"Se prevé que las repercusiones del cambio climático sean especialmente graves para los trabajadores pobres, los temporeros, quienes laboran en la economía informal y las micro y pequeñas empresas, ya que suelen disponer de menos recursos para adaptarse a los nuevos riesgos y, en muchos casos, no pueden dejar de trabajar aun cuando las condiciones ponen en peligro su salud", advierte la OIT en el informe Garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en un clima cambiante.
Los impactos ya son visibles en actividades que dependen de las condiciones ambientales. La agricultura enfrenta temporadas de cultivo cada vez más impredecibles por las sequías, el estrés hídrico y los fenómenos meteorológicos extremos.
En la construcción, las jornadas deben ajustarse para evitar las horas de mayor calor, mientras que en la aviación las altas temperaturas reducen el rendimiento de las aeronaves y provocan retrasos o limitaciones operativas. Los servicios de salud también experimentan una mayor presión debido al incremento de pacientes afectados por golpes de calor, enfermedades respiratorias y padecimientos transmitidos por vectores.
La OIT advierte que el calor excesivo, la radiación ultravioleta, la contaminación del aire, los productos agroquímicos y las enfermedades transmitidas por mosquitos ya provocan cada año cerca de 4.5 millones de muertes relacionadas con el trabajo, además de 22.9 millones de lesiones y enfermedades profesionales. Ante ello, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) estima que el cambio climático podría provocar 14.5 millones de muertes adicionales hacia 2050 si no se fortalecen las medidas de adaptación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que enfermedades como el cáncer, las afecciones cardiovasculares, respiratorias y renales, así como los trastornos de salud mental, aumentan conforme se intensifican los efectos del calentamiento global.
Por otro lado, el Banco Mundial ha advertido que los efectos del cambio climático podrían incrementar los desplazamientos internos por motivos ambientales, mientras que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) señala que la reducción de la productividad laboral será una de las principales consecuencias económicas del aumento de la temperatura global.
Uno de los sectores donde ya se observan cambios es el deportivo. Diversas ligas profesionales han modificado horarios de entrenamiento y competencia para evitar las horas de mayor radiación solar, mientras que eventos internacionales incorporan protocolos de hidratación y monitoreo térmico.
En la agricultura ocurre algo similar: varios países han adelantado el inicio de las jornadas y aumentado los periodos de descanso para disminuir el riesgo de golpes de calor, una estrategia que la OIT considera efectiva cuando se complementa con capacitación y acceso permanente a agua potable.