En los últimos 5 años, los precios internacionales de Café registran un aumento de 123%. Aunque existen diversos factores que inciden, cada vez más los especialistas y productores se enfrentan a una menor producción de semilla de café. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha advertido que el café es particularmente sensible a variaciones de temperatura.
La planta de arábica, la variedad más comercializada, requiere condiciones climáticas específicas; incrementos sostenidos de temperatura reducen la productividad y favorecen la propagación de plagas como la roya. Para México, uno de los principales productores de café arábiga en el continente, el fenómeno representa un desafío doble. Por un lado, eventos extremos como huracanes en el sur del país afectan regiones productoras como Chiapas y Veracruz.
En la región de las Altas Montañas del municipio de Santiago Sochiapan, Veracruz, a más de 1,200 metros sobre el nivel del mar, las montañas suelen pintar el paisaje de parcelas verdes que dan fruto a la cereza madura que se utiliza para el café. Ahí, Joel Morales aprieta los dedos mientras intenta poner en palabras lo que ocurre en su región. Dice que cada temporada la siembra se vuelve más incierta, más frágil, como si el calendario que durante décadas marcaba el ritmo del campo hubiera dejado de existir.