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Las marcas de lujo cambian sus materiales y procesos para reducir 54% su huella de carbono

LVMH, Kering, Prada y Hermès modifican materiales, usan energía renovable y fortalecen sus cadenas de suministro mientras buscan reducir su impacto ambiental sin perder exclusividad.
Entrada de gente a tienda de Louis Vuitton
La industria de artículos de lujo avanza en descarbonización: sus principales marcas redujeron emisiones mediante energías renovables, circularidad y regeneración ambiental. (Andreas Rentz/Getty Images)

El sector de artículos de lujo asumen ya una mayor responsabilidad frente a los desafíos sociales y ambientales, ya que marcas como LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton, Kering, Prada y Hermès han reducido en promedio 54% de sus emisiones de carbono en los últimos siete años con la implementación de estrategias de uso de nuevos insumos en base a la economía circular y regeneración de ecosistemas.

La industria textil genera entre 2% y 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, consume cada año el equivalente a 86 millones de piscinas olímpicas de agua y aporta 9% de los microplásticos que llegan al océano, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Ante este impacto, las marcas plantean una transición que abarque productos, durabilidad, procesos, distribución y modelos circulares como la reventa y la renta, cuyo mercado alcanza entre 210,000 y 220,000 millones de dólares y podría llegar a 360,000 millones en 2030.

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Javier Herrero, director de Sistema B México, explica que el sector de lujo tiene que ser el que lidere precisamente todo lo que es no solamente el cumplir esos estándares, sino también superarlos con un planteamiento que incluya derechos humanos, justicia, equidad, diversidad, inclusión y salarios dignos, además de los objetivos ambientales.

“La transformación del sector, bajo esta perspectiva, no se limita a materiales o emisiones, sino que alcanza las condiciones sociales de las cadenas de suministro”, agrega.

En 2025, LVMH reportó que 41% de los materiales de sus productos y empaques provenían de fuentes recicladas o de iniciativas de ecodiseño. También registró una reducción de 37% en sus emisiones de alcance 1 y 2 frente a 2023 mediante su organismo de investigación científica propia, desarrolla nuevos materiales sostenibles, procesos de reciclaje y bioplásticos renovables y señaló que 75% de su energía procedía de fuentes renovables.

“En LVMH, la excelencia siempre ha ido de la mano con la responsabilidad, alimentando mutuamente un círculo virtuoso. Es por eso que desde nuestra fundación hemos elegido deliberadamente hacer que las consideraciones sociales, ambientales y culturales sean una parte integral de lo que hacemos. No por exigencias regulatorias, sino para mantenernos en estándares aún más altos, tal como siempre buscamos sobresalir en nuestras creaciones artísticas”, dijo en su reporte de sostenibilidad, Bernard Arnault, presidente de Moët Hennessy Louis Vuitton (LVMH).

Por otro lado, Kering, dueña de marcas como Gucci y Balenciaga, concentra parte de su estrategia de transición en las materias primas y su trazabilidad. En 2025, el cuero bovino representó 37% de sus materias primas, tres puntos porcentuales menos que en 2024, mientras que el ovino representó 13%, dos puntos menos que un año antes. Además, 96% del papel utilizado fue reciclado o certificado FSC. En tanto, 85% del algodón fue certificado como orgánico, regenerativo o reciclado, mientras 88% de la lana cumplió con criterios de certificación, regeneración o reciclaje.

Para Prada Group, el cuero representó 41% de las materias primas utilizadas en sus productos y 90% del cuero adquirido pudo rastrearse hasta la etapa de sacrificio en 2025. La compañía busca llegar a 95% de trazabilidad en 2028. En paralelo, Re-Nylon utiliza nylon regenerado y el grupo tiene como meta que 80% del nylon y poliéster sea reciclado o biobasado en 2026.

Hermès aborda la sostenibilidad desde el uso de recursos y la permanencia de sus productos. En 2025 reportó una reducción de 64% en la intensidad de extracción de agua entre 2015 y 2025 y señaló que todas sus curtidurías cuentan con plantas propias de tratamiento. También informó que 77% de la energía utilizada globalmente procedía de fuentes renovables. La empresa menciona en su reporte que su estrategia se vincula con productos diseñados para durar, repararse y conservar valor.

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Lograr ir más allá de lo ambiental

Herrero explica que para avanzar de manera sustancial hacia sus metas de sostenibilidad, las empresas del sector de lujo enfrentan expectativas que van más allá del cumplimiento ambiental básico, porque ya no basta con contaminar o perjudicar menos, ni con reducir el impacto ambiental negativo; el siguiente paso es hablar de regeneración.

“Esta transformación también amplía la responsabilidad de las marcas hacia sus cadenas de valor y las comunidades vinculadas con su operación, con la oportunidad de elevar estándares en derechos humanos, salarios dignos, diversidad e inclusión, así como extender sus beneficios mediante alianzas con proveedores, organizaciones civiles y gobiernos”, agrega.

El director de Sistema B añade que esa exigencia coloca la medición, la transparencia y la mejora continua como elementos centrales para demostrar que los compromisos de sostenibilidad se traducen en cambios verificables y no únicamente en posicionamiento de marca.

“La noción de legado plantea una pregunta adicional para las compañías: cómo convertir su capacidad económica, influencia y alcance en condiciones que puedan beneficiar a las siguientes generaciones y preservar aquello que hoy forma parte de su valor”, destaca Herrero.

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