Varios países asiáticos están aumentando el uso de carbón contaminante ante la escasez energética y los altos precios provocados por la guerra en Oriente Medio, aunque la crisis podría tener un efecto positivo para el medio ambiente.
En el corto plazo, el carbón aumentará las emisiones tóxicas, pero la crisis energética evidencia los riesgos de la dependencia de energía importada, y podría llevar a las autoridades a adoptar fuentes renovables más rápidamente, indicaron analistas a la AFP.
"La crisis actual del petróleo y el gas en Irán demuestra la importancia de tener fuentes energéticas que no están expuestas al mercado mundial de los productos básicos, como el carbón", comentó Amy Kong, investigadora de Zero Carbon Analytics.