roo
Greenpeace indicó que eexiste la necesidad de establecer límites ecológicos claros y lineamientos vinculantes basados en la capacidad de carga de los ecosistemas y comunidadades de los estados de Quintana Roo, Yucatán y Campeche. (Jason Mayo/Getty Images/iStockphoto)

La organización ambientalista Greenpeace México exigió a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) rechazar y frenar nuevos megaproyectos turísticos e inmobiliarios en Quintana Roo y el resto de la Península de Yucatán, al advertir que la región enfrenta una degradación acelerada de ecosistemas, contaminación de cuerpos de agua y una creciente presión sobre sus servicios ambientales.

La demanda se planteó durante las primeras mesas de diálogo entre comunidades de la Península, organizaciones civiles y autoridades ambientales federales, realizadas en Ciudad de México el 28 de noviembre.

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De acuerdo con el comunicado de Greenpeace, los representantes comunitarios pidieron a la autoridad ambiental establecer una moratoria a megaproyectos y autorizaciones de cambio de uso de suelo como la propuesta de Royal Caribbean, así como diseñar e implementar un Programa Peninsular de Restauración que atienda de manera integral los daños acumulados en la Selva Maya.

Ornela Garelli, directora de Campañas de Greenpeace México, señaló que las capacidades de las autoridades ambientales están limitadas por la falta de recursos, por lo que consideró necesario asignar presupuesto acorde con la magnitud de la crisis ambiental en la región.

Durante el encuentro, habitantes de Quintana Roo, Yucatán y Campeche expusieron afectaciones vinculadas de los múltiples desarrollos turísticos, inmobiliarios y agroindustriales que se construyen en esos estados, así como a obras de infraestructura de gran escala que hace el gobierno. Señalaron que la degradación ambiental ya se traduce en enfermedades asociadas a la contaminación del agua, fragmentación del tejido social e inseguridad en los territorios.

Greenpeace indicó que entre los temas prioritarios está la necesidad de establecer límites ecológicos claros y lineamientos vinculantes basados en la capacidad de carga de los ecosistemas, con participación comunitaria. También planteó reforzar la inspección y vigilancia ambiental ante la falta de personal y presupuesto en instancias como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y otras dependencias sectorizadas.

En el comunicado, la organización señaló que en la reunión participaron representantes de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), entre otras áreas de la Semarnat. Sin embargo, Greenpeace subrayó que no asistieron autoridades vinculadas al proyecto ferroviario federal ni representantes de gobiernos estatales, cuya participación consideró clave para avanzar en compromisos interinstitucionales.

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Greenpeace resalta que uno de los puntos centrales fue el freno inmediato a los impactos asociados al Tren Maya, al que calificaron como catalizador de un reordenamiento territorial que ha detonado desarrollos turísticos e inmobiliarios en distintas zonas de Quintana Roo. Las organizaciones solicitaron un diagnóstico integral de daños e impactos acumulativos y sinérgicos, así como la restauración regional con enfoque territorial y participación de pueblos y comunidades mayas.

Otras de las peticiones que hizo la organización internacional fue detener proyectos que rebasen límites ecológicos, particularmente en materia de energía, uso de agrotóxicos, granjas porcícolas y desarrollos inmobiliarios. En el caso específico de destinos costeros como Mahahual, demandaron una estrategia regional de prevención con vigilancia ambiental y sanciones efectivas.

En ese sentido, Carlos Samayoa, coordinador de la campaña México al grito de ¡Selva!, afirmó que, si bien reconocen la apertura del espacio de diálogo, aún están pendientes resoluciones que obliguen a las autoridades a acelerar medidas de protección.

Greenpeace informó que la Semarnat se comprometió a dar respuestas en un plazo no mayor a 20 días para continuar el diálogo. La organización adelantó que mantendrá la presión pública hasta que se definan acciones concretas que garanticen la protección de la Selva Maya y el respeto a las comunidades que habitan el territorio.

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