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Cuando el arte entra a la conversación ambiental sobre la biodiversidad

El arte puede activar emociones, abrir diálogos y acelerar la acción frente a la crisis climática y de la biodiversidad, algo urgente ante la situación que atraviesa el planeta.
jue 29 enero 2026 05:55 AM
fotos y cambio climático
Para Fomares, iniciativas culturales como la primera exposición de Cristina Mittermeier en colaboración con Paul Nicklen en México durante la Semana del Arte CDMX (abierta de 3-15 de febrero), no son un complemento estético, sino una estrategia deliberada para abrir el diálogo ambiental. (Cristina Mittermeier)

Quienes han trabajado en temas de biodiversidad y cambio climático han probado múltiples estrategias para llamar la atención e incentivar el cambio. La ciencia ha sido y seguirá siendo el pilar de ese esfuerzo, pero su lenguaje técnico limita su conexión con audiencias amplias.

Ahí es donde el arte se convierte en una herramienta capaz de traducir datos complejos en experiencias emocionales que despiertan interés, curiosidad y, eventualmente, acción. Esa es la convicción de Cristina Mittermeier, fotógrafa mexicana, y de Gabriela Gómez, directora de Fomares, organización dedicada a la conservación de los mares.

Mittermeier explica que desde los años noventa identificó en la fotografía un lenguaje universal, capaz de cruzar barreras culturales, políticas y académicas. Frente a una narrativa dominante basada en el fatalismo, su trabajo se ha enfocado en lo que denomina “esperanza basada en la evidencia”, que son historias reales de soluciones, comunidades y personas que ya están actuando para proteger ecosistemas y restaurar la relación entre la humanidad y la naturaleza.

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“La mayoría de las noticias se concentran en el ‘todo está perdido’, y eso paraliza. Pero hay muchísimas buenas noticias alrededor del mundo”, sostiene Mittermeier. Desde su perspectiva, insistir únicamente en el desastre reduce la disposición social a involucrarse, mientras que mostrar posibilidades reales abre la puerta al compromiso.

Ese enfoque dialoga con una preocupación creciente documentada por organismos internacionales. De acuerdo con el Informe de Evaluación Global de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), hasta un millón de especies están en riesgo de extinción, muchas en las próximas décadas, si no se transforman los modelos de producción y consumo. Al mismo tiempo, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha advertido que aún existen ventanas de oportunidad para limitar los impactos más severos del calentamiento global, siempre que se aceleren las acciones de mitigación y adaptación.

El desafío, coinciden Mittermeier y Gómez, no es solo técnico, sino profundamente cultural.

Fomares y cambio climatico
(Cristina Mittermeier)

Gómez subraya que la conversación ambiental suele quedar atrapada entre el lenguaje científico y el político, dos esferas que con frecuencia resultan ajenas para la mayoría de la sociedad. El arte, en cambio, apela a emociones compartidas y puede funcionar como una forma de “diplomacia suave”, capaz de sentar a la mesa a actores que no necesariamente coinciden.

Para Fomares, iniciativas culturales como la primera exposición de Cristina Mittermeier en colaboración con Paul Nicklen en México durante la Semana del Arte CDMX (abierta de 3-15 de febrero), no son un complemento estético, sino una estrategia deliberada para abrir diálogos con sectores empresariales, inversionistas, autoridades y público general.

“El sentir es lo que después te lleva a querer saber más, y ahí empieza lo importante, porque te lleva a la acción”, comenta Gómez.

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El contexto mexicano vuelve especialmente relevante esta discusión. México es uno de los países megadiversos del planeta, al albergar entre 10 y 12% de la biodiversidad mundial, según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). También es signatario de compromisos internacionales clave, como la meta 30x30, que busca proteger al menos 30% de las áreas terrestres y marinas para 2030, acordada en el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal bajo el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Sin embargo, el avance ha sido desigual. Mientras países de la región como Chile o Panamá ya han superado ese umbral en protección marina, México enfrenta rezagos importantes en la implementación efectiva de sus compromisos.

Para Mittermeier, esa brecha entre el discurso y la acción hace aún más necesario generar presión social informada. Desde su experiencia internacional, destaca que el país ha tenido históricamente un papel relevante en negociaciones ambientales globales, pero reconoce que en años recientes ese liderazgo se debilitó.

fomares y exposicion
(Cristina Mittermeier)

Sin embargo, la fotógrafa ve con optimismo las señales recientes desde el nuevo gobierno, particularmente los mensajes de la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, quien ha reiterado públicamente el compromiso con el 30x30, la economía circular y la restauración de ecosistemas, incluso en foros como el Foro Económico Mundial de Davos.

Mittermeier y Gómez coinciden en que el momento histórico exige alianzas amplias. Ni los artistas, ni las organizaciones civiles, ni los gobiernos pueden avanzar de manera aislada. La colaboración, señalan, es la única vía para traducir la conciencia en políticas públicas efectivas y en cambios reales en los modelos de desarrollo.

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Fotografía Cambio climático Biología

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